Servicios de streaming y aplicaciones transforman el comercio electrónico argentino 2025
El comercio electrónico en Argentina atraviesa un momento de expansión sostenida y, al mismo tiempo, de redefinición en los hábitos de consumo. No se trata solamente de un aumento en la cantidad de operaciones online, sino de la consolidación de un nuevo paradigma en el que los servicios digitales, el entretenimiento y las plataformas internacionales se integran cada vez más a la vida cotidiana de los consumidores.
Según el estudio MIDTerm 2025 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), realizado junto con Kantar Insights, un 8% de los argentinos compró por primera vez este año productos o servicios internacionales a través de plataformas digitales. Este dato, que puede parecer moderado, refleja en realidad un cambio profundo: la digitalización del consumo dejó de ser un fenómeno aislado y pasó a convertirse en un componente estructural de la economía del país.
Adopción definitiva del canal digital
La investigación de CACE subraya que los argentinos ya no conciben las compras en línea como algo ocasional, sino como parte integral de su rutina. Durante los primeros seis meses de 2025, los consumidores del mercado interno adquirieron en promedio hasta 10,4 categorías por persona, destacándose rubros como:
Delivery de comida, que se mantiene como uno de los motores del comercio electrónico local.
Indumentaria y calzado deportivo, vinculado a una creciente preocupación por el bienestar físico.
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Alimentos y bebidas, que consolidan al canal digital también para consumos básicos.
Indumentaria y calzado no deportivo, que refleja la comodidad de comprar moda en línea.
Movilidad y transporte, un segmento en expansión que abarca desde pasajes hasta aplicaciones de traslado urbano.
Estos resultados muestran que el e-commerce argentino no se limita a compras extraordinarias o de tecnología, sino que interviene directamente en consumos cotidianos.
El boom del streaming y los contenidos digitales
Donde se observa un cambio más nítido es en el terreno de las compras internacionales. Allí, los consumidores se concentran en apenas 3,3 categorías por persona, siendo la más destacada la de contenidos audiovisuales, aplicaciones y servicios de streaming. Plataformas como Netflix, Disney+, Prime Video, HBO Max y otras aplicaciones extranjeras dominan la escena, seguidas por la adquisición de teléfonos celulares con sus accesorios y por indumentaria no deportiva.
La elección no es casual: el atractivo radica en la relación precio-calidad y la diversidad de marcas que ofrecen estas plataformas internacionales. Para los consumidores argentinos, contratar servicios de entretenimiento digital ya es tan natural como comprar ropa o alimentos, lo que marca un alineamiento con patrones globales de consumo.
Este fenómeno tiene un doble impacto:
Globalización del consumo: los argentinos participan activamente en mercados internacionales, lo que fortalece la confianza en transacciones digitales transfronterizas.
Desafío para el comercio local: los negocios nacionales deben competir no solo con actores locales, sino también con gigantes globales que poseen catálogos amplios, precios competitivos y experiencias de usuario muy pulidas.
Plataformas internacionales preferidas
El estudio también revela cuáles son las plataformas más utilizadas por los argentinos para realizar compras internacionales:
Mercado Libre lidera con el 33% de las preferencias, especialmente en categorías como celulares, computación, consolas e indumentaria.
AliExpress/Alibaba ocupa el segundo lugar con un 15%.
Amazon se ubica tercera con el 13%.
Temu, que desembarcó en el país a fines de 2024, ya alcanzó un 10% en apenas seis meses.
Shein, enfocada en moda y accesorios, se posiciona con el 8%.
El caso de Temu y Shein resulta especialmente llamativo: su rápida penetración en el mercado muestra que el consumidor argentino está dispuesto a probar nuevas alternativas si ofrecen precios competitivos y catálogos atractivos.
El comercio local mantiene su predominio
A pesar de la creciente relevancia de las plataformas internacionales, el mercado argentino sigue teniendo un peso dominante en el comercio electrónico. Varias razones explican esta preferencia:
Plazos de entrega reducidos: la posibilidad de recibir un producto en 24 o 48 horas sigue siendo un diferencial frente a los tiempos más largos de importación.
Opciones de financiamiento en cuotas: un factor crucial en un país donde la inflación y el poder adquisitivo condicionan la capacidad de compra.
Seguridad jurídica y regulatoria: leyes como el botón de arrepentimiento fortalecen la confianza de los consumidores en el comercio local, al garantizar mecanismos de devolución y protección frente a incumplimientos.
Proximidad cultural: los comercios argentinos entienden mejor las particularidades del mercado local y ofrecen propuestas alineadas con la idiosincrasia de los consumidores.
Estos elementos consolidan al e-commerce nacional como la primera opción de compra, incluso frente a la tentación de precios internacionales más bajos.
El auge de servicios digitales y streaming no solo refleja la penetración tecnológica, sino también un cambio cultural. En un país marcado por la volatilidad económica, los consumidores parecen priorizar experiencias inmediatas —como entretenimiento y acceso a aplicaciones— sobre bienes físicos de larga duración.
Esto puede explicarse en parte por:
El valor del entretenimiento como refugio: en contextos de incertidumbre, el consumo cultural ofrece una vía de escape accesible y recurrente.
La digitalización del tiempo libre: el streaming reemplazó al consumo tradicional de televisión o cine, convirtiéndose en la norma.
El avance del smartphone como dispositivo central: desde series hasta compras, el celular articula gran parte de la vida digital de los argentinos.
desafíos para el comercio argentino
Frente a este panorama, los comercios locales enfrentan varios retos:
Competir con precios globales, que en muchos casos resultan más bajos incluso con gastos de envío.
Mejorar la experiencia de usuario, desde el diseño de las plataformas hasta la atención posventa.
Innovar en propuestas de valor, ofreciendo beneficios diferenciales que vayan más allá del precio, como rapidez, cercanía y soporte en idioma local.
Integrar más servicios digitales, incluyendo suscripciones, aplicaciones o contenidos locales que conecten con la cultura argentina.
En palabras de Andrés Zaied, presidente de CACE: “El consumidor argentino se incorpora rápidamente a hábitos globales. La confianza que muestran en servicios de streaming extranjeros es una señal clara de hacia dónde va el mercado. Nuestro desafío es que los comercios locales construyan propuestas sólidas que puedan competir en ese escenario”.
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La digitalización del consumo en Argentina parece irreversible. El crecimiento sostenido de las compras online, sumado a la irrupción de nuevos jugadores internacionales y la consolidación de servicios digitales, proyecta un ecosistema en expansión.
Hacia el cierre de 2025, se espera que la proporción de consumidores que experimenten con plataformas globales aumente aún más, mientras que el mercado local continuará fortaleciéndose en categorías ligadas a la logística rápida, el financiamiento en cuotas y la confianza regulatoria.
El comercio electrónico argentino ya no es solo una alternativa: es un pilar de la economía moderna. El desafío será equilibrar el dinamismo global con la protección y fortalecimiento de los actores locales, en un escenario donde las fronteras del consumo son cada vez más difusas.

