Las compras de ropa en el exterior baten récord y afectan al sector argentino
En los últimos meses, el comportamiento de los consumidores argentinos en relación con la adquisición de indumentaria ha mostrado un cambio profundo que inquieta a la industria local. El aumento de los viajes al extranjero, combinado con un mayor uso de plataformas de compras internacionales, ha impulsado un nivel histórico de gasto en ropa fuera del país. Según un informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), los argentinos destinaron 2.196 millones de dólares a la compra de prendas en el exterior durante 2025.
El dato es significativo no solo por la magnitud de la cifra, sino también porque representa un incremento del 111 % respecto al año anterior y supera en un 14 % el récord histórico de 2017. Esto sugiere que, pese a la inflación, la devaluación y los problemas estructurales de la economía, el consumidor argentino sigue encontrando más atractivo el precio, la variedad y la calidad de la ropa disponible fuera de las fronteras nacionales.
EL PESO DE LOS VIAJES AL EXTERIOR Y LAS TARJETAS DE CRÉDITO
La CIAI elaboró su informe en base al uso de tarjetas de crédito en el extranjero y el empleo de efectivo para la compra de indumentaria. Este seguimiento permite identificar que no se trata solo de compras online, sino también de adquisiciones directas en tiendas físicas durante viajes. La recuperación del turismo internacional tras la pandemia, junto con la búsqueda de mejores precios, explica parte del fenómeno.
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En muchos casos, la diferencia de valor entre una prenda importada comprada en el exterior y la misma prenda vendida en Argentina puede superar el 100 %, debido a la carga impositiva, los aranceles y los costos de distribución internos. De esta manera, el consumidor percibe un ahorro considerable, incluso si debe afrontar gastos de viaje.
EL AUGE DEL SISTEMA PUERTA A PUERTA
No solo los viajes al extranjero han influido en este récord. El sistema de compras conocido como Puerta a Puerta, que permite a los consumidores argentinos recibir en su domicilio productos adquiridos en plataformas internacionales, alcanzó en julio de 2025 su nivel más alto desde que comenzó a aplicarse.
Las cifras son contundentes: en comparación con el mismo mes del año anterior, el crecimiento fue del 390 %, con un aumento mensual del 30 %. Entre enero y julio de 2025, los argentinos gastaron 408 millones de dólares en este régimen, un 258 % más que en 2024.
Este comportamiento multiplica por tres el crecimiento de las importaciones realizadas bajo el régimen general, lo que indica que el consumidor prefiere el canal directo, donde muchas veces evita costos adicionales y accede a una mayor variedad de productos.
El auge de las compras en el exterior y por internet se traduce en una presión creciente sobre la industria textil local. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), las ventas de ropa en shoppings y centros comerciales encadenaron 15 caídas interanuales en los últimos 19 meses.
Solo en junio de 2025 se registró una baja del 9 % respecto al mismo mes del año anterior, lo que refleja un debilitamiento constante de la demanda interna. Para los comercios locales, esta tendencia significa menos ingresos y un escenario complejo para sostener la competitividad frente a un consumidor que ya no se limita a lo que encuentra en el país.
EL EMPLEO EN EL SECTOR TEXTIL: UNA VÍCTIMA SILENCIOSA
La caída en las ventas repercute inevitablemente en el empleo. Entre diciembre de 2023 y abril de 2025, la cantidad de puestos de trabajo en la industria de la confección se redujo en un 8,4 %. Este dato refleja que no se trata de un fenómeno pasajero, sino de un ajuste estructural que amenaza con dejar a miles de trabajadores fuera del mercado.
La situación plantea un dilema para el sector y para el Estado: mientras los consumidores aprovechan los precios más bajos del exterior, las fábricas y talleres nacionales enfrentan dificultades para sostener su producción, con consecuencias directas en la estabilidad laboral.
FACTORES QUE EXPLICAN EL FENÓMENO
Varios elementos se conjugan para entender este récord en compras externas:
Diferencias de precios: los altos costos impositivos y de logística en Argentina encarecen la ropa local.
Variedad y calidad: en el extranjero, los consumidores encuentran más opciones y marcas que no llegan al mercado local.
Accesibilidad digital: el avance del comercio electrónico y la consolidación del sistema Puerta a Puerta facilitan el acceso a productos internacionales.
Cambios culturales: los consumidores, especialmente los más jóvenes, están más dispuestos a comprar por internet y explorar tendencias globales.
Inestabilidad económica: la inflación y la pérdida de poder adquisitivo llevan a priorizar el valor percibido de cada compra.
El desafío para la industria textil argentina es enorme. No se trata solo de competir en precios, sino también en diseño, innovación y calidad. La globalización ha borrado fronteras y obliga a los fabricantes locales a repensar sus estrategias.
Algunas propuestas de especialistas apuntan a:
Incentivar la producción nacional con valor agregado, apostando a diseños únicos y a la identidad cultural argentina.
Reducir la carga impositiva que encarece el precio final para el consumidor.
Promover acuerdos comerciales que permitan exportar y equilibrar la balanza.
Fomentar la digitalización de las marcas locales para competir en las mismas plataformas que los retailers internacionales.
UNA TENDENCIA QUE PARECE HABER LLEGADO PARA QUEDARSE
Los datos de la CIAI y del INDEC muestran que el fenómeno no es aislado, sino parte de una transformación de los hábitos de consumo. Los argentinos están cada vez más integrados en el mercado global de la moda y difícilmente retrocedan en esta práctica.
El reto será encontrar un equilibrio que permita a los consumidores acceder a opciones competitivas sin que eso signifique el colapso de la industria local. En un escenario de incertidumbre económica, la clave estará en la capacidad de adaptación de un sector que enfrenta uno de los desafíos más grandes de su historia reciente.
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El récord en las compras de ropa en el exterior refleja tanto la búsqueda de mejores precios y mayor variedad por parte de los consumidores, como las debilidades estructurales de la industria textil argentina. La caída en las ventas internas y la reducción del empleo exigen medidas urgentes y una estrategia a largo plazo que combine competitividad, innovación y apoyo estatal.
El futuro del sector dependerá de cómo logre adaptarse a un consumidor que, cada vez más, piensa en clave global.


