El país asiático que se convirtió en socio clave de Argentina
En un contexto global donde la diversificación de mercados se ha vuelto esencial para sostener el crecimiento económico, un país del sudeste asiático ha emergido como un socio comercial clave para la Argentina. Más allá del protagonismo de China, que históricamente ha acaparado el interés regional, Vietnam ha sorprendido con un desempeño extraordinario en el intercambio bilateral: en las últimas dos décadas, las exportaciones argentinas hacia ese país se multiplicaron por veinte. Esta dinámica posiciona a Vietnam como un aliado estratégico no solo para el agro, sino también para ampliar el abanico de productos exportables del país sudamericano.
El acercamiento entre Argentina y Vietnam tiene raíces diplomáticas profundas. En 1973, Argentina fue una de las primeras naciones latinoamericanas en establecer relaciones oficiales con Vietnam, incluso antes de su reunificación definitiva tras el fin de la guerra en 1976. Sin embargo, las embajadas en ambos países se abrieron recién en la segunda mitad de los años 90. En 1995, Vietnam inauguró su representación en Buenos Aires, y un año más tarde, Argentina hizo lo propio en Hanói.
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Este lazo institucional sirvió de base para el fortalecimiento progresivo de los vínculos económicos. Desde 2010, ambas naciones mantienen una Asociación Estratégica, figura que permite el desarrollo conjunto de acuerdos económicos, científicos y culturales. Este estatus ha sido clave para profundizar el comercio bilateral, que ha mostrado cifras récord especialmente en los últimos diez años.
Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestran una evolución notable: entre 2004 y 2024, las exportaciones argentinas hacia Vietnam crecieron más de 21 veces, mientras que las importaciones desde ese país se incrementaron 66 veces. Solo en la última década, las ventas al país asiático aumentaron un 112%, mientras que las compras subieron un 295%. Esta tendencia ha llevado a que Vietnam represente hoy el 4,1% de las exportaciones argentinas, cuando en 2004 apenas superaba el 0,3%.
En términos de volumen comercial, Argentina exportó a Vietnam más de 11 millones de toneladas de productos agroindustriales en 2024, lo que significó más del doble que en 2023 y un 36% por encima del promedio de los últimos tres años. Este salto cuantitativo consolidó a Vietnam como el sexto socio comercial del país y el tercero con mayor superávit bilateral, solo detrás de Chile e India.
EL AGRO, MOTOR DE LA RELACIÓN COMERCIAL
La agroindustria argentina es, sin dudas, el eje que sostiene el comercio bilateral con Vietnam. Entre 2020 y 2024, alrededor del 93% de las exportaciones hacia este destino fueron harina de soja y maíz, dos productos centrales en la canasta exportadora nacional. Particularmente, Vietnam se ha convertido en el principal comprador de maíz argentino, representando el 19% de las ventas en 2024, y el tercer destino para los productos del complejo sojero, por detrás de India y China.
Si se consideran únicamente los seis complejos agrícolas más relevantes —soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo—, Vietnam encabeza el listado como principal importador argentino. Esta concentración revela tanto el potencial como el desafío: el país sudamericano debe aprovechar esta demanda sostenida para diversificar su oferta y reducir la dependencia de un número limitado de productos.
El crecimiento de las exportaciones argentinas a Vietnam no solo refleja un aumento en la producción agroindustrial, sino también una sólida balanza comercial favorable. En 2024, el superávit bilateral alcanzó los 2.500 millones de dólares, mientras que en el primer trimestre de 2025, la cifra llegó a 399 millones. Este desempeño ubicó a Vietnam como el cuarto socio comercial con mayor saldo positivo, solo superado por Chile, India y Suiza.
Este resultado es aún más notable si se tiene en cuenta que durante 2024 el comercio exterior argentino estuvo impactado por una fuerte devaluación del peso en diciembre de 2023 y un contexto de recesión económica. A pesar de ello, las ventas al país asiático no solo se sostuvieron, sino que crecieron por encima del promedio.
IMPORTACIONES: UN MERCADO TECNOLÓGICO EN CRECIMIENTO
Desde el punto de vista importador, Argentina trae desde Vietnam principalmente tecnología y calzado. Cerca del 70% de las importaciones se concentran en aparatos eléctricos, celulares y componentes electrónicos. El 10% restante corresponde, en promedio, a calzado, consolidando a Vietnam como un proveedor competitivo en ese rubro.
Este intercambio muestra una complementariedad interesante: mientras Argentina exporta productos agroindustriales de base primaria, importa bienes con mayor valor agregado tecnológico. Si bien esto genera un desequilibrio en términos de complejidad económica, el saldo comercial positivo compensa esta diferencia.
La relación bilateral no se limita al comercio. A través del trabajo conjunto de organismos como la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y el INTA, Argentina lleva adelante actualmente cuatro proyectos de cooperación técnica con Vietnam. Estos incluyen el mejoramiento de cultivos de arroz y soja, avances tecnológicos en la industria lechera y el desarrollo de la fruticultura tropical.
Este tipo de iniciativas fortalece el vínculo a largo plazo y abre la puerta a nuevos mercados para productos como carnes y lácteos, cuya demanda está en ascenso en el país asiático. De hecho, Vietnam ha mostrado un crecimiento sostenido en el consumo de carne vacuna, y una porción cada vez mayor de ese consumo se satisface mediante importaciones. Argentina, con su reconocida producción cárnica, tiene una oportunidad clara para aumentar su participación.
La estrategia vietnamita apunta a profundizar aún más su relación con Sudamérica. En marzo de 2025, el primer ministro Pham Minh Chinh expresó su interés en concretar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Esta propuesta, que ya venía siendo analizada, recibió un fuerte impulso tras la visita de estado del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien logró abrir el mercado vietnamita para la carne brasileña.
Un eventual acuerdo permitiría reducir barreras arancelarias, fomentar nuevas inversiones y agilizar el comercio bilateral. Para Argentina, esto implicaría no solo consolidar su presencia en Vietnam, sino también posicionarse como proveedor líder en el sudeste asiático, una región con alto crecimiento demográfico y económico.
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Vietnam ha dejado de ser un destino secundario para las exportaciones argentinas para convertirse en un socio comercial estratégico, especialmente para el sector agroindustrial. Con un crecimiento sostenido en las últimas dos décadas, una relación diplomática sólida y proyectos de cooperación en marcha, el país asiático representa una oportunidad concreta para diversificar exportaciones y fortalecer el posicionamiento internacional de Argentina. Frente a un escenario global cada vez más competitivo, apostar por mercados como el vietnamita no solo es una estrategia inteligente, sino una necesidad.

