Los medicamentos de venta libre se venderán solo en farmacias desde 2025
A partir de junio de 2025, los medicamentos de venta libre dejarán de estar disponibles en supermercados, kioscos y estaciones de servicio en Argentina. La decisión responde a una resolución judicial que suspendió parcialmente el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, restableciendo la obligatoriedad de que estos productos se comercialicen únicamente en farmacias habilitadas. Esta medida marca un punto de inflexión en la política de salud pública del país y busca reducir los riesgos asociados a la automedicación.
La Cámara Contencioso Administrativo Federal emitió un fallo que limita el alcance del DNU 70/2023 en lo relativo a la comercialización de medicamentos. El tribunal resolvió hacer lugar a una medida cautelar impulsada por entidades farmacéuticas, estableciendo que todos los medicamentos de venta libre solo podrán expenderse en farmacias, bajo la supervisión de profesionales habilitados.
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Este cambio no es menor: hasta ahora, productos como analgésicos y antiácidos podían adquirirse con facilidad en cualquier comercio. Sin embargo, el tribunal recordó que «la actividad farmacéutica no puede interpretarse únicamente desde una perspectiva comercial», subrayando la dimensión sanitaria del rol farmacéutico.
La resolución judicial se apoya, entre otros precedentes, en el fallo «Farmacity» de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que reconoció la función del farmacéutico como esencial e indelegable dentro del sistema de salud. Al invalidar parte del DNU, el nuevo fallo busca preservar ese rol en favor de una política pública de medicamentos más segura y regulada.
Qué productos estarán alcanzados por la nueva normativa
La medida afectará de manera directa a una amplia gama de medicamentos que, hasta ahora, estaban disponibles en múltiples puntos de venta. Algunos de los productos más comunes que volverán a ser de venta exclusiva en farmacias incluyen:
Analgésicos y antipiréticos, como paracetamol (Tafirol, Geniol), ibuprofeno (Actron, Ibu) y aspirina (Bayaspirina).
Antiácidos, entre ellos Mylanta, Gaviscon, Rolaids y Tums.
Cremas cicatrizantes y dermatológicas, como Adermicina, Caladryl y Bepanthol.
Antivirales tópicos, como Aciclovir o cremas con Amorolfina.
Todos estos medicamentos son utilizados con frecuencia para tratar síntomas comunes, y su disponibilidad fuera del ámbito farmacéutico había sido promovida en aras de una supuesta «desregulación» y «modernización» del mercado, pero sin considerar suficientemente los riesgos que implica el consumo sin asesoramiento profesional.
Los riesgos de la automedicación como eje del debate
Una de las razones principales que motivaron la intervención judicial es la creciente preocupación por los efectos adversos de la automedicación. Si bien los medicamentos de venta libre se consideran seguros cuando se utilizan correctamente, su uso sin indicaciones puede dar lugar a sobredosis, interacciones no deseadas con otros fármacos, o incluso a la cronificación de síntomas que enmascaran enfermedades más graves.
Desde el Colegio de Farmacéuticos de Mendoza y otras entidades del sector se venía advirtiendo que permitir la venta de medicamentos en comercios no especializados debilitaba el rol de control que tiene el farmacéutico y aumentaba la exposición de los ciudadanos a tratamientos inapropiados.
Además, en muchos casos se constató que los consumidores se autodiagnostican y compran medicamentos por recomendación de familiares o conocidos, sin tener en cuenta contraindicaciones, alergias o antecedentes médicos. Esto es particularmente peligroso en el caso de niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
La resolución no solo tendrá impacto en el sistema de salud, sino también en el comercio minorista, que deberá readecuar sus prácticas. A partir de junio de 2025, kioscos, supermercados, estaciones de servicio y otros comercios que hasta ahora ofrecían estos productos deberán retirarlos de sus góndolas. Aunque esta medida podría representar una pérdida económica para estos negocios, desde el sector farmacéutico se sostiene que los beneficios sanitarios son significativamente mayores.
Se estima que los comercios no farmacéuticos representaban una porción relevante de las ventas de estos productos, especialmente en contextos urbanos donde la inmediatez y la cercanía pesaban más que la búsqueda de asesoramiento profesional. Sin embargo, con esta nueva normativa se privilegia un enfoque basado en el acceso seguro y regulado a los medicamentos.
Esta medida refuerza la posición del farmacéutico como un agente clave del sistema sanitario. No se trata solamente de vender medicamentos, sino de ejercer una función orientadora, evaluando las necesidades de los pacientes, detectando posibles abusos y ofreciendo alternativas seguras.
En países con sistemas de salud desarrollados, la farmacia no es solo un punto de venta sino un centro de orientación primaria. Argentina, con esta nueva resolución, vuelve a alinearse con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sostiene que los medicamentos deben venderse exclusivamente en lugares habilitados, con personal capacitado y condiciones de conservación adecuadas.
Además, la medida se inscribe en una tendencia global que busca contener los costos derivados del uso inadecuado de medicamentos, que muchas veces terminan generando internaciones evitables o tratamientos más complejos.
A pesar del amplio respaldo de entidades profesionales, el cumplimiento efectivo de esta medida representará un desafío. Será necesario fortalecer los mecanismos de fiscalización para asegurar que los comercios no habilitados dejen de vender estos productos, y que los consumidores comprendan el motivo de este cambio.
Además, se requerirá una campaña de concientización que explique claramente los riesgos de la automedicación y los beneficios de acudir a un profesional. Es probable que, en una primera etapa, se produzcan quejas o incomodidades entre los consumidores acostumbrados a la comodidad de comprar medicamentos junto con sus compras cotidianas.
Sin embargo, con el tiempo, el sistema podría verse fortalecido al consolidar a las farmacias como puntos de acceso confiables y seguros, capaces de brindar información precisa y atención personalizada.
Un regreso a una política sanitaria basada en la prevención
Este giro en la política de medicamentos representa, en muchos sentidos, un retorno a una visión sanitaria más preventiva y menos mercantilizada. En lugar de privilegiar la venta masiva, se apuesta por el control, la supervisión profesional y la responsabilidad compartida entre profesionales de la salud y ciudadanos.
El fallo de la Cámara Contencioso Administrativo Federal no solo frena la expansión del modelo desregulado impulsado por el DNU 70/2023, sino que reafirma la importancia de tratar los medicamentos como bienes sanitarios, y no como simples productos de consumo.
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La decisión de limitar la venta de medicamentos de venta libre exclusivamente a farmacias marca un cambio significativo en el modelo de acceso a la salud en Argentina. Más allá de las implicancias comerciales, el foco vuelve a estar puesto en la seguridad de los pacientes y en el rol indelegable de los profesionales farmacéuticos.
Con esta medida, el país retoma el camino de una política pública centrada en la prevención, la educación sanitaria y el uso responsable de medicamentos. Y si bien su implementación no estará exenta de desafíos, representa una oportunidad para fortalecer la red de farmacias como aliadas fundamentales del sistema de salud.

