Los supermercadistas esperan mejoras en el consumo este 2025
La industria de los supermercados en Argentina enfrenta un desafío sin precedentes tras un 2024 marcado por la crisis económica y la caída abrupta del consumo. Los actores del sector proyectan que las ventas podrían comenzar a reactivarse recién en la segunda mitad de 2025, después de atravesar uno de los peores años en dos décadas.
Según datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el consumo acumuló una baja del 7,4% en 2024. Este desplome, impulsado por un pico inflacionario al inicio de la gestión de Javier Milei, marcó el peor registro desde 2001. En el primer trimestre del año, la inflación alcanzó niveles alarmantes, deteriorando los ingresos de los hogares y afectando directamente el poder adquisitivo de los consumidores.
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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que en noviembre de 2024 las ventas en supermercados cayeron un 7,6% interanual, aunque mostraron una leve mejora del 1,8% respecto al mes anterior. Diciembre confirmó esta tendencia: si bien hubo un repunte gracias a las fiestas de fin de año, el consumo total cerró el año con una caída acumulada significativa.
Un supermercadista destacado indicó: “El consumo no cayó tanto ni siquiera en 2001. La situación es alarmante, y la recuperación será lenta”. La combinación de aumentos en bienes (96% en 2024) y servicios (189%) dejó a muchas familias con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Pese a las mejoras en los últimos meses de 2024, los supermercadistas coinciden en que la estabilización de los precios no ha sido suficiente para revertir la caída abrupta del consumo. Según fuentes del sector, los aumentos de precios en alimentos, aunque menos frecuentes que a inicios de 2024, continúan erosionando el poder adquisitivo.
“En 2024, los aumentos eran constantes y marcados, superando ampliamente los incrementos salariales. Ahora, con una inflación en torno al 2% mensual, los ajustes de precios podrían espaciarse”, comentó un proveedor. Las empresas ahora apuestan por actualizaciones trimestrales o incluso semestrales, una estrategia que busca acompañar la desaceleración inflacionaria y generar estabilidad en el mercado.
Los especialistas del sector esperan que la reactivación del consumo se materialice en la segunda mitad de 2025. Durante los primeros meses del año, se prevé una continuidad en la tendencia de leve recuperación, impulsada por un ingreso real que, aunque bajo, muestra signos de mejora. Sin embargo, esta recuperación estará condicionada por varios factores:
Inflación controlada: Una inflación moderada permitirá una mayor previsibilidad en las decisiones de consumo y en las actualizaciones de precios.
Recuperación salarial: La mejora en los ingresos reales será clave para impulsar el consumo. Según un informe de la consultora Empiria, el Indicador de Ingreso Disponible creció un 1% real en septiembre, pero aún está lejos de los niveles de 2023.
Confianza del consumidor: La confianza deberá consolidarse para que las familias retomen patrones de consumo precrisis.
El deterioro del consumo no fue uniforme. Algunos sectores experimentaron caídas más pronunciadas que otros:
Indumentaria y calzado: Cayeron un 8,9% interanual en diciembre.
Recreación y cultura: Registraron un descenso del 12,3% interanual.
Vivienda y servicios: Experimentaron una contracción del 1,6%.
Transporte y vehículos: Presentaron una caída del 1,1%.
Estos datos reflejan cómo las familias priorizaron el gasto en bienes básicos, dejando de lado otros rubros considerados no esenciales.
Los supermercadistas también enfrentan el desafío de mantener su competitividad en un entorno de consumo deprimido. Para ello, apuestan por estrategias como:
Promociones y descuentos: Diseñadas para atraer a los consumidores más sensibles al precio.
Ampliación de marcas propias: Estas opciones suelen ser más económicas y están ganando terreno en las preferencias de los compradores.
Digitalización: La venta online continúa siendo una herramienta clave para llegar a un público más amplio y reducir costos operativos.
Según la CAC, el consumo en diciembre de 2024 cayó un 3,4% interanual. Aunque el ingreso real muestra signos de recuperación, los expertos advierten que el impacto positivo en las ventas podría demorarse varios meses. “El ingreso real mejora, pero el consumo siempre tiene un rezago”, explicó un analista.
La clave para 2025 será consolidar un entorno económico estable que permita a las familias recuperar su capacidad de consumo. En este contexto, los supermercados podrán desempeñar un rol fundamental como motores de la reactivación, siempre que logren adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
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El 2024 quedó marcado como uno de los peores años para el consumo en Argentina, con una caída histórica que impactó a todos los sectores. La estabilización de precios y las primeras mejoras en los ingresos reales son señales alentadoras, pero la reactivación plena del consumo se vislumbra recién para la segunda mitad de 2025. En este desafiante escenario, la capacidad de adaptación de los supermercadistas será clave para superar la crisis y contribuir a la recuperación económica del país.

