Ventas en shoppings en Argentina: Crecimiento nominal y consumo aún frágil en 2026
El inicio de 2026 dejó un panorama mixto para los centros comerciales en Argentina. A primera vista, los números muestran una recuperación en las ventas durante enero, pero un análisis más profundo revela una realidad más compleja: el crecimiento nominal convive con un consumo aún débil en términos reales.
Este fenómeno refleja las tensiones propias de una economía en transición, donde la mejora en algunos indicadores no necesariamente implica una recuperación sólida del poder de compra.
Un crecimiento impulsado por los precios
Durante enero de 2026, las ventas en centros comerciales registraron un incremento interanual significativo en términos nominales. En valores corrientes, el crecimiento fue del 20,7%, alcanzando cifras superiores a los 500 mil millones de pesos.
Sin embargo, este dato debe interpretarse con cautela. Cuando se ajustan los valores por inflación —es decir, al analizar las ventas en términos reales— el resultado muestra una leve caída del 0,1% interanual.
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Esto indica que el aumento en la facturación no se traduce necesariamente en un mayor volumen de ventas, sino que responde principalmente al incremento de precios.
La brecha entre percepción y realidad
El contraste entre crecimiento nominal y caída real genera una percepción ambigua. Por un lado, los centros comerciales muestran signos de actividad y movimiento. Por otro, el consumo sigue condicionado por la pérdida de poder adquisitivo.
Esta dualidad se vuelve evidente al comparar el desempeño de distintos canales. Mientras los shoppings logran sostener su facturación, otros formatos como supermercados también enfrentan caídas en términos reales, lo que evidencia una tendencia generalizada de cautela en el consumo.
En este contexto, el consumidor no deja de comprar, pero sí modifica la forma en que lo hace.
Qué se consume en los centros comerciales
El análisis por rubros permite entender mejor la dinámica del consumo dentro de los shoppings. La mayor participación corresponde a categorías vinculadas con la indumentaria, que representa aproximadamente un tercio de las ventas totales.
También tienen un peso relevante:
Gastronomía y espacios de comida
Entretenimiento, especialmente cines
Artículos deportivos
Perfumería y farmacia
Este mix refleja el carácter híbrido de los centros comerciales, donde el consumo no se limita a productos, sino que incluye experiencias y servicios.
Además, algunos rubros mostraron crecimientos más dinámicos que otros. Entre los segmentos con mayor expansión se destacan:
Artículos para el hogar y decoración
Alimentos y consumo inmediato
Productos de cuidado personal
Librería y papelería
Estos datos sugieren que, incluso dentro de un contexto restrictivo, existen nichos que logran sostener o aumentar su demanda.
El rol de la experiencia en el consumo
Uno de los factores que explica la resiliencia de los shoppings es su capacidad para ofrecer experiencias que van más allá de la compra.
A diferencia de otros canales, los centros comerciales combinan:
Espacios de entretenimiento
Opciones gastronómicas
Actividades recreativas
Ambientes climatizados y seguros
Esta propuesta integral resulta especialmente atractiva en contextos donde el consumidor busca maximizar el valor de cada salida.
Ir al shopping ya no es solo una actividad de compra, sino una experiencia social y recreativa. Este aspecto se vuelve clave para sostener el flujo de visitantes, incluso cuando el consumo es más moderado.
Cambios en el comportamiento del consumidor
El consumidor argentino ha adoptado un perfil más racional y selectivo. La incertidumbre económica y la presión sobre los ingresos han generado hábitos de compra más cuidadosos.
Entre los principales cambios se observan:
Reducción del gasto en productos no esenciales
Mayor búsqueda de promociones y descuentos
Comparación de precios antes de comprar
Preferencia por financiamiento en cuotas
Incluso dentro de los centros comerciales, estos comportamientos se reflejan en decisiones más planificadas y menos impulsivas.
El crecimiento del uso de tarjetas de crédito y otros medios de pago digitales también evidencia la necesidad de financiar el consumo, lo que permite sostener la actividad en ciertos sectores.
Un consumo fragmentado
Otro aspecto clave es la fragmentación del consumo. No todos los sectores ni todos los canales evolucionan de la misma manera.
Mientras los centros comerciales muestran estabilidad relativa, otros formatos presentan comportamientos diferentes:
Los supermercados registran caídas en términos reales
Los autoservicios mayoristas muestran leves recuperaciones
Algunos sectores específicos, como el textil, continúan en retroceso
Esta heterogeneidad refleja que la recuperación del consumo no es uniforme, sino selectiva y condicionada por múltiples factores.
El desempeño de los shoppings no puede analizarse sin considerar el contexto macroeconómico. La inflación, el costo de los servicios y la evolución de los salarios son variables clave que influyen directamente en el consumo.
Aunque algunos indicadores económicos muestran mejoras, la percepción de los consumidores sigue marcada por la cautela. La prioridad continúa siendo cubrir gastos esenciales, lo que limita el margen para el consumo discrecional.
En este escenario, los centros comerciales deben competir por una porción más reducida del presupuesto de los hogares.
Estrategias para sostener la actividad
Frente a este contexto, los centros comerciales han desarrollado diversas estrategias para mantener su atractivo:
Promociones bancarias y descuentos especiales
Eventos temáticos y actividades recreativas
Integración de nuevas propuestas gastronómicas
Renovación de la oferta comercial
Estas iniciativas buscan no solo incentivar el consumo, sino también aumentar la permanencia de los visitantes y mejorar la experiencia general.
Además, la diversificación de la oferta permite compensar la debilidad en algunos rubros con el dinamismo de otros.
De cara a los próximos meses, el comportamiento del consumo en shoppings dependerá en gran medida de la evolución del contexto económico.
Si bien se espera una mejora gradual, es probable que el crecimiento continúe siendo moderado y con diferencias entre sectores.
Los principales desafíos incluyen:
Recuperar el poder adquisitivo de los consumidores
Mantener la competitividad frente a otros canales
Adaptarse a nuevas formas de consumo
Integrar experiencias físicas y digitales
En este sentido, la capacidad de innovación será clave para sostener la relevancia de los centros comerciales.
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El desempeño de los shoppings en enero de 2026 refleja un proceso de transformación más amplio. El retail ya no puede depender exclusivamente del volumen de ventas, sino que debe adaptarse a un consumidor más exigente y cambiante.
El crecimiento nominal muestra que la actividad sigue en movimiento, pero la caída en términos reales evidencia que el desafío principal sigue siendo recuperar el consumo genuino.
En este nuevo escenario, los centros comerciales que logren combinar precios competitivos, experiencias atractivas y propuestas diferenciadas tendrán mayores posibilidades de consolidarse.
La recuperación existe, pero es frágil. Y su consolidación dependerá de factores que van más allá del propio sector, incluyendo la evolución de la economía y la confianza de los consumidores.
Fuente: Fashion Network


