El fenómeno Labubu arrasa en Argentina y transforma el comercio online
Los pequeños personajes coleccionables de origen asiático, convertidos en íconos virales en redes sociales, disparan las ventas en plataformas de e-commerce argentinas, impactando sectores tan diversos como la moda, los juguetes y los artículos de librería.
En un mundo digital dominado por las tendencias instantáneas, pocos fenómenos recientes han tenido un impacto tan inmediato y transversal como los Labubu. Estos pequeños muñecos de estética singular y actitud enigmática, nacidos en Asia, han logrado cruzar fronteras culturales y geográficas hasta instalarse con fuerza en el mercado argentino, donde en cuestión de meses modificaron las lógicas del comercio electrónico y pusieron a prueba la capacidad de reacción de marcas y emprendedores locales.
El auge de Labubu no es solo una moda pasajera o una anécdota viral. Se trata de un caso ejemplar de cómo las redes sociales, el coleccionismo pop y el e-commerce pueden converger para crear un fenómeno de consumo masivo, cuyas implicancias económicas y culturales ya se están haciendo sentir.
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Entre los meses de abril y junio de 2025, más de 16.000 productos vinculados a la estética y al universo de Labubu fueron vendidos a través de tiendas online argentinas que utilizan Tiendanube, una de las plataformas de comercio electrónico más utilizadas en América Latina. Esta cifra representa un crecimiento del 300 % respecto del primer trimestre del año, lo que evidencia la velocidad con la que la fiebre por estos personajes ha capturado la atención del público local.
Lo más llamativo es que esta ola de ventas no se limita a un único tipo de producto. Si bien los muñecos y llaveros siguen siendo los ítems más buscados, también se ha visto una fuerte demanda de prendas de vestir, calzado, veladores, cuadernos y artículos decorativos con diseños inspirados en Labubu. Esto demuestra que el fenómeno ha dejado de ser un nicho para coleccionistas y se ha convertido en una tendencia con impacto en múltiples industrias.
De oriente al mundo: el origen del fenómeno
Para entender el origen de esta revolución, hay que remontarse a China, donde Wang Ning, CEO y fundador de la empresa Pop Mart, transformó un concepto tradicional de figuras coleccionables en un negocio millonario. Inspirado en la cultura del “blind box” (cajas sorpresa donde el contenido es aleatorio), Ning desarrolló un universo de personajes con diseño cuidado, edición limitada y una fuerte carga estética, apuntando tanto a jóvenes como a adultos.
Labubu, una de las creaciones más populares de la marca, se caracteriza por su apariencia traviesa y expresiva. Su diseño lo hace altamente reconocible y adaptable a diferentes productos, lo que facilitó su incorporación en rubros tan variados como la moda urbana, la decoración y el lifestyle.
La viralización en redes sociales —especialmente en TikTok e Instagram— terminó de consolidar el fenómeno a escala global. Videos de unboxing, outfits intervenidos con figuras, y reseñas de coleccionistas acumulan millones de vistas. Este contenido no solo multiplica el deseo de compra, sino que también convierte a los consumidores en voceros involuntarios del producto.
Argentina: un mercado receptivo y adaptable
La rápida adopción del fenómeno en Argentina tiene varias explicaciones. Por un lado, el consumidor argentino está altamente conectado a las tendencias globales, con una fuerte presencia en redes sociales y una disposición creciente a consumir contenido internacional.
Por otro, la estructura del comercio electrónico argentino, con una alta concentración de emprendedores independientes y marcas emergentes, facilita una respuesta ágil a las modas virales. Tiendas que antes se dedicaban exclusivamente a productos personalizados o ropa alternativa comenzaron a ofrecer productos Labubu o inspirados en el personaje, aprovechando la ola de entusiasmo para ampliar su catálogo.
Según Camila Nasir, Gerente de Comunicación y Marca de Tiendanube para Argentina, Chile y Colombia, el caso Labubu es un claro ejemplo de cómo la viralidad digital puede traducirse en resultados comerciales concretos. Para Nasir, lo que comenzó como una moda de coleccionistas se convirtió en “un fenómeno transversal que conecta generaciones y estilos”.
Actualmente, más de 200 tiendas online en Argentina ofrecen productos relacionados con Labubu. La diversidad de rubros es notable: desde jugueterías artesanales hasta marcas de indumentaria urbana, pasando por bazares, papelerías y diseñadores de autor.
Más que una moda: un fenómeno transversal
El caso de Labubu ofrece una interesante ventana para analizar cómo una marca o personaje puede superar su categoría original y convertirse en un símbolo de estilo de vida. Aunque nació como un juguete de colección, hoy es común ver a Labubu en mochilas escolares, estampas de buzos oversize, fundas para celulares o incluso como inspiración en tatuajes.
Este tipo de expansión solo es posible cuando se combinan tres factores esenciales: una estética distintiva, una estrategia de distribución global eficiente y un ecosistema digital dispuesto a amplificar la tendencia.
La transversalidad también se manifiesta en el perfil del consumidor. Lejos de estar limitado a un público infantil, los productos Labubu son adquiridos por adolescentes, jóvenes adultos y hasta profesionales del diseño. En este sentido, la figura coleccionable se transforma en objeto de identidad y expresión cultural, más allá de su valor como juguete.
Uno de los efectos más interesantes del fenómeno Labubu en Argentina ha sido su capacidad para dinamizar el ecosistema de pequeños emprendedores, muchos de los cuales encontraron en esta tendencia una oportunidad para renovar sus propuestas comerciales. En algunos casos, esto implicó adaptar productos ya existentes (por ejemplo, una línea de mochilas que incorporó estampas de Labubu) y en otros, desarrollar líneas completamente nuevas, pensadas para satisfacer la demanda específica generada por la viralización.
Las ventas no solo crecieron en volumen, sino también en alcance geográfico, ya que la visibilidad digital permitió a tiendas pequeñas vender a otras provincias o incluso al exterior. Tiendanube, como plataforma, facilita esta expansión al ofrecer herramientas de logística, pasarelas de pago y personalización de tiendas virtuales.
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Como toda tendencia, el desafío ahora será mantener el interés a largo plazo. Algunas modas virales desaparecen tan rápido como llegan, mientras que otras logran consolidarse en el tiempo y transformarse en nuevas categorías de consumo.
Todo indica que Labubu podría pertenecer al segundo grupo. Su versatilidad, sumada a la capacidad de Pop Mart para renovar personajes y ediciones limitadas, le da un margen de supervivencia más amplio que otros fenómenos efímeros. Además, la comunidad de fans —cada vez más consolidada en redes sociales— funciona como sostén del interés, generando contenido propio, intercambios y eventos.

