Brasil impulsa el consumo en supermercados con un crecimiento del 4% en julio, análisis, causas y perspectivas, el consumo en los hogares brasileños a través de supermercados experimentó un notable incremento en julio de 2025, alcanzando un crecimiento del 4% en comparación con el mismo mes del año anterior, según datos de la Asociación Brasileña de Supermercados (Abras). Este aumento se presenta en un contexto económico marcado por la recuperación del poder adquisitivo, la reducción del desempleo y cambios en los programas sociales, lo que genera un impacto directo en la dinámica del comercio minorista de alimentos.
A pesar de las vacaciones escolares, que tradicionalmente provocan una disminución en las compras para el hogar, este año el efecto fue mucho menos pronunciado. ¿Qué factores explican esta tendencia positiva? ¿Cómo influyen las políticas públicas, el mercado laboral y los precios en este repunte del consumo?
En este artículo analizaremos en detalle las causas detrás de este crecimiento, los indicadores macroeconómicos que lo respaldan, la evolución de los programas sociales como Bolsa Familia, el comportamiento de los precios de la canasta básica y las perspectivas para lo que resta del año.
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Contexto económico y evolución del consumo en supermercados
El informe de Abras revela que el consumo en supermercados en julio creció un 4% interanual, mientras que en comparación con junio el incremento fue del 2,4%. Si se analiza el acumulado anual hasta julio, el crecimiento se ubica en 2,6%, lo que refleja una tendencia sostenida en la recuperación del sector minorista de alimentos.
Estos datos son relevantes porque el consumo en supermercados es uno de los indicadores más representativos del comportamiento de los hogares brasileños, ya que abarca productos esenciales para la canasta básica. El resultado positivo en julio demuestra que la mejora del empleo y de los ingresos ha compensado factores estacionales que suelen reducir el gasto doméstico, como las vacaciones escolares.
Según Marcio Milan, vicepresidente de Abras, este resultado sorprende porque julio normalmente presenta una caída en las ventas debido a que muchas familias optan por comer fuera de casa durante las vacaciones. Sin embargo, este año el fenómeno se moderó notablemente, señalando un mayor poder adquisitivo y estabilidad económica en los hogares.
Factores que impulsaron el crecimiento del consumo
El aumento del consumo en supermercados no es un hecho aislado. Está respaldado por variables macroeconómicas favorables, entre las que destacan:
Mejora en el mercado laboral
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) informó que la tasa de desempleo bajó al 5,8% en el trimestre cerrado en junio, el nivel más bajo desde 2012. Este indicador no solo refleja la creación de empleo, sino también una mejor calidad laboral, con más trabajadores en el sector formal.
Para contextualizar, en el mismo periodo de 2024 el desempleo era del 6,9%. Esta disminución del 1,1% en un año representa millones de personas incorporadas al mercado laboral, lo que fortalece el poder adquisitivo y la confianza del consumidor.
Incremento real de los ingresos
El aumento en la ocupación laboral se acompaña de un crecimiento de los salarios reales, impulsado por la moderación de la inflación y ajustes salariales en varios sectores. Aunque la inflación sigue siendo un desafío, el Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) se ha estabilizado, lo que da mayor previsibilidad a las familias para planificar sus gastos.
Menor dependencia de programas sociales
Otro factor clave fue la reducción en la cantidad de beneficiarios del programa Bolsa Familia, resultado de la mejora en los ingresos laborales. En julio, casi un millón de familias dejaron de percibir el beneficio porque superaron los límites de ingreso para continuar en el programa.
En términos financieros, el gobierno desembolsó R$13.160 millones para 19,6 millones de hogares, frente a los R$14.200 millones asignados a 20,83 millones en julio de 2024. Este cambio indica que más familias dependen menos de transferencias estatales y más de ingresos propios, lo cual genera consumo más estable y sostenido.
Impacto en la estructura de consumo y en la economía minorista
El crecimiento del consumo en supermercados no solo beneficia a los grandes retailers, sino también a toda la cadena de valor agroalimentaria, incluyendo productores, transportistas, distribuidores y pequeños comerciantes.
Además, el comportamiento positivo en julio se produce en un contexto de alta competencia entre cadenas, con una fuerte presencia de formatos híbridos (supermercados físicos y plataformas digitales), que permiten precios más competitivos y experiencias de compra más convenientes para el consumidor.
Comportamiento de los precios: la canasta básica Abras
Uno de los elementos que contribuyó a sostener el consumo fue la disminución del precio promedio de la canasta básica Abras, que cayó un 0,44% en julio respecto a junio. El costo pasó de R$353,42 a R$351,88, una variación pequeña, pero significativa en un contexto inflacionario.
De los 12 productos que integran la canasta, seis registraron caídas importantes:
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Arroz: -2,89%
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Frijoles: -2,29%
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Café tostado y molido: -1,01%
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Queso mozzarella: -0,91%
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Sémola de espagueti: -0,59%
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Harina de trigo: -0,37%
Otros productos, como la carne de res y la margarina, mostraron descensos marginales, mientras que solo el azúcar refinado (+0,63%) y el aceite de soja (+0,46%) registraron aumentos.
Esta estabilidad de precios en alimentos esenciales ha jugado un papel determinante en la recuperación del consumo, especialmente para las familias de ingresos medios y bajos.
Programas sociales y autonomía financiera de los hogares
El menor desembolso en Bolsa Familia no se tradujo en una contracción del consumo, lo cual sugiere un avance en la independencia financiera de los hogares. Este fenómeno es positivo porque:
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Reduce la presión fiscal sobre el Estado.
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Fortalece el mercado interno con recursos propios, menos dependientes de transferencias públicas.
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Genera un ciclo virtuoso de empleo, ingresos y consumo.
Sin embargo, es fundamental monitorear la sostenibilidad de esta tendencia, ya que el dinamismo económico depende de la estabilidad macroeconómica y de políticas públicas que promuevan la formalización laboral.
Perspectivas para el segundo semestre de 2025
El buen desempeño de julio refuerza las expectativas de que el sector supermercadista brasileño cierre el año con crecimiento positivo, siempre que se mantengan las condiciones actuales:
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Inflación controlada en torno a los objetivos del Banco Central.
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Estabilidad del empleo con mejoras salariales reales.
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Precios moderados en la canasta básica.
Además, se espera que la digitalización y la adopción del comercio electrónico continúen impulsando el consumo, complementando la experiencia en tiendas físicas.
Si estos factores se consolidan, el mercado minorista brasileño podría alcanzar cifras récord en ventas durante el último trimestre, coincidiendo con eventos de alto consumo como Black Friday y las fiestas de fin de año.
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El crecimiento del 4% en el consumo de supermercados en Brasil durante julio no es un hecho aislado, sino el resultado de un entorno económico más favorable, una reducción del desempleo, incrementos salariales y una menor dependencia de ayudas sociales.
Este escenario plantea desafíos y oportunidades: consolidar la estabilidad macroeconómica, fomentar la formalización del empleo y garantizar políticas que impulsen la productividad. De lograrse, Brasil podría no solo sostener esta tendencia, sino fortalecer su mercado interno como motor clave para el crecimiento económico en 2025 y más allá.

