La increíble historia de Lion Place y su ascenso en el retail mundial
La historia de Lion Place es un ejemplo potente de cómo una crisis laboral puede convertirse en el punto de partida para un proyecto innovador que termina transformando un sector completo. Lo que hoy se conoce como una de las experiencias de foodvenience más destacadas de América Latina —y reconocida en el ámbito global— nació de un momento inesperado que unió a tres profesionales que, a pesar de haberse cruzado durante décadas, jamás habían imaginado emprender juntos.
Claudio Reboredo, Federico Chierasco y Gustavo Laveaga tenían más de 25 años de trayectoria en una reconocida multinacional del sector de combustibles. No eran amigos cercanos, pero compartían pasillos, reuniones, viajes y responsabilidades dentro de una industria altamente competitiva y con pocos actores. Todo cambió el 27 de marzo de 2014, cuando los tres recibieron una misma noticia: estaban despedidos. El golpe emocional fue fuerte. Con más de 50 años, una carrera completa en una única empresa y un mercado laboral rígido, la situación parecía un callejón sin salida.
Sin embargo, ese día marcó el inicio de un proceso que terminaría creando uno de los modelos de retail más admirados de la región. En ese momento de incertidumbre decidieron unir fuerzas y pensar en un proyecto propio. Las indemnizaciones no alcanzaban para desarrollar una gran estructura desde cero, pero sí para dar el primer paso hacia una idea que los ilusionaba: operar estaciones de servicio y diseñar dentro de ellas un concepto de tienda de conveniencia capaz de redefinir la experiencia del cliente.
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Así nació FGC, la empresa detrás de Lion Place, que con más de una década de recorrido hoy administra locales junto a estaciones de servicio en Escobar, Canning, Cardales y Funes, este último cercano a Rosario. Lo que comenzó como una apuesta arriesgada se transformó en un caso de éxito que ganó visibilidad internacional gracias a su visión, su disciplina operativa y, sobre todo, una interpretación precisa de cómo estaban evolucionando los hábitos de consumo.
Un nuevo concepto para un cliente cambiante
La idea de Lion Place surgió de una observación clave: las estaciones de servicio habían sido diseñadas históricamente para servir al vehículo, no a la persona. Durante muchos años, el foco estuvo puesto en el combustible como eje central del negocio, mientras que la tienda de conveniencia era un complemento limitado, estructurado para compras rápidas y de baja complejidad.
Pero los consumidores cambiaron. La vida acelerada, la necesidad de espacios de pausa y la demanda creciente de alimentos de calidad transformaron el comportamiento del público. Reboredo lo resume claramente: el cliente moderno busca no solo un producto, sino un ambiente donde pueda relajarse, trabajar unos minutos, encontrarse con alguien o disfrutar de una propuesta gastronómica cuidada.
Lion Place entendió esta tendencia antes que muchos y la convirtió en el centro de su estrategia. Sus locales incorporaron diseño, gastronomía elaborada, iluminación moderna, tecnología, espacios para socializar y un servicio orientado a generar bienestar. Esta combinación permitió que sus tiendas multiplicaran por cuatro las ventas promedio del mercado y que las estaciones en las que operan duplicaran la venta de combustible, un indicador que demuestra cómo la experiencia del cliente puede mejorar el rendimiento global de un punto de servicio.
Emprender no fue sencillo. Hasta ese momento, los tres socios tenían vasta experiencia en gestión dentro de grandes corporaciones, pero crear una empresa desde cero implicaba un terreno completamente nuevo. Uno de los principales obstáculos fue el financiamiento: sin historial propio, sin locales previos y con un modelo innovador difícil de explicar en cifras, convencer a bancos o empresas del sector era casi imposible.
Para superar esa barrera diseñaron un esquema de inversión basado en el modelo de “Friends & Family”, una fórmula que en Argentina no era habitual. Este enfoque consistió en atraer inversores cercanos que confiaran en su capacidad profesional, aun cuando no existían antecedentes concretos del proyecto.
Los tres emprendedores recuerdan con humor —y con algo de nostalgia— cómo sus presentaciones en PowerPoint eran recibidas con la misma pregunta una y otra vez: “¿Cuántas tiendas tienen?”. A lo que ellos debían responder: “Ninguna, pero fuimos gerentes de…”. La frase quedaba incompleta y la reunión solía terminar ahí.
La confianza de su círculo cercano fue determinante. Con esos fondos iniciales viajaron, analizaron modelos exitosos en otros países, estudiaron tendencias del retail, evaluaron la arquitectura de locales modernos y aprendieron las claves para generar una experiencia de compra memorable. La primera tienda Lion Place abrió en 2021. El impacto fue inmediato.
Reconocimientos que marcaron un antes y un después
La calidad de la propuesta no pasó desapercibida. En 2023, el local de Cardales recibió el premio a la “Mejor Tienda de Conveniencia en América Latina”, otorgado por una de las organizaciones más influyentes del sector. Ese mismo año, la compañía fue distinguida como el “Mejor Retailer” del país por una reconocida petrolera internacional, un logro que destaca la solidez operativa de FGC dentro del mercado argentino.
Al año siguiente, el local de Canning alcanzó una distinción aún más sorprendente: fue elegido como la segunda mejor tienda de foodvenience del mundo. En esta competencia participan gigantes globales con presupuestos y estructuras infinitamente superiores, lo que eleva el mérito del logro.
Finalmente, en octubre de 2025, Lion Place Escobar marcó otro hito al obtener el premio NACS Retailer of the Year Latam en Chicago y repetir el segundo puesto global en los prestigiosos Global Foodvenience Retail Awards. Lograr esta posición por segundo año consecutivo consolidó a la marca como una referencia mundial en un segmento que evoluciona a gran velocidad.
Claves del éxito: visión, ejecución y una apuesta a largo plazo
El crecimiento de Lion Place no es casual. Hay factores que se repiten en cada etapa de su desarrollo y explican su consolidación:
1. Comprensión profunda del consumidor actual
Identificaron que el cliente busca más que un café o un snack; quiere una experiencia. Eso implica comodidad, estética, calidad y servicio cálido.
2. Estandarización operativa
Cada local Lion Place mantiene una coherencia visual y funcional, lo que permite replicar el modelo sin perder esencia ni calidad.
3. Inversión continua en innovación
Desde arquitectura hasta digitalización, pasando por tecnología de gestión, la marca se mantiene en constante mejora.
4. Selección estratégica de ubicaciones
No buscan crecer a cualquier costo, sino en puntos donde la combinación de tránsito, comunidad local y potencial gastronómico generen impacto real.
5. Una cultura empresarial resiliente
El origen del proyecto, marcado por un despido compartido, generó una identidad fuerte basada en la convicción, el compromiso y la reinvención.
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Lion Place demuestra que la innovación latinoamericana puede competir de igual a igual con las grandes estructuras globales. Su enfoque combina sensibilidad local, visión internacional y un compromiso firme con la calidad. En un contexto donde el retail se reinventa constantemente, la marca se posicionó como un caso inspirador para emprendedores, operadores y petroleras que buscan diferenciarse.
Más allá de los premios, el mayor logro está en haber transformado un espacio tradicionalmente funcional —la estación de servicio— en un punto de encuentro moderno, versátil y valorado por los consumidores. Lo que alguna vez fue un proyecto incierto financiado por amigos, hoy es un referente mundial del foodvenience.
Fuente: La Nación


