Brasil apuesta por una inteligencia artificial soberana y centrada en las personas, el futuro tecnológico de Brasil está tomando forma con un anuncio histórico: el Plan Brasileño de Inteligencia Artificial (PB IA), que prevé una inversión de 23.000 millones de reales equivalentes a unos 4.240 millones de dólares durante los próximos cuatro años. El objetivo no se limita a impulsar la innovación y la competitividad del país, sino también a garantizar que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) en el territorio sea inclusivo, ético, soberano y centrado en las personas.
Este ambicioso programa fue presentado por Esther Dweck, ministra de Gestión e Innovación en los Servicios Públicos, durante el seminario Telebrasil 2025 en Brasilia, un evento que reunió a expertos, empresarios y autoridades para discutir la transformación digital en el país. Sus palabras marcaron un hito en la narrativa tecnológica latinoamericana:
“Queremos una IA que sea inclusiva, soberana, ética y centrada en las personas”, subrayó la ministra.
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Una inversión estratégica sin precedentes
El plan contempla un presupuesto que será distribuido en diferentes frentes de acción, con un énfasis especial en los servicios públicos. De la cifra total, 1.760 millones de reales (324 millones de dólares) estarán destinados a mejorar la atención ciudadana, optimizando procesos, agilizando trámites y ofreciendo soluciones digitales más seguras y accesibles.
La apuesta de Brasil no se limita a lo económico. La visión oficial plantea que la inteligencia artificial debe funcionar como una herramienta para fortalecer la democracia digital, garantizar la soberanía tecnológica y servir como un motor de inclusión social. En otras palabras, no se trata solo de competir con los grandes centros tecnológicos globales, sino de diseñar un modelo propio que responda a las particularidades del país y de América Latina.
Infraestructura Nacional de Datos: el corazón del proyecto
Uno de los pilares centrales del PB IA es la creación de la Infraestructura Nacional de Datos (IND), que será desarrollada en colaboración con el sector privado. El objetivo es construir un ecosistema robusto y seguro para el intercambio y gestión de datos, que permita mejorar las políticas públicas en áreas clave como salud, educación, transporte, seguridad y medioambiente.
La IND será esencial para que los algoritmos de inteligencia artificial puedan alimentarse de información confiable, representativa y respetuosa de la privacidad de los ciudadanos. Esto permitirá desarrollar aplicaciones innovadoras, desde sistemas de diagnóstico médico asistido por IA hasta modelos predictivos para la gestión del tráfico urbano, sin depender completamente de infraestructuras extranjeras.
La soberanía digital como principio rector
Uno de los conceptos más repetidos por la ministra Dweck durante su exposición fue la soberanía digital. En un mundo donde los datos se han convertido en el “nuevo petróleo” y en un recurso estratégico, Brasil busca asegurar que la información crítica del Estado y de los ciudadanos permanezca bajo control nacional.
Para ello, el gobierno trabaja en el desarrollo de una Nube Soberana de Gobierno, operada en conjunto con las empresas públicas Serpro y Dataprev. Aunque estas entidades pueden adquirir tecnología de proveedores internacionales, los datos estarán alojados en centros de procesamiento locales, garantizando así la autonomía y seguridad del país frente a posibles injerencias extranjeras.
Esta estrategia responde a una preocupación global: la dependencia tecnológica. Países emergentes suelen adoptar soluciones tecnológicas externas que, si bien ofrecen ventajas inmediatas, generan vulnerabilidades a largo plazo en términos de control, costos y seguridad nacional.
El doble filo de la inteligencia artificial
La ministra reconoció que la inteligencia artificial posee un enorme potencial transformador, capaz de ampliar libertades y capacidades humanas. Sin embargo, advirtió también que, sin una regulación adecuada, puede profundizar las desigualdades sociales y reforzar las asimetrías globales ya existentes.
Por ejemplo:
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En países con recursos limitados, el acceso desigual a tecnologías avanzadas puede ampliar la brecha digital.
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Si los datos utilizados para entrenar algoritmos son incompletos o sesgados, las decisiones automatizadas pueden discriminar a grupos vulnerables.
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El control concentrado de infraestructuras digitales en manos de pocas corporaciones multinacionales genera dependencia y reduce la capacidad de decisión soberana.
Frente a estos riesgos, el PB IA coloca a las personas en el centro del desarrollo tecnológico, priorizando principios de inclusión, equidad y ética.
Nvidia y la mirada internacional sobre Brasil
El plan brasileño no pasa desapercibido para el sector privado global. El gigante tecnológico Nvidia, líder mundial en procesadores gráficos y hardware para IA, ha pronosticado que Brasil y México se convertirán en los principales polos logísticos de inteligencia artificial en América Latina.
Según la empresa, factores como la abundancia de recursos energéticos renovables, la ubicación geográfica estratégica y el compromiso gubernamental convierten a Brasil en un destino atractivo para la instalación de centros de datos y laboratorios de innovación.
Nvidia ya colabora con el gobierno brasileño dentro del Plan Nacional de IA 2024-2028, que contempla incentivos fiscales para empresas del sector y busca posicionar al país como un referente global en investigación y aplicaciones de inteligencia artificial.
Energía y geografía: ventajas competitivas
El Laboratorio Nacional de Computación Científica también subrayó que Brasil posee condiciones únicas para convertirse en líder de la revolución digital. Sus abundantes recursos en energías renovables particularmente hidroeléctrica, solar y eólica ofrecen una base sólida para alimentar centros de datos con un menor impacto ambiental.
Además, su extenso territorio y posición geográfica permiten establecer infraestructuras digitales interconectadas tanto con el norte como con el sur del continente, lo que refuerza la visión de Brasil como un hub regional de IA.
Beneficios esperados del PB IA
La implementación del Plan Brasileño de Inteligencia Artificial traerá consigo múltiples beneficios, tanto en el ámbito público como en el privado:
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Modernización de los servicios públicos: reducción de tiempos de espera, trámites digitales más simples y acceso a plataformas inclusivas.
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Impulso al sector productivo: pequeñas, medianas y grandes empresas podrán acceder a soluciones de IA que mejoren la productividad y reduzcan costos.
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Generación de empleo calificado: se espera una fuerte demanda de ingenieros de datos, especialistas en ética tecnológica, programadores y expertos en ciberseguridad.
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Fortalecimiento de la soberanía tecnológica: menor dependencia de proveedores externos y mayor control sobre datos estratégicos.
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Atracción de inversión extranjera: empresas tecnológicas globales podrían instalar laboratorios y centros de innovación en territorio brasileño.
Desafíos por delante
No obstante, los retos son significativos. El principal será formar talento humano especializado capaz de diseñar, implementar y supervisar sistemas de inteligencia artificial. También será necesario generar marcos regulatorios claros que equilibren la innovación con la protección de derechos ciudadanos.
La infraestructura digital aún enfrenta desigualdades marcadas en Brasil. Mientras las grandes ciudades cuentan con redes avanzadas, muchas regiones del interior carecen de conectividad básica. Lograr una IA inclusiva implica cerrar esa brecha y garantizar que los beneficios lleguen a todos los sectores de la población.
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Un modelo de IA para y por las personas
Brasil se propone trazar un camino propio en la carrera global de la inteligencia artificial, apostando por un modelo que priorice la soberanía digital, la inclusión social y la ética en el uso de los datos.
El Plan Brasileño de Inteligencia Artificial no solo busca consolidar al país como un referente tecnológico en América Latina, sino también sentar un precedente sobre cómo los países emergentes pueden diseñar políticas públicas que aprovechen el potencial de la IA sin renunciar a la autonomía ni sacrificar los derechos de sus ciudadanos.
La frase de Esther Dweck resume la visión de este ambicioso proyecto:
“Queremos una IA que sea inclusiva, soberana, ética y centrada en las personas”.
