La histórica salida de Carrefour de Argentina y su impacto en el sector retail
El mercado de supermercados argentino atraviesa una de sus transformaciones más profundas en décadas. El grupo Carrefour ha reactivado oficialmente las gestiones para concretar la venta total de su filial en Argentina tras el receso de fin de año, poniendo en juego no solo una red de aproximadamente 700 sucursales distribuidas en diversos formatos, sino también una plantilla de 17.000 trabajadores y una infraestructura que incluye desde hipermercados hasta una entidad financiera propia.
Esta decisión marca el cierre de un ciclo que comenzó en 1982, cuando la cadena francesa desembarcó en territorio argentino con la promesa de revolucionar el comercio minorista. Sin embargo, cuatro décadas después, la empresa se encuentra en medio de una reorganización global que la obliga a replantear su presencia en mercados considerados «no estratégicos».
La decisión incluye países como Argentina, Rumania e Italia, que no son considerados estratégicos y de los que busca salir para concentrarse en países de mejor performance como Francia, España y Brasil. Esta reconfiguración no es casual: la urgencia por cerrar el acuerdo responde al deseo de la casa matriz de evitar que el proceso quede desierto ante una mayor incertidumbre económica.
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El CEO global de Carrefour, Alexandre Bompard, ha sido claro en su intención de presentar a la empresa como más «ligera» de activos, altamente digitalizada y con una caja robusta para posibles adquisiciones tecnológicas. En este contexto, la filial argentina, aunque rentable en ciertos períodos, representa una operación compleja en un país caracterizado por su volatilidad macroeconómica.
La multinacional ya ha dado señales concretas de su estrategia de repliegue en otros territorios. En julio de 2024, la compañía vendió su filial italiana, y países como Polonia y Bélgica también están bajo revisión estricta.
Los números de una operación millonaria
El candidato más firme para asumir el control de las operaciones es el empresario Francisco De Narváez, quien lidera el Grupo GDN y ya opera la cadena Changomás en Argentina tras adquirir los activos de la antigua Walmart en el año 2020. La propuesta económica presentada alcanzaría un desembolso cercano a los US$ 1.000 millones por la totalidad de los activos locales, aunque fuentes del sector indican que esta cifra ha sido objeto de negociaciones y ajustes.
De concretarse la operación, el impacto en la estructura del mercado sería monumental. De Narváez pasaría a controlar cerca del 29% del mercado, con 800 sucursales y casi 40.000 empleados, aunque con poca superposición geográfica, ya que Changomás es fuerte en el interior y Carrefour en CABA/GBA. Esta concentración de poder comercial inevitablemente atraerá el escrutinio de los organismos regulatorios de defensa de la competencia.
Inicialmente el cierre de la operación estaba previsto para mediados de noviembre de 2025, luego se postergó al 15 de diciembre y ahora se apunta a los últimos días de enero de 2026, lo que refleja las complejidades inherentes a una transacción de esta magnitud. El proceso ha atravesado múltiples extensiones de plazos, generando incertidumbre tanto en el personal como en el mercado en general.
Según medios especializados, ningún otro competidor logró presentar una oferta superadora, y los interesados alternativos esperan un eventual rechazo de la propuesta de De Narváez para volver a negociar. Si bien hubo contactos informales entre otros grupos que evaluaban repartirse los locales, no se registraron propuestas económicas formales.
Sin embargo, recientemente surgió un nuevo actor en escena: Intercorp, un holding liderado por el magnate peruano Carlos Rodríguez Pastor, ha irrumpido en el tramo final de la venta realizando una oferta considerada «agresiva». El grupo es el líder indiscutido del retail en Perú operando las cadenas Plaza Vea, Vivanda, Makro y las tiendas de descuento Mass.
La salida de Carrefour no es una decisión repentina. Ya en 2018, la empresa presentó un recurso de Proceso Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo, buscando soluciones para garantizar la sustentabilidad de sus operaciones en Argentina. Ese año se caracterizó por retiros voluntarios, cierre de sucursales emblemáticas y una reestructuración profunda.
Se cerraron sucursales en Resistencia, Tucumán, Quilmes, Congreso y Villa del Parque; hubo denuncias de más de 3.000 despidos y caída de 11 sucursales. Estos episodios marcaron un punto de inflexión en la historia de la cadena en el país, evidenciando las dificultades para sostener la rentabilidad en un contexto económico cada vez más desafiante.
Según el último dato del Indec, las ventas en las principales cadenas de supermercados registraron una caída de 2,8% en noviembre frente al mismo mes de 2024. En la comparación desestacionalizada respecto de octubre, el resultado también arrojó un descenso de 3,8%. Este contexto de contracción del consumo agrava la situación no solo de Carrefour, sino del sector retail en general.
El destino de los 17.000 empleados que trabajan en la cadena es una de las principales preocupaciones. Aunque las negociaciones incluyen cláusulas de continuidad laboral y reubicación, la historia reciente del retail argentino muestra que estos procesos de transición suelen implicar ajustes de personal, cierre de locales no rentables y renegociación de condiciones laborales.
Carrefour no es el único actor del sector que atraviesa dificultades. Grupo Libertad decidió cerrar el supermercado que abrió en mayo de 2023 en el shopping DOT, en la Ciudad de Buenos Aires. El local de 1.800 metros cuadrados continuará operativo hasta marzo. La decisión forma parte de una estrategia más integral, que contempla la reducción de sucursales y el abandono del formato Fresh Market.
Este tipo de ajustes refleja una tendencia más amplia: la necesidad de las cadenas de supermercados de replantear sus formatos, optimizar costos y adaptarse a un consumidor cada vez más presionado económicamente.
¿Qué viene después?
Si la venta finalmente se concreta, el mapa del retail argentino experimentará una reconfiguración profunda. La fusión entre las operaciones de Carrefour y Changomás bajo el control de De Narváez (o eventualmente de Intercorp) creará un gigante con una capilaridad sin precedentes en el país.
Esta expansión requerirá la intervención de los organismos regulatorios para analizar la operación bajo términos de defensa de la competencia. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) tendrá la última palabra sobre si esta concentración de mercado es admisible o si requiere condicionamientos.
Paralelamente, la cadena sigue llevando a cabo su plan de inversiones. Un ejemplo es la expansión de su sistema de Entrega Inmediata, que ya alcanzó las 50 tiendas con esta modalidad que permite recibir las compras del supermercado en solo una hora. Esta aparente contradicción —invertir mientras se busca salir— podría interpretarse como una estrategia para mantener el valor de los activos hasta el cierre de la operación.
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La salida de Carrefour de Argentina representa mucho más que la venta de una cadena de supermercados. Es el símbolo de un cambio de época en el retail local, marcado por la retirada de multinacionales, la reconfiguración del consumo y las dificultades estructurales de operar en un mercado volátil.
Después de 44 años de presencia en el país, la bandera francesa que identificaba a cientos de locales en todo el territorio podría cambiar de manos en las próximas semanas. Lo que queda por verse es si el nuevo dueño —sea De Narváez, Intercorp u otro actor— podrá sortear los desafíos que llevaron al gigante francés a tomar la decisión de retirarse.
Mientras tanto, los 17.000 trabajadores, los proveedores y los millones de consumidores que compran en Carrefour esperan respuestas concretas sobre el futuro inmediato de una de las cadenas más emblemáticas del país.
Fuente: El destape web


