Brasil lidera, Argentina seduce, el pulso de los mercados financieros internacionales suele anticipar tendencias económicas antes de que estas se reflejen plenamente en la actividad real. En ese contexto, la última encuesta regional de administradores de fondos elaborada por Bank of America confirma una señal clara: los inversores institucionales ven a Brasil con mejores perspectivas relativas que México y mantienen una postura marcadamente optimista bullish respecto a Argentina.
El relevamiento, conocido como LatAm Fund Manager Survey, fue realizado entre 30 gestores que administran en conjunto aproximadamente US$94.000 millones en activos. Más allá del tamaño de la muestra, se trata de actores con fuerte capacidad de influencia en la asignación de capital hacia mercados emergentes. Sus decisiones inciden en flujos financieros, valorización de activos y percepción global de riesgo en América Latina.
El informe revela tres grandes conclusiones: Brasil encabeza las preferencias regionales, Argentina consolida una mejora en el sentimiento inversor y México pierde algo de protagonismo relativo en el corto plazo. Todo esto ocurre en un escenario internacional que favorece a los mercados emergentes, con mayor predisposición global a asumir riesgo.
Vea también: Brasil quiere volver a México
Un contexto global que impulsa a emergentes
El desempeño reciente de América Latina no puede analizarse de manera aislada. Los flujos hacia la región están condicionados por factores externos como la dinámica del dólar estadounidense, las tasas de interés internacionales y el apetito global por activos de riesgo.
En la encuesta de Bank of America, los gestores señalan que el rally de las acciones brasileñas en lo que va del año estuvo explicado principalmente por factores globales. Es decir, no fue tanto la coyuntura política doméstica ni el calendario electoral lo que impulsó los precios, sino el viento de cola proveniente del entorno internacional.
Cuando el dólar se estabiliza o pierde fuerza y las tasas en economías desarrolladas dejan de subir, los mercados emergentes tienden a beneficiarse. Los inversores buscan mayores rendimientos y encuentran oportunidades en países con fundamentos sólidos o con potencial de recuperación.
En este escenario, Brasil aparece como el principal beneficiado dentro de la región.
Brasil: acciones, tasas y tipo de cambio en foco
Para los gestores consultados, el atractivo de Brasil no se limita al mercado accionario. La expectativa de política monetaria también juega un rol clave. Existe consenso en que el Banco Central de Brasil comenzará un ciclo de recortes en la tasa Selic en marzo, con una primera baja estimada en 50 puntos básicos.
Aunque no hay acuerdo sobre cuál será el nivel de la tasa hacia fin de 2026, el simple inicio del ciclo de flexibilización es interpretado como una señal positiva para la renta variable. Tasas más bajas suelen impulsar el crédito, la inversión y el consumo, lo que mejora las perspectivas de utilidades empresariales.
En paralelo, el real brasileño es visto con potencial de apreciación. Las proyecciones apuntan a un tipo de cambio cercano a 5,20 por dólar hacia el cierre de 2026. Una moneda relativamente estable o fortalecida reduce riesgos cambiarios para inversores extranjeros y mejora la previsibilidad de retornos.
Además, sectores como el financiero, utilities y materiales concentran buena parte del optimismo. Brasil cuenta con bancos de gran escala regional y empresas vinculadas a commodities que se benefician de la demanda global.
Más riesgo, menos liquidez
Otro dato relevante de la encuesta es el aumento del apetito por riesgo. Los niveles de efectivo (cash) en cartera descendieron a 5,2%, cerca del promedio histórico, pero con una proporción de inversores sobreponderados en liquidez en mínimos.
Esto indica que los gestores están dispuestos a colocar más capital en activos productivos en lugar de mantenerlo en posiciones defensivas. Los indicadores de toma de riesgo se ubican cerca de máximos históricos, reflejando un clima de mayor confianza.
Sin embargo, este mayor riesgo no implica falta de selectividad. La estrategia predominante es priorizar activos de alta calidad, es decir, empresas con balances sólidos, generación estable de caja y menor exposición a volatilidad extrema.
En segundo lugar, aparece la exposición a commodities, un clásico dentro de América Latina. La región sigue siendo proveedora clave de materias primas, y cualquier repunte en precios internacionales suele traducirse en mejores términos de intercambio.
Brasil mejor que México
Uno de los puntos más destacados del informe es la comparación entre Brasil y México. De cara a los próximos seis meses, la mayoría de los inversores espera que Brasil tenga un mejor desempeño relativo.
México, si bien mantiene fundamentos relevantes y una economía estrechamente vinculada a Estados Unidos, enfrenta un escenario donde parte del optimismo ya estaría incorporado en precios. Además, la sensibilidad a la economía estadounidense puede jugar tanto a favor como en contra, dependiendo de la evolución del ciclo norteamericano.
En contraste, Brasil combina tamaño de mercado, profundidad financiera y diversificación sectorial. Para muchos gestores, esto le otorga mayor resiliencia frente a shocks externos.
Argentina: el sesgo bullish se consolida
Quizás uno de los datos más llamativos del relevamiento es la visión positiva sobre Argentina. Casi el 60% de los encuestados afirmó esperar una mejora adicional en los precios de los activos argentinos.
Este sesgo bullish no es nuevo, pero se ha venido fortaleciendo en los últimos relevamientos. Argentina, históricamente caracterizada por su volatilidad macroeconómica, vuelve a aparecer en el radar de los inversores internacionales.
El interés responde en parte a expectativas de reformas estructurales, estabilización macro y potencial revalorización tras años de precios deprimidos. En mercados financieros, los activos castigados suelen atraer capital especulativo cuando se percibe un cambio de tendencia.
No obstante, el optimismo convive con cautela. Argentina sigue siendo vista como una apuesta de mayor riesgo en comparación con Brasil, pero con potencial de retorno más elevado si las condiciones se alinean favorablemente.
El dólar, principal riesgo regional
A pesar del balance positivo, la encuesta identifica un riesgo claro: el fortalecimiento del dólar. Una moneda estadounidense más fuerte suele presionar a la baja a monedas emergentes y encarecer el financiamiento externo.
Para América Latina, altamente dependiente de flujos de capital y exportaciones de commodities, un dólar en ascenso puede generar tensiones cambiarias y financieras. Por eso, la evolución de la política monetaria en Estados Unidos continúa siendo un factor determinante.
Si el dólar se mantiene estable o cede terreno, la región podría consolidar su atractivo. Si, en cambio, retoma una tendencia alcista, los mercados latinoamericanos podrían enfrentar episodios de volatilidad.
Sectores favoritos y rezagados
En términos sectoriales, el financiero continúa siendo el más sobreponderado. Los bancos en América Latina suelen beneficiarse de márgenes amplios y ciclos de crédito en expansión cuando las tasas bajan.
Utilities y materiales también aparecen entre los preferidos. Las primeras ofrecen estabilidad y flujo constante de ingresos, mientras que las segundas están vinculadas a la dinámica de materias primas.
En contraste, el consumo básico pasó a ser el sector más subponderado. Esto podría reflejar preocupaciones sobre poder adquisitivo, márgenes o menor dinamismo en la demanda interna en algunos países.
Vea también: India y Brasil fortalecen su alianza farmacéutica
América Latina vuelve al radar
El mensaje general del informe es contundente: América Latina vuelve a captar interés en el escenario global. En un mundo donde los inversores buscan diversificación y rendimiento, la región ofrece oportunidades atractivas.
Brasil emerge como la principal apuesta, combinando fundamentos macro relativamente sólidos y expectativas de política monetaria favorable. Argentina, por su parte, gana terreno como historia de recuperación potencial. México mantiene relevancia, aunque con menor entusiasmo relativo en el corto plazo.
La combinación de mayor apetito por riesgo, menor liquidez en carteras y foco en calidad configura un escenario donde los flujos podrían seguir favoreciendo a los mercados latinoamericanos, siempre y cuando el contexto global acompañe.
En definitiva, la encuesta de Bank of America no solo refleja percepciones actuales, sino que también anticipa posibles movimientos de capital en los próximos meses. Para gobiernos, empresas e inversores locales, entender estas señales resulta clave para posicionarse en un entorno financiero cada vez más competitivo y dinámico.


