La industria textil de Mar del Plata atraviesa una fuerte caída y pierde peso histórico en la economía local
Mar del Plata fue durante décadas uno de los polos textiles más importantes de Argentina, especialmente reconocida por la fabricación de sweaters y prendas de punto. La ciudad llegó a consolidarse como la llamada “capital del pulóver”, abasteciendo comercios de todo el país y generando miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Sin embargo, en los últimos años ese liderazgo comenzó a debilitarse y hoy el sector enfrenta una de las crisis más profundas de su historia reciente.
Distintos referentes empresariales y reportes económicos coinciden en que la producción local cayó de forma marcada durante los últimos dos años, con niveles que en algunos segmentos se redujeron aproximadamente a la mitad respecto de etapas anteriores. A esto se suman cierres de firmas tradicionales, suspensiones de personal y una fuerte pérdida de competitividad.
De motor industrial a actividad en retroceso
La industria textil marplatense creció con fuerza desde la segunda mitad del siglo XX. El desarrollo turístico de la ciudad impulsó el consumo de prendas de abrigo, mientras que la llegada de inmigrantes europeos aportó conocimiento técnico y tradición manufacturera. Con el tiempo, pequeñas fábricas familiares evolucionaron hasta convertirse en marcas reconocidas a nivel nacional.
Durante sus mejores años, el sector logró producir millones de prendas anuales y se transformó en uno de los principales generadores de empleo privado local. Talleres, hilanderías, tejedurías, tintorerías, logística y comercios minoristas conformaban una cadena productiva que dinamizaba buena parte de la economía regional.
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Hoy el escenario es muy diferente. La combinación de menor demanda interna, mayores costos operativos y competencia importada redujo el ritmo de actividad. Muchas plantas operan por debajo de su capacidad instalada y otras directamente dejaron de producir.
Producción a la mitad en apenas dos años
Uno de los datos más preocupantes es la magnitud del retroceso productivo. Empresarios del rubro sostienen que actualmente se venden cerca de la mitad de los pulóveres que se comercializaban entre 2022 y 2023. Esa contracción impacta en toda la estructura industrial, desde fabricantes hasta proveedores y talleres tercerizados.
Cuando una fábrica vende menos, no solo produce menos prendas: también compra menos hilo, reduce turnos, posterga inversiones y disminuye personal temporario. El efecto multiplicador negativo es inmediato.
Además, la estacionalidad propia del rubro agrava el problema. Las prendas de invierno concentran una parte relevante del negocio anual, por lo que una mala temporada puede comprometer la salud financiera de toda la empresa.
La caída de la actividad ya se refleja en el mercado laboral. Dirigentes del sector indicaron que en determinados segmentos se registraron entre 200 y 300 bajas laborales en un año, equivalente a entre 15% y 20% de parte del empleo vinculado a la fabricación de sweaters en la ciudad.
También trascendieron casos de compañías históricas que debieron suspender trabajadores por falta de ventas o detener temporalmente la producción. Una de las empresas emblemáticas del rubro mantuvo paralizada su planta durante varios meses, con cientos de familias afectadas por la incertidumbre.
Para una ciudad con marcada dependencia del turismo y servicios, perder empleo industrial tiene un impacto especialmente sensible, ya que se trata de puestos formales y especializados que no siempre encuentran reemplazo inmediato.
Por qué cayó el sector textil marplatense
La crisis no responde a una sola causa. En general, los analistas identifican una combinación de factores estructurales y coyunturales:
1. Menor consumo interno
La pérdida de poder adquisitivo de los hogares reduce compras de indumentaria, especialmente prendas de mayor valor agregado como sweaters y ropa de temporada.
2. Aumento de importaciones
La mayor apertura comercial elevó la competencia externa, en muchos casos con productos a precios más bajos.
3. Costos locales elevados
Energía, logística, impuestos, financiamiento y salarios forman parte de una estructura pesada para competir con mercados internacionales de gran escala.
4. Cambio de hábitos de consumo
El crecimiento del comercio electrónico permite comprar productos importados de forma directa, alterando canales tradicionales de venta.
5. Falta de previsibilidad
En industrias intensivas en capital, la incertidumbre económica retrasa inversiones y decisiones de expansión.
Estos elementos explican por qué incluso empresas con trayectoria y marca reconocida hoy atraviesan dificultades operativas.
Cierres que golpean la identidad local
Más allá de los números, existe una dimensión simbólica. El tejido de punto forma parte de la identidad productiva de Mar del Plata. Durante décadas, comprar un sweater fabricado en la ciudad era sinónimo de calidad nacional.
Por eso, cada cierre de taller o empresa tradicional representa también la pérdida de conocimiento acumulado: modelistas, tejedores, diseñadores, técnicos mecánicos y especialistas textiles que tardan años en formarse.
Cuando desaparece una pyme industrial, no solo se pierde una razón social; muchas veces se debilita una red de proveedores, clientes y oficios que difícilmente se reconstruye en el corto plazo.
Aun en un contexto complejo, especialistas sostienen que la salida no necesariamente pasa por competir solo por precio. La industria local puede encontrar oportunidades en segmentos donde pesan otros factores:
Diseño diferenciado
Calidad de confección
Series cortas y respuesta rápida
Moda de autor
Producción sostenible
Marcas con identidad nacional
Venta online directa al consumidor
Mar del Plata conserva experiencia, mano de obra capacitada y reputación histórica en tejidos. Si logra combinar tradición con innovación, todavía tiene margen para reposicionarse.
Qué necesita el sector para recuperarse
La recuperación dependerá tanto del contexto macroeconómico como de decisiones empresariales. Algunos puntos clave serían:
Reactivación del consumo interno.
Acceso al crédito productivo.
Modernización tecnológica.
Menor presión de costos no productivos.
Estrategias exportadoras.
Integración con canales digitales.
Capacitación en diseño y tendencias globales.
También será importante fortalecer alianzas entre empresas, cámaras sectoriales, universidades y gobiernos locales para impulsar competitividad.
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El panorama inmediato sigue siendo desafiante. Sin embargo, la historia demuestra que Mar del Plata posee capacidad industrial y resiliencia emprendedora. La ciudad ya atravesó crisis anteriores y logró reconvertirse.
El verdadero reto será evitar una pérdida irreversible de capacidades productivas. Si continúan los cierres y la salida de personal calificado, reconstruir el entramado industrial será cada vez más costoso.
La industria textil marplatense enfrenta un punto de inflexión: resignarse a una caída sostenida o transformarse para competir en un mercado nuevo. Lo que ocurra en los próximos meses será determinante no solo para el sector, sino para toda la economía regional.



