Recuperación del calzado argentino: Leve repunte en medio de desafíos estructurales
La industria del calzado en Argentina atraviesa un momento de compleja transición. Tras un período de fuerte contracción a lo largo de 2023, los primeros meses de 2025 comienzan a mostrar indicios de recuperación en términos productivos. De acuerdo con los datos recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la fabricación de calzado y sus partes aumentó un 4,6 % en el primer trimestre del año respecto al mismo período de 2024, mientras que el mes de marzo exhibió una suba interanual del 2,5 %.
Estos resultados surgen del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI Manufacturero) que el Indec difunde mensualmente para medir el comportamiento del aparato productivo argentino. Aunque la mejora es tenue, representa un alivio para un sector que, en los últimos meses, sufrió con fuerza los embates de una economía en ajuste, marcada por una significativa caída del consumo interno y una política de mayor apertura comercial.
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El repunte en el sector calzado se enmarca dentro de una mejora más amplia de la industria manufacturera argentina. En el mismo período (enero-marzo de 2025), la producción industrial total creció un 6,1 % en comparación interanual. Este dato sugiere un respiro para el conjunto del sector fabril, tras una etapa prolongada de retracción productiva y cierre de empresas.
Sin embargo, este crecimiento aún no logra compensar la caída acumulada en los trimestres previos. La industria manufacturera en general, y el calzado en particular, vienen de un 2023 marcado por un fuerte retroceso en la actividad económica, debido a la devaluación del peso, la contracción del poder adquisitivo y un consumo deprimido.
Calzado argentino: luces verdes entre nubarrones
El sector del calzado ha sido históricamente uno de los más sensibles a los vaivenes macroeconómicos. Su dependencia del mercado interno y su vulnerabilidad frente a las importaciones baratas lo colocan entre los primeros en sentir los efectos de cualquier política económica restrictiva.
Si bien los datos de marzo de 2025 indican un crecimiento del 2,5 % respecto al mismo mes de 2024, la recuperación no es lineal ni homogénea. La mejora en la producción podría estar relacionada con una leve estabilización de la demanda, impulsada por ciertas recomposiciones salariales y por una posible renovación de stock por parte de los comercios minoristas. Sin embargo, estas cifras deben analizarse con cautela, ya que el contexto general continúa siendo complejo.
La apertura de las importaciones, impulsada por el gobierno nacional en su afán de combatir la inflación mediante una mayor competencia de precios, ha provocado una mayor presencia de productos extranjeros en góndolas y vidrieras. Esto genera un efecto directo sobre la industria local, que ve restringida su capacidad de competir tanto en precio como en volumen.
Durante el último año, numerosas empresas del sector calzado atravesaron situaciones críticas. Algunas debieron cerrar temporalmente sus plantas, mientras que otras redujeron su plantilla de trabajadores o incluso cesaron sus operaciones por completo. Las provincias con mayor presencia de fábricas —como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba— fueron las más afectadas.
El aumento de la desocupación y la informalidad en el rubro fueron consecuencias directas del derrumbe en la producción, especialmente entre las micro y pequeñas empresas. A pesar de los recientes signos de recuperación, el sector aún no ha recuperado su capacidad instalada ni los niveles de empleo previos a la crisis.
Los sindicatos del calzado han manifestado su preocupación ante la falta de políticas de protección específicas para la industria, especialmente en lo que respecta a salvaguardas frente a importaciones masivas y financiamiento productivo para el desarrollo de nuevas tecnologías.
Qué factores impulsan la tenue recuperación
Analistas del sector señalan que este incipiente repunte en la producción puede responder a una serie de factores puntuales más que a una recuperación sostenida:
Mayor previsibilidad cambiaria: si bien el tipo de cambio aún está en proceso de ajuste, cierta estabilidad cambiaria generó una baja en la volatilidad del mercado y permitió a los productores planificar su actividad.
Ajustes en costos internos: algunas empresas han realizado reestructuraciones internas y mejoras en procesos productivos que les permitieron continuar operando a menor escala y con costos más bajos.
Segmentación de mercado: las marcas que apuntan a nichos de consumo específicos o que fortalecieron su canal de venta online mostraron una mejor performance frente a aquellas que dependen exclusivamente del canal tradicional.
Aun así, los expertos coinciden en que, sin una política industrial integral que contemple crédito accesible, fomento a la innovación, protección frente a la competencia desleal y apoyo a las exportaciones, esta mejora coyuntural podría diluirse en los próximos trimestres.
El informe del IPI Manufacturero se nutre de encuestas mensuales realizadas a empresas representativas del sector calzado, abarcando tanto micro y pequeñas como medianas y grandes firmas. Este enfoque permite tener una visión más completa del comportamiento del sector, aunque no capta necesariamente las dinámicas informales o artesanales, que también ocupan un lugar importante en la economía argentina.
Los datos muestran que el rubro del calzado todavía opera por debajo de su capacidad instalada óptima, y que las fábricas enfrentan problemas logísticos, dificultades para acceder a insumos importados y obstáculos crediticios que dificultan su expansión.
El rol de las importaciones en la ecuación
Uno de los aspectos más delicados para el calzado argentino es la competencia con productos importados, principalmente provenientes de Asia. La reducción o eliminación de trabas arancelarias y paraarancelarias en los últimos meses ha derivado en una mayor presencia de calzado extranjero, muchas veces ofrecido a precios que resultan imposibles de igualar para la industria local.
Si bien esta apertura puede beneficiar a los consumidores en el corto plazo, al permitir precios más bajos, también puede tener consecuencias negativas en el mediano y largo plazo, al erosionar el entramado productivo nacional y destruir empleo formal.
El desafío radica en encontrar un equilibrio entre una política comercial abierta y el desarrollo de una industria nacional competitiva, innovadora y sustentable.
De cara al resto de 2025, las expectativas del sector son moderadamente optimistas, aunque condicionadas por múltiples factores externos. La evolución del poder adquisitivo de los consumidores, la política cambiaria del gobierno y el rumbo de la economía internacional serán determinantes para consolidar o frustrar la incipiente recuperación.
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Asimismo, será clave la implementación de herramientas de apoyo por parte del Estado, como líneas de crédito específicas, programas de desarrollo productivo regional, incentivos a la exportación y mecanismos de control de importaciones que aseguren condiciones de competencia leal.
También se requiere una mayor articulación entre cámaras empresariales, sindicatos y organismos públicos para definir una agenda común que permita superar la crisis y sentar las bases de una industria del calzado más moderna, eficiente y orientada a nuevos mercados.


