Menos turistas argentinos desafían al retail chileno y aceleran expansión regional
Durante gran parte de 2025, el comercio chileno encontró en los turistas argentinos un aliado inesperado. Miles de consumidores cruzaban la cordillera atraídos por diferencias de precios, una oferta más amplia de productos y un tipo de cambio favorable. Centros comerciales, tiendas por departamento, outlets y comercios especializados se beneficiaron de una verdadera ola de turismo de compras que impulsó las ventas en un período marcado por la moderación del consumo interno. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar en 2026 y las principales cadenas minoristas ya sienten el impacto.
Los resultados financieros del primer trimestre muestran que la disminución de visitantes argentinos está afectando el desempeño de algunas de las empresas más importantes del retail chileno. A ello se suma un contexto económico más desafiante, caracterizado por un menor dinamismo del mercado laboral, una mayor cautela de los consumidores y presiones sobre el poder adquisitivo de los hogares.
El fin de un impulso extraordinario
El fenómeno del turismo de compras había alcanzado una dimensión relevante durante el último año. En diversas ciudades chilenas, especialmente en Santiago y en zonas cercanas a los principales pasos fronterizos, era habitual observar un fuerte flujo de visitantes argentinos realizando compras de vestuario, tecnología, artículos para el hogar y productos de consumo masivo.
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La diferencia de precios entre ambos países fue uno de los factores que alimentó esta tendencia. Para muchos consumidores argentinos, adquirir determinados bienes en Chile representaba un ahorro significativo. Esta situación generó un impulso adicional para las cadenas comerciales, que encontraron en estos visitantes una fuente extraordinaria de demanda.
No obstante, las condiciones económicas que favorecieron este fenómeno comenzaron a modificarse. Como consecuencia, la cantidad de turistas argentinos disminuyó de manera importante durante los primeros meses de 2026, reduciendo el volumen de compras que había contribuido a sostener las ventas del sector.
Grandes cadenas sienten el impacto
Las cifras del primer trimestre reflejan claramente esta nueva realidad. Diversas empresas reportaron caídas en sus ingresos dentro del mercado chileno, especialmente en los segmentos más vinculados al consumo discrecional.
Algunas compañías registraron descensos significativos en ventas y resultados operativos, mientras que otras apenas lograron mantener niveles similares a los del año anterior. Aunque cada empresa enfrenta desafíos particulares, existe un elemento común en los informes corporativos: la menor participación de compradores argentinos dentro de sus ventas presenciales.
El impacto ha sido especialmente visible en categorías como moda, calzado, artículos deportivos y productos electrónicos, sectores donde el turismo de compras había tenido una influencia considerable durante el año pasado.
Además, los centros comerciales y tiendas por departamento aparecen entre los formatos más afectados por esta desaceleración, debido a que eran algunos de los principales destinos elegidos por los visitantes extranjeros.
No todo se explica por el turismo
Aunque la reducción del flujo de argentinos es un factor relevante, los analistas coinciden en que no es la única razón detrás de la desaceleración.
El consumo interno chileno también enfrenta desafíos. La persistencia de ciertas presiones inflacionarias, las mayores expectativas de gasto futuro y un mercado laboral menos dinámico han generado una actitud más cautelosa entre los consumidores. La tasa de desempleo y la incertidumbre económica contribuyen a que muchos hogares posterguen compras importantes o reduzcan gastos considerados no esenciales.
Este comportamiento no es exclusivo de Chile. Diversos mercados latinoamericanos atraviesan un período de moderación del consumo, situación que incluso ha llevado a agencias de clasificación y análisis financiero a revisar sus perspectivas para el sector retail regional.
Por lo tanto, el menor flujo de turistas argentinos debe entenderse como un factor adicional dentro de un escenario más amplio de desaceleración del consumo.
El exterior se convierte en un salvavidas
Mientras el mercado chileno muestra señales de enfriamiento, las operaciones internacionales de varias cadenas están entregando resultados mucho más positivos.
Perú, Colombia y Uruguay aparecen como mercados especialmente dinámicos para algunas de las principales empresas del sector. En estos países, las ventas continúan creciendo a tasas de dos dígitos, apoyadas por la apertura de nuevas tiendas, una mejor ejecución comercial y una creciente integración de los canales digitales.
El caso peruano resulta particularmente interesante. Algunas compañías han logrado incrementos significativos en ventas y rentabilidad gracias a un entorno económico relativamente favorable y a medidas que fortalecieron la liquidez de los consumidores.
Colombia también se consolida como un mercado atractivo para la expansión. El crecimiento de las clases medias urbanas, la adopción del comercio electrónico y las inversiones en infraestructura comercial continúan generando oportunidades para los grandes grupos minoristas.
Esta diversificación geográfica está demostrando ser una ventaja estratégica. Las compañías con presencia regional pueden compensar la debilidad de un mercado específico mediante el mejor desempeño de otros países, reduciendo así su exposición a los ciclos económicos locales.
Otro aspecto que emerge con fuerza es la creciente relevancia de los canales digitales.
Ante un consumidor más cauteloso y una menor afluencia de compradores extranjeros, las empresas están reforzando sus plataformas de comercio electrónico y los modelos de integración entre tiendas físicas y ventas online.
La experiencia omnicanal se ha convertido en una herramienta fundamental para sostener el crecimiento. Los clientes esperan poder investigar productos en línea, comprar desde aplicaciones móviles, retirar en tienda o recibir entregas rápidas en sus hogares.
Las cadenas que han invertido de forma consistente en tecnología y logística parecen estar mejor posicionadas para enfrentar el nuevo escenario competitivo.
Un consumidor más selectivo
La desaceleración también está transformando los hábitos de compra.
Los consumidores muestran una mayor sensibilidad al precio, comparan más alternativas antes de concretar una compra y buscan promociones con mayor frecuencia. Este comportamiento obliga a las empresas a optimizar inventarios, mejorar sus programas de fidelización y fortalecer las estrategias de valor.
En este contexto, la eficiencia operativa adquiere una importancia decisiva. La gestión de costos, la negociación con proveedores y la administración de inventarios se convierten en factores clave para proteger márgenes y mantener la rentabilidad.
A pesar de las dificultades observadas durante el primer trimestre, muchas compañías mantienen una visión relativamente optimista para los próximos meses.
Las campañas promocionales, los eventos masivos de comercio electrónico y las estrategias de integración entre negocios financieros y comerciales podrían contribuir a impulsar las ventas durante la segunda mitad del año. Algunas empresas ya han reportado señales positivas en eventos de descuentos recientes, lo que alimenta expectativas de una recuperación gradual.
Sin embargo, los especialistas advierten que la incertidumbre económica internacional, el comportamiento de los combustibles y la evolución del consumo familiar seguirán condicionando el desempeño del sector.
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La experiencia reciente deja una enseñanza clara para el comercio chileno. Depender de factores extraordinarios, como el auge temporal del turismo de compras, puede generar resultados positivos en el corto plazo, pero también expone a las empresas a cambios bruscos cuando las condiciones se modifican.
La caída en la llegada de turistas argentinos está obligando a las cadenas a reenfocar sus estrategias y a fortalecer pilares más sostenibles de crecimiento. La expansión internacional, la digitalización, la eficiencia operativa y la mejora de la experiencia del cliente aparecen como los principales caminos para enfrentar un entorno más competitivo.
El retail chileno atraviesa una etapa de transición. El impulso extraordinario proveniente de Argentina parece haber quedado atrás, pero la capacidad de adaptación de las grandes cadenas y el crecimiento de sus operaciones regionales podrían convertirse en los motores que definan la próxima fase de desarrollo del sector.
Fuente: DF



