«Zara Debuta con una Línea de Cafeterías de Diseño» es el tema que propone Laureano Turienzo, Presidente y Fundador de Asociación Española del Retail AER
Hoy, todos los medios y muchos análisis están centrados en esta noticia. Leo titulares y publicaciones que la analizan, y es la noticia del día. Sin embargo, en realidad, es una noticia algo antigua. La incursión de Zara en el «mundo de las cafeterías» no es algo nuevo. La primera cafetería de Zara, llamada Zara Collective, abrió sus puertas en la lujosa tienda del Mall of the Emirates en Dubái, un lugar donde estaré de gira de conferencias y analizando su retail en unos días.
Posteriormente, se abrieron más cafeterías en otras ciudades, como Lisboa.
En esencia, se trata de un nuevo concepto dentro de la misma estrategia. Y, sin duda, Zara lo hará de manera excepcional. Sin embargo, no hay que confundirse: esto no tiene como objetivo competir con Starbucks ni con otras cadenas de cafeterías. Nada más lejos de la realidad. La verdadera intención es crear un mayor tráfico y una experiencia más positiva en sus tiendas físicas.
El maridaje entre cafeterías y tiendas de moda no es algo novedoso. Este concepto tiene más de un siglo de historia, cuando los grandes almacenes incluían cafeterías y zonas de reuniones junto a las secciones de moda. Cafés y maniquíes formaban parte del mismo espacio. Ya en los años 60, era común encontrar este tipo de espacios en las tiendas de moda de la Costa Oeste de Estados Unidos.
Vea también: Revolución tecnológica en Latam: las cinco tendencias tecnológicas para los próximos años
Incluso, algunas grandes tiendas departamentales crearon sus propias líneas de cafeterías independientes o invirtieron en ellas.
Lo que Zara está haciendo es, en cierto modo, un regreso a lo que alguna vez fue común.
La moda y la cafetería siempre han sido parientes cercanos. Hoy en día, muchas marcas cuentan con cafeterías en algunas de sus tiendas, desde Primark hasta Uniqlo. Además, hemos visto inversiones en cadenas de cafeterías independientes.
Todo esto ocurre en un contexto donde nuevos actores como Shein y Temu irrumpen rápidamente en el mercado, utilizando algoritmos para ganar terreno. Frente a esa velocidad, la respuesta está en desacelerar, llenar nuestras tiendas de un tiempo más pausado y agradable. Y qué mejor manera de hacerlo que tomando un café mientras observamos la ropa exhibida en el fondo de la tienda.

