Venta ilegal callejera disminuye en Buenos Aires mientras persisten desafíos para el comercio formal urbano
La venta ilegal en la vía pública registró una importante disminución durante junio en la Ciudad de Buenos Aires, una tendencia que representa un alivio para el comercio formal, aunque todavía plantea importantes desafíos para las autoridades y los sectores productivos. De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Comercio y Servicios de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), se detectaron 108 puestos de comercio informal en las zonas analizadas, lo que representa una caída interanual del 34,5 % y una reducción del 7,7 % respecto a mayo.
El descenso refleja una mejora respecto a períodos anteriores, pero no implica la desaparición de un fenómeno que continúa afectando la competencia entre comerciantes. La venta callejera ilegal suele desarrollarse sin cumplir con las obligaciones tributarias, sanitarias o regulatorias que sí afrontan los establecimientos habilitados, generando una competencia desigual que impacta especialmente sobre pequeños y medianos negocios.
El estudio también evidencia que la distribución de los puestos ilegales continúa concentrándose en determinados sectores de alta circulación peatonal. Las diez cuadras con mayor presencia de comercio informal reunieron más del 90 % de los puestos detectados en calles y avenidas, lo que demuestra que la problemática sigue focalizada en áreas comerciales específicas donde existe un importante flujo de consumidores.
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Uno de los datos más llamativos del informe es que el rubro de alimentos y bebidas representó alrededor de dos tercios del total de los productos comercializados de manera irregular. Este comportamiento marca un cambio frente a años anteriores, cuando la venta ilegal estaba más asociada a indumentaria, accesorios o artículos electrónicos. La mayor presencia de alimentos incrementa la preocupación por los controles sanitarios, la trazabilidad de los productos y las condiciones de conservación.
La reducción observada durante junio puede responder a diversos factores. Entre ellos aparecen los mayores operativos de fiscalización, las acciones de control impulsadas por las autoridades locales y una reorganización de la actividad comercial en algunos sectores de la ciudad. Sin embargo, especialistas advierten que el comercio informal suele adaptarse rápidamente a los cambios regulatorios, por lo que mantener resultados positivos requiere estrategias sostenidas en el tiempo.
Desde el punto de vista económico, la venta ilegal suele crecer durante períodos de dificultades económicas, cuando tanto vendedores como consumidores buscan alternativas para generar ingresos o acceder a productos de menor precio. Por ese motivo, la evolución del comercio informal también funciona como un indicador indirecto del comportamiento del mercado laboral y del poder adquisitivo de los hogares.
Para el comercio formal, la disminución registrada representa una noticia positiva. Los negocios habilitados deben afrontar costos vinculados con impuestos, alquileres, salarios, servicios públicos y otras obligaciones legales que no siempre son compartidas por quienes operan de manera informal. Reducir esa competencia desleal puede contribuir a mejorar las condiciones de funcionamiento del sector y favorecer una competencia basada en la calidad, el servicio y la oferta comercial.
No obstante, el desafío continúa siendo complejo. La solución no depende únicamente de los controles o los decomisos, sino también de políticas públicas orientadas a promover la formalización laboral, facilitar el desarrollo de pequeños emprendimientos y generar oportunidades económicas para quienes encuentran en la venta callejera su principal fuente de ingresos.
Otro aspecto relevante es el impacto sobre el espacio público. La ocupación irregular de veredas, plazas, estaciones y zonas de alto tránsito puede dificultar la circulación de peatones, afectar la seguridad y alterar la actividad de los comercios establecidos. Por ello, las estrategias de ordenamiento urbano suelen buscar un equilibrio entre garantizar el uso adecuado del espacio público y ofrecer alternativas para la inclusión económica de sectores vulnerables.
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Las cifras de junio muestran un escenario alentador, aunque todavía insuficiente para considerar resuelta la problemática. La permanencia de más de un centenar de puestos ilegales evidencia que el fenómeno continúa presente y requiere un seguimiento permanente por parte de las autoridades y las entidades vinculadas al comercio.
En los próximos meses será clave observar si esta tendencia descendente logra consolidarse. La continuidad de los controles, la evolución de la economía y las políticas destinadas a fortalecer el comercio formal serán factores determinantes para reducir de manera sostenida la venta ilegal callejera y construir un entorno comercial más competitivo, transparente y beneficioso tanto para las empresas como para los consumidores.
Fuente: Fashion Network


