El impacto de la caída del consumo en supermercados en Mendoza
El consumo en supermercados, mayoristas y centros comerciales en Argentina ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos meses, con Mendoza registrando una de las caídas más pronunciadas. Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reflejan una contracción significativa en las ventas de estos sectores a nivel nacional, con cifras preocupantes para la economía mendocina.
Descenso generalizado en el sector retail
Según el periodista económico Ismael Bermúdez, quien analizó los últimos reportes en una entrevista radial, el retroceso del consumo en supermercados acumuló un 11% en 2024 en comparación con el año anterior. Los autoservicios mayoristas sufrieron una caída del 15%, mientras que las ventas en shoppings disminuyeron un 5,8%. Este panorama refleja una preocupación constante dentro del sector, que se acentúa mes a mes.
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Sin embargo, diciembre de 2024 mostró una situación aún más crítica. Pese a ser un mes de alto consumo debido a las fiestas y el pago de aguinaldos, las ventas en supermercados estuvieron por debajo de las de diciembre de 2023. Este fenómeno no es aislado, ya que la misma tendencia descendente se viene registrando desde 2021, con cada cierre de año reflejando una disminución respecto al anterior.
Mendoza, entre las provincias más afectadas
Dentro del contexto nacional, Mendoza ha sido una de las provincias donde el impacto de esta crisis se ha sentido con mayor fuerza. Según Bermúdez, en diciembre de 2024 la caída en las ventas de supermercados en la provincia alcanzó el 20% en comparación con el mismo mes de 2023. Este porcentaje está muy por encima del promedio nacional y se asemeja a los indicadores de provincias con economías más frágiles, como Formosa, Jujuy, Chaco o Misiones.
Uno de los factores que podría explicar este descenso es la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores. Muchas familias han optado por realizar compras más pequeñas y frecuentes en almacenes de barrio o autoservicios locales en lugar de hacer grandes compras en supermercados. Este cambio de hábitos responde a la necesidad de ajustar el presupuesto y priorizar productos esenciales.
Factores que influyen en la baja del consumo
Además de la inflación y la disminución del poder de compra, otro factor que está afectando al comercio mendocino es la competencia con el mercado chileno. Muchos consumidores eligen cruzar la frontera para adquirir productos de primera necesidad y electrónicos a precios más bajos. Esta tendencia ha sido un punto de debate dentro del sector comercial, ya que impacta directamente en las ventas locales.
Asimismo, la digitalización del comercio ha cambiado las formas de consumo. La posibilidad de comprar artículos del hogar, electrodomésticos y otros productos en línea ha reducido la afluencia de clientes en los puntos de venta físicos, afectando a las cadenas de supermercados y shoppings.
Las promociones y descuentos como estrategia de supervivencia
Para contrarrestar la baja en las ventas, los supermercados han implementado diversas estrategias promocionales, especialmente a través del uso de tarjetas de crédito y billeteras digitales. Bermúdez destacó que en la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, existen descuentos de hasta el 25% en ciertos días de la semana según el medio de pago utilizado. Esto ha generado una situación llamativa en la que los consumidores deben planificar cuidadosamente sus compras para aprovechar al máximo los beneficios.
Una anécdota mencionada por el periodista ilustra esta situación: dos personas realizan compras por el mismo valor en un supermercado, pero una paga en efectivo y la otra con una tarjeta que ofrece un 25% de descuento. El resultado es que la persona que abona en efectivo termina pagando un precio significativamente mayor. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la estructura de precios y la forma en que los comercios aplican los descuentos.
El impacto en la recaudación impositiva
La caída en el consumo también tiene consecuencias a nivel fiscal. Con menores ventas, la recaudación de impuestos se ve afectada, generando un desafío adicional para las arcas provinciales. En este contexto, la reestructuración del sistema de administración tributaria, como el caso de ARCA (ex AFIP), podría tener un impacto directo en la capacidad del gobierno para monitorear y auditar el cumplimiento impositivo.
La reducción de personal en estos organismos podría derivar en una menor fiscalización y, por ende, en un aumento de la evasión tributaria, complicando aún más el panorama económico de la provincia.
La situación económica en Mendoza refleja una realidad preocupante para el comercio minorista. Con una caída del 20% en las ventas de supermercados durante diciembre, la provincia se enfrenta a un desafío considerable para revertir la tendencia negativa.
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Las estrategias comerciales, como los descuentos y promociones, pueden ayudar a incentivar el consumo, pero no solucionan el problema estructural de la pérdida del poder adquisitivo. Mientras tanto, el gobierno y el sector empresarial deben trabajar en conjunto para encontrar soluciones que permitan dinamizar la economía y recuperar el consumo en la región.


