La actividad económica en Argentina cayó un 3,3% en septiembre de 2024
En septiembre de 2024, la actividad económica en Argentina registró una contracción del 3,3% en comparación con el mismo mes del año anterior, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mediante el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Además, en términos desestacionalizados, la actividad mostró una caída del 0,3% respecto a agosto del mismo año, evidenciando un retroceso continuo en la dinámica económica del país.
Sectores con crecimiento: minería y agricultura
A pesar de la caída general, algunos sectores lograron mostrar subas interanuales durante septiembre. La Explotación de minas y canteras lideró el crecimiento, con un aumento del 7,6%, consolidándose como el sector de mayor incidencia positiva en el EMAE. Este desempeño responde, en gran medida, a la demanda internacional de minerales y combustibles, así como a la mejora en los precios de commodities clave.
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Por otro lado, el sector de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura también registró un crecimiento del 3,1%. Este incremento estuvo impulsado por una recuperación parcial de la producción agrícola tras el impacto de la sequía del año anterior, así como por la mejora en los niveles de exportación de productos agropecuarios.
Ambos sectores, aunque dinámicos, no lograron compensar las caídas en otros rubros más relevantes en términos de participación en el producto bruto interno (PBI).
Sectores con caídas: comercio, construcción e industria
El retroceso en la actividad económica fue particularmente notable en sectores clave. La Construcción se desplomó un 16,6% interanual, reflejando una profunda desaceleración en la inversión en infraestructura pública y privada. Este comportamiento también se asoció con mayores costos en insumos y una reducción en los proyectos inmobiliarios, afectados por la inestabilidad macroeconómica y financiera.
Otro sector relevante, el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, mostró una contracción del 8,3%. La caída en el consumo interno, derivada de la pérdida de poder adquisitivo de las familias, fue uno de los principales factores que explicaron este descenso. Asimismo, la Industria manufacturera, con una caída del 6,2%, evidenció el impacto de la menor actividad económica general y la reducción en la demanda tanto local como internacional.
En conjunto, estos tres sectores le restaron 2,7 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, siendo los principales responsables de la contracción económica de septiembre.
La Pesca sufrió la mayor caída entre todos los sectores, con un descenso del 25,2% interanual. Este resultado refleja los desafíos estructurales que enfrenta la actividad, como la sobreexplotación de recursos marinos, cambios en las condiciones climáticas y menores exportaciones debido a la reducción en la demanda internacional.
Además, sectores como Transporte y comunicaciones, Actividades inmobiliarias y servicios empresariales, y el rubro Hoteles y restaurantes también mostraron caídas interanuales, aunque con menor incidencia en el resultado general del EMAE.
La contracción económica en septiembre de 2024 puede explicarse por varios factores. En primer lugar, el contexto inflacionario persistente sigue erosionando el poder adquisitivo de los consumidores, lo que se traduce en una menor demanda interna. Este escenario se ve agravado por la incertidumbre política y económica, que desalienta la inversión en sectores clave como la construcción y la industria.
En segundo lugar, las restricciones al acceso a divisas afectan la capacidad de las empresas para importar insumos necesarios para la producción, lo que limita la actividad manufacturera y la capacidad exportadora del país.
Además, el endurecimiento de las políticas monetarias y fiscales, orientadas a controlar el déficit fiscal y la inflación, también ha impactado negativamente en la actividad económica al reducir el crédito disponible para las empresas y los consumidores.
En términos acumulados, los datos del EMAE reflejan una desaceleración más pronunciada hacia el cierre del tercer trimestre de 2024. Esta tendencia contrasta con el crecimiento moderado observado durante el primer trimestre del año, cuando algunos sectores aún mostraban resiliencia.
De cara al futuro, las perspectivas económicas para el último trimestre de 2024 y principios de 2025 permanecen desafiantes. Si bien se esperan mejoras en sectores como la agricultura debido a una posible normalización climática, la recuperación económica dependerá de la implementación de políticas que logren estabilizar el contexto macroeconómico y fomentar la inversión.
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El descenso del 3,3% en la actividad económica durante septiembre de 2024 evidencia las dificultades estructurales y coyunturales que enfrenta la economía argentina. Si bien sectores como la minería y la agricultura lograron resultados positivos, no fueron suficientes para contrarrestar las significativas caídas en áreas como la construcción, el comercio y la industria manufacturera.
Para revertir esta tendencia, será fundamental implementar medidas que estimulen la inversión, mejoren la competitividad de los sectores productivos y fortalezcan el mercado interno. Asimismo, será clave avanzar en acuerdos internacionales que amplíen las oportunidades de exportación y permitan aprovechar mejor las fortalezas del país en sectores estratégicos.

