Mercado Libre se prepara para competir con Shein y Temu en Argentina
El debate sobre la competencia digital entre plataformas internacionales tomó un nuevo rumbo en Argentina luego de las declaraciones del fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin. Mientras el CEO local de la compañía pedía una regulación más estricta contra los gigantes asiáticos Shein y Temu, Galperin aseguró que no teme su llegada y que la estrategia de la empresa será “competir de igual a igual” en lugar de solicitar restricciones. Este contraste dentro de la misma organización refleja una tensión común en el ecosistema tecnológico: la del equilibrio entre libre competencia y la necesidad de reglas que garanticen condiciones equitativas para los actores locales.
Dos visiones dentro de Mercado Libre
El intercambio comenzó cuando Juan Martín de la Serna, presidente de Mercado Libre en Argentina, manifestó públicamente su preocupación por el desembarco de Shein y Temu, dos plataformas chinas de comercio electrónico que operan con un modelo de precios ultrabajos y envíos directos al consumidor desde Asia. De la Serna consideró que estas empresas representan una forma de competencia desleal, ya que —según argumentó— no enfrentan los mismos costos impositivos, logísticos ni regulatorios que las compañías que operan dentro del país.
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El ejecutivo sostuvo que la falta de controles aduaneros rigurosos y la diferencia de escalas generan una distorsión en el mercado local, afectando a pequeñas y medianas empresas que venden a través de plataformas nacionales. Por ese motivo, pidió al Estado argentino revisar las normativas que permiten el ingreso masivo de productos de bajo costo, generalmente sin intermediarios ni aranceles equiparables a los del comercio tradicional.
Sin embargo, poco después, Marcos Galperin, fundador y principal accionista de Mercado Libre, tomó la palabra en la red social X (antes Twitter) y dio una visión diferente. En respuesta a un comentario del diputado Miguel Ángel Pichetto, quien había reclamado medidas para evitar la “invasión de productos chinos”, Galperin escribió: “Yo no estoy preocupado. Vamos a competir con ellos de la misma forma que lo hicimos con éxito en otros países del continente”.
El empresario, radicado en Uruguay, marcó así una postura más liberal y orientada a la competencia abierta, destacando la capacidad de Mercado Libre para adaptarse a mercados diversos, incluso frente a rivales globales de gran magnitud.
Shein y Temu se han convertido en fenómenos mundiales por su modelo de comercio electrónico basado en precios extremadamente bajos, envíos internacionales rápidos y campañas de marketing agresivas en redes sociales. Ambas compañías apuntan principalmente al público joven, que busca productos de moda, decoración o tecnología a precios accesibles.
Su expansión en América Latina se ha acelerado en los últimos años, especialmente en mercados como México, Brasil, Chile y ahora Argentina. Estas plataformas se valen del modelo conocido como “cross-border e-commerce”, que permite a los consumidores comprar directamente a fabricantes en China, evitando intermediarios locales. Si bien esto reduce los costos para los compradores, también plantea desafíos en términos de recaudación fiscal, control de calidad y competencia justa.
En ese sentido, la preocupación de De la Serna no es exclusiva de Argentina: en Brasil, México y Estados Unidos también existen reclamos por parte de empresas locales que aseguran que Shein y Temu operan en una zona gris legal, sin cumplir con los mismos requisitos que los comercios internos.
La estrategia de Mercado Libre
Mercado Libre, fundada en 1999, ha sido una de las historias de éxito más destacadas del comercio electrónico en América Latina. Con presencia en 18 países y una valuación bursátil que la coloca como una de las compañías tecnológicas más grandes de la región, la empresa ha construido un ecosistema que abarca desde la compraventa online hasta servicios financieros (Mercado Pago), logística (Mercado Envíos) y crédito digital (Mercado Crédito).
La postura de Galperin refleja la confianza en la fortaleza de ese ecosistema. A diferencia de las plataformas asiáticas, que dependen de envíos internacionales y proveedores externos, Mercado Libre ha invertido en infraestructura logística local, centros de distribución y soluciones de pago adaptadas a las regulaciones de cada país. Esa integración vertical podría ser una ventaja competitiva frente a modelos más livianos pero menos regulados.
En el plano estratégico, la compañía apunta a reforzar la fidelidad de los usuarios con programas como Mercado Puntos y envíos gratuitos en productos seleccionados. Además, el desarrollo de su propia red de envíos rápidos en Argentina le permite competir en uno de los factores clave para los consumidores: la velocidad de entrega.
La discusión sobre la necesidad de regular a los grandes jugadores internacionales no es nueva. En Europa y Estados Unidos, los gobiernos han implementado normas más estrictas para supervisar la actividad de empresas como Amazon, AliExpress, Shein y Temu, buscando evitar prácticas monopólicas y garantizar el cumplimiento de estándares laborales y ambientales.
En América Latina, sin embargo, la regulación del comercio electrónico transfronterizo sigue siendo débil. Las compras internacionales de bajo monto, realizadas por consumidores individuales, suelen quedar exentas de aranceles o tributos, lo que genera un vacío legal. Este contexto obliga a las autoridades a buscar un equilibrio: fomentar la innovación y la competencia, pero sin perjudicar a los actores nacionales ni a la industria local.
Para los expertos en economía digital, el caso argentino es una oportunidad para repensar el marco normativo del e-commerce. Regular no necesariamente implica restringir, sino establecer reglas claras que aseguren igualdad de condiciones. La presencia de Shein y Temu puede servir de estímulo para que plataformas locales como Mercado Libre fortalezcan su propuesta de valor y diversifiquen su oferta.
Desde el punto de vista del consumidor, la entrada de Shein y Temu al mercado argentino tiene un impacto inmediato: precios más bajos, mayor variedad y acceso a productos internacionales. Sin embargo, esta ventaja también trae desafíos. Muchos usuarios desconocen que los productos comprados en plataformas extranjeras pueden estar sujetos a demoras aduaneras o no cumplir con normas de calidad o seguridad del país.
En cambio, las plataformas nacionales ofrecen mayor respaldo en términos de garantías, devoluciones y servicio al cliente. Por eso, una parte de la estrategia de Mercado Libre podría enfocarse en destacar esos beneficios frente a la competencia asiática, reforzando la confianza del consumidor argentino.
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La disputa entre Mercado Libre, Shein y Temu es un reflejo del momento de transformación que vive el comercio electrónico global. La pandemia aceleró la digitalización de las compras, y con ello surgió una competencia más intensa entre actores locales e internacionales.
En América Latina, se espera que las ventas online superen los 200.000 millones de dólares anuales en los próximos años, según proyecciones de firmas especializadas. En ese escenario, la competencia entre gigantes tecnológicos será inevitable, y las decisiones regulatorias jugarán un papel clave en el equilibrio del mercado.
Mientras Marcos Galperin apuesta por la competencia abierta como motor de innovación y eficiencia, la postura de Juan Martín de la Serna apunta a proteger el ecosistema local de prácticas desiguales. Ambos enfoques pueden coexistir: la clave estará en lograr que el comercio digital crezca de manera sostenible, equilibrando los intereses empresariales con los derechos de los consumidores y la integridad del mercado argentino.


