Brasil 2027 impulsará economía y turismo, la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027 no solo será el mayor evento deportivo del fútbol femenino hasta la fecha, sino también un motor de crecimiento económico para Brasil y un escenario de gran relevancia para Colombia. Con la participación de la Selección Colombia ya confirmada, el torneo proyecta una derrama económica de US$1.746 millones, la generación de 73.700 empleos y un importante impulso para sectores como el turismo, el comercio, la hotelería, el transporte y los servicios. El campeonato, que se disputará entre el 24 de junio y el 25 de julio de 2027, reunirá a 32 selecciones y consolidará a Brasil como uno de los principales organizadores de eventos deportivos internacionales.
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Un Mundial con impacto económico histórico
Las proyecciones elaboradas por FGV Projetos para Embratur muestran que la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027 tendrá un impacto económico sin precedentes para el fútbol femenino. El estudio estima que el torneo movilizará alrededor de US$1.746 millones, una cifra que refleja no solo el crecimiento de esta disciplina, sino también el potencial de los grandes eventos deportivos como dinamizadores de la economía.
Del total proyectado, cerca de US$754 millones corresponderían al aporte directo al Producto Interno Bruto (PIB) brasileño. A ello se sumarían aproximadamente US$893 millones distribuidos entre salarios, utilidades e ingresos derivados de la actividad económica generada por la competencia, además de US$184 millones en recaudo tributario para los diferentes niveles de gobierno.
Estas cifras evidencian que el campeonato trasciende el ámbito deportivo para convertirse en un proyecto con efectos sobre múltiples sectores productivos, desde la infraestructura y los servicios hasta el comercio y el turismo.
Un torneo que supera otros grandes eventos deportivos
Las estimaciones económicas también permiten dimensionar la magnitud del Mundial Femenino frente a otros acontecimientos deportivos realizados en Brasil.
Según el estudio presentado por Embratur durante el encuentro internacional Confut, celebrado en Nueva York, el impacto económico previsto para el torneo será casi el doble del generado por los diez eventos deportivos recurrentes más importantes realizados en Brasil durante 2025.
Mientras ese conjunto de competencias movilizó alrededor de 4.560 millones de reales, equivalentes a aproximadamente US$905 millones, la Copa Mundial Femenina alcanzaría por sí sola US$1.746 millones, consolidándose como uno de los acontecimientos deportivos con mayor capacidad de generación de riqueza para el país.
De acuerdo con Roberto Gevaerd, director de Gestión e Innovación de Embratur, un solo torneo producirá un valor económico cercano al doble de todo un calendario anual de grandes eventos deportivos, lo que demuestra el creciente protagonismo que ha alcanzado el fútbol femenino en la economía global del deporte.
El turismo será uno de los grandes beneficiados
Uno de los principales motores de este impacto económico será el turismo.
El estudio estima que cerca de dos millones de residentes y visitantes circularán por las diferentes sedes durante el mes de competencia, impulsando el consumo en hoteles, restaurantes, transporte, comercio, entretenimiento y actividades culturales.
Ese flujo de visitantes generaría aproximadamente US$933 millones, convirtiéndose en el componente económico más importante asociado al torneo.
Además del gasto directo, esta dinámica permitiría sostener alrededor de 45.700 empleos, mientras que los ingresos derivados del turismo alcanzarían unos US$476 millones, acompañados de aproximadamente US$102 millones en impuestos para los gobiernos federal, estatal y municipal.
La experiencia acumulada por Brasil en la organización de grandes eventos deportivos permite anticipar un importante movimiento de viajeros nacionales e internacionales, quienes extenderán el impacto económico mucho más allá de los estadios.
La organización del torneo también impulsará inversiones
El segundo gran componente del impacto económico corresponde a la organización de la Copa Mundial.
La planificación, logística y ejecución del campeonato representarían un efecto económico cercano a US$813 millones, asociado principalmente a inversiones en infraestructura operativa, seguridad, transmisiones, salud, transporte y servicios especializados.
Este componente permitiría sostener alrededor de 28.000 empleos, completando los 73.700 puestos de trabajo directos e indirectos proyectados para toda la competencia.
Del presupuesto global de aproximadamente US$800 millones definido por la FIFA para la realización del torneo, cerca de US$456 millones se invertirían directamente dentro de Brasil, fortaleciendo diferentes cadenas de valor vinculadas con la organización del evento.
Estas inversiones también dejarán capacidades instaladas que podrán ser aprovechadas posteriormente para futuros campeonatos y actividades internacionales.
Colombia volverá a competir en una Copa del Mundo
Para Colombia, el Mundial Femenino de Brasil 2027 representa mucho más que una nueva participación internacional.
La Selección Colombia llegará al torneo después de haber firmado su mejor actuación histórica en una Copa Mundial, al alcanzar los cuartos de final en Australia y Nueva Zelanda 2023, consolidándose como una de las selecciones emergentes más importantes del fútbol femenino.
Ahora, bajo la dirección técnica de Ángelo Marsiglia, el equipo afrontará una nueva oportunidad para competir frente a las mejores selecciones del planeta en un escenario regional que facilitará el desplazamiento de aficionados colombianos hacia las diferentes sedes brasileñas.
La cercanía geográfica entre ambos países podría favorecer una importante presencia de hinchas nacionales, fortaleciendo además los intercambios turísticos y comerciales durante el campeonato.
Ocho ciudades recibirán el torneo
Brasil distribuirá el campeonato en ocho importantes ciudades que combinan infraestructura deportiva con una amplia oferta turística y cultural.
Las sedes serán Belo Horizonte, Brasilia, Fortaleza, Recife, Salvador, Porto Alegre, Río de Janeiro y São Paulo, destinos ampliamente reconocidos por su capacidad hotelera, conectividad aérea y experiencia en la organización de eventos internacionales.
Cada ciudad ofrecerá características particulares que ampliarán la experiencia para los visitantes.
En el nordeste brasileño, Salvador combinará la Arena Fonte Nova con el patrimonio histórico del Pelourinho y su fuerte herencia afrobrasileña. Fortaleza recibirá aficionados alrededor del estadio Castelão junto con su oferta de playas y gastronomía especializada en pescados y mariscos. Recife complementará la actividad deportiva con el histórico barrio Recife Antigo y la cercanía a Olinda.
En el sudeste, Belo Horizonte destacará por el conjunto arquitectónico de Pampulha y su tradición gastronómica; Río de Janeiro volverá a convertir al estadio Maracaná en uno de los principales escenarios del campeonato, mientras São Paulo aportará su amplia oferta cultural, museística y gastronómica alrededor de la Neo Química Arena.
El gasto turístico fortalecerá múltiples sectores
Los beneficios económicos del Mundial no se limitarán al deporte.
Según la encuesta VISA-Embratur correspondiente a 2025, los visitantes internacionales permanecen en promedio 11 días en Brasil y realizan un gasto cercano a US$1.317 por viaje.
Ese consumo se distribuye entre alojamiento, alimentación, compras, transporte, actividades culturales y entretenimiento, beneficiando especialmente a hoteles, restaurantes, comercios, operadores turísticos y pequeñas y medianas empresas.
La llegada masiva de aficionados durante el campeonato ampliará la demanda sobre estos sectores, generando un efecto multiplicador que se extenderá a numerosas economías locales.
Esta capacidad para distribuir ingresos entre diferentes actividades productivas explica por qué los grandes eventos deportivos son considerados herramientas de desarrollo económico y promoción internacional.
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Un legado que trasciende el deporte
Más allá de las cifras económicas, el Mundial Femenino también fortalecerá la imagen internacional de Brasil.
Para Luiz Gustavo Barbosa, profesor de la Fundación Getulio Vargas y coordinador del estudio, el país consolidará un importante legado reputacional al completar, en menos de quince años, la organización de tres de los eventos deportivos más relevantes del mundo: la Copa Mundial masculina de 2014, los Juegos Olímpicos de Río 2016 y ahora la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027.
Esta trayectoria fortalece la capacidad brasileña para atraer turismo internacional, nuevas inversiones y futuros eventos de alcance global.
Al mismo tiempo, el crecimiento económico proyectado para el campeonato confirma la evolución que ha experimentado el fútbol femenino tanto en términos deportivos como comerciales, convirtiéndose en un producto cada vez más atractivo para patrocinadores, gobiernos, operadores turísticos y cadenas de valor relacionadas con el entretenimiento.
Con Colombia nuevamente presente en una Copa del Mundo y Brasil preparado para recibir a millones de aficionados, el torneo de 2027 se perfila como una oportunidad para impulsar el deporte, fortalecer la integración regional y generar un impacto económico que trascenderá los límites del fútbol, dejando beneficios para el turismo, el empleo, el comercio y la proyección internacional de América Latina.

