El FMI respalda la estrategia del gobierno para recomponer reservas y volver al financiamiento internacional
El Fondo Monetario Internacional expresó una valoración positiva sobre las recientes decisiones adoptadas por el Gobierno argentino para fortalecer las reservas internacionales y avanzar en el regreso del país al mercado de deuda en dólares. El respaldo del organismo multilateral llega en un momento clave para la política económica, marcada por la necesidad de estabilizar el frente cambiario, consolidar el equilibrio fiscal y recuperar la confianza de los inversores internacionales.
El reconocimiento se produjo tras la colocación del BONAR 2029N, que significó el retorno de la Argentina al mercado voluntario de deuda externa, y luego del anuncio de nuevas medidas por parte del Banco Central orientadas a recomponer las arcas internacionales a partir de 2026. Para el FMI, estas decisiones forman parte de un proceso más amplio de normalización macroeconómica que podría sentar las bases para un crecimiento más sostenido.
El regreso al mercado de deuda como señal de confianza
La emisión del BONAR 2029N fue interpretada como un hito relevante en la estrategia financiera del Gobierno. Después de años de virtual exclusión de los mercados internacionales, la posibilidad de acceder nuevamente a financiamiento en dólares representa una señal de mejora en la percepción de riesgo del país.
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Desde la óptica del FMI, el retorno gradual al mercado de capitales es una condición necesaria para reducir la dependencia del financiamiento monetario, aliviar las tensiones sobre el tipo de cambio y reconstruir un esquema macroeconómico más previsible. Si bien el volumen de la emisión fue acotado, el gesto político y financiero fue leído como un primer paso en un camino que apunta a normalizar la relación de la Argentina con los inversores globales.
Este acceso, además, se vincula directamente con la capacidad del país para fortalecer su marco monetario y cambiario, uno de los puntos centrales del actual programa económico.
Reservas internacionales: el eje del debate
La acumulación de reservas continúa siendo uno de los desafíos más sensibles para la economía argentina. En reiteradas oportunidades, el FMI subrayó la importancia de recomponer los activos internacionales del Banco Central como mecanismo de defensa frente a shocks externos, episodios de volatilidad financiera y presiones cambiarias internas.
Durante los últimos meses, el organismo insistió en que un mayor nivel de reservas permitiría amortiguar eventuales desequilibrios y facilitaría un acceso más fluido a los mercados internacionales de capital. En ese marco, las autoridades argentinas anunciaron un esquema de acumulación gradual de divisas que comenzaría a mostrar resultados más contundentes a partir de 2026.
El FMI reconoce que el punto de partida es complejo, pero valora el enfoque gradual y la coherencia del plan, siempre y cuando esté acompañado por disciplina fiscal y una política monetaria consistente.
Waivers y metas ajustadas: una negociación clave
En la primera revisión del acuerdo vigente entre la Argentina y el FMI, el directorio del organismo resolvió otorgar un waiver sobre la meta de acumulación de reservas netas internacionales. Esta dispensa implicó una reducción de la exigencia original en unos 5.000 millones de dólares, reflejando un reconocimiento explícito de las dificultades estructurales que enfrenta el país.
A cambio, el Fondo destacó el cumplimiento de otros objetivos centrales del programa, como las metas de emisión monetaria y el control del déficit fiscal. Para el organismo, estos avances habilitan una mayor flexibilidad en los plazos y volúmenes exigidos para la acumulación de reservas, siempre que el rumbo general de la política económica se mantenga.
Sin embargo, tanto el staff técnico como el directorio admiten que la meta prevista para el cierre del año no será alcanzada, lo que abre la puerta a nuevas negociaciones y, eventualmente, a otro waiver en futuras revisiones.
El respaldo político internacional y su peso estratégico
El contexto internacional también juega un rol relevante. El apoyo explícito del expresidente estadounidense Donald Trump, quien considera al presidente Javier Milei un aliado estratégico en la región, introduce un elemento político adicional en la relación entre la Argentina y los organismos multilaterales.
Si bien el FMI se presenta como una institución técnica, el peso de las principales economías en su directorio no es menor. En ese sentido, el alineamiento geopolítico del actual gobierno argentino podría facilitar acuerdos más flexibles en momentos de tensión, particularmente en lo referido a las metas de reservas.
No obstante, desde el organismo evitaron anticipar decisiones y remarcaron que cualquier dispensa adicional será evaluada en el marco de las próximas revisiones formales del programa.
El plan del Banco Central para fortalecer las reservas
En paralelo al respaldo del FMI, el Banco Central presentó detalles de su estrategia para recomponer las reservas internacionales durante el próximo año. Según la autoridad monetaria, si la demanda de dinero acompaña el proceso de estabilización, las compras de divisas podrían ubicarse entre los 10.000 y los 17.000 millones de dólares.
El esquema se apoya en un proceso de re-monetización gradual de la economía. El escenario base prevé que la base monetaria pase del 4,2% actual al 4,8% del Producto Bruto Interno hacia fines de 2026. Este aumento podría ser abastecido mediante la compra de dólares provenientes de la balanza de pagos, siempre que las condiciones externas y domésticas lo permitan.
En un escenario más optimista, donde la demanda de dinero crezca por encima de lo esperado, el Banco Central estima que la acumulación de reservas podría alcanzar niveles significativamente más altos.
Política monetaria y control de desequilibrios
La entidad monetaria aclaró que la orientación de su política buscará evitar desequilibrios persistentes. En particular, se apunta a reducir la necesidad de operaciones de esterilización prolongadas, un problema histórico de la política monetaria argentina.
Mientras la demanda de dinero evolucione conforme a las proyecciones, el Banco Central mantendrá un sesgo prudente. En caso contrario, se implementarán medidas correctivas alineadas con el programa económico general, con el objetivo de preservar la estabilidad financiera.
Este enfoque refleja un intento de abandonar prácticas del pasado que contribuyeron a la acumulación de pasivos remunerados y a la pérdida de credibilidad del peso como reserva de valor.
El rol del mercado cambiario
Otro pilar central del esquema es la liquidez en el Mercado Libre de Cambios. El programa de acumulación de reservas fue diseñado para ser compatible con el funcionamiento diario del mercado, evitando distorsiones abruptas.
En su etapa inicial, las compras diarias de divisas por parte del Banco Central no superarían el 5% del volumen negociado en el mercado, un límite pensado para minimizar el impacto sobre el tipo de cambio y reducir riesgos de volatilidad.
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Además, se anunció un ajuste de las bandas de flotación del dólar, que comenzarán a actualizarse según la inflación medida por el Indec. Esta decisión apunta a mejorar la coherencia entre la política cambiaria y la evolución de los precios internos, uno de los reclamos históricos del FMI.
Un camino desafiante pero con respaldo externo
El reconocimiento del FMI no implica un aval incondicional, pero sí representa un respaldo relevante al rumbo elegido por el Gobierno. La combinación de disciplina fiscal, control monetario, regreso al mercado de deuda y un plan explícito de acumulación de reservas constituye una hoja de ruta que el organismo considera consistente.
El desafío, sin embargo, sigue siendo la implementación. La sostenibilidad del programa dependerá de la capacidad del Gobierno para sostener el ajuste, consolidar la confianza y atravesar un contexto internacional que continúa siendo incierto.
En ese marco, el respaldo del FMI funciona como una señal positiva hacia los mercados, pero también como un recordatorio de que la recuperación de la estabilidad macroeconómica en la Argentina será un proceso gradual, condicionado por resultados concretos y no solo por anuncios.
Fuente: Infobae


