Repensando estrategias en el mercado de consumo: El futuro de las marcas de bienes envasados
En los últimos dos años, el panorama de los bienes de consumo envasados ha vivido cambios drásticos que han definido su forma de actuar en el mercado. La creciente inflación y el aumento de costos de producción llevaron a muchas marcas a concentrarse en incrementos de precios como su principal estrategia para mantener sus ingresos. Sin embargo, una nueva realidad se está imponiendo. Como bien señala @Lauren Stiebing en su artículo, “¿y ahora qué?” es la pregunta que resuena en las mesas de estrategia de los líderes de la industria a medida que se aproxima el año 2025. Te invito a leer el artículo completo aquí.
A lo largo de su análisis, Stiebing presenta datos reveladores sobre el crecimiento del mercado. En 2024, las ventas mundiales de bienes de consumo crecieron un 7,5%, cifras que, aunque positivas, son un descenso marcado respecto al 9,3% de 2023 y al 9,8% de 2022. Este declive es alarmante, considerando que un asombroso 75% de este crecimiento provino de aumentos de precios, en lugar de un incremento real en el volumen de ventas. Aunque esta cifra representa una mejora en comparación con el 90% observado en 2023, sigue siendo una dependencia que no augura un futuro saludable para la industria.
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Un aspecto destacado por Stiebing es la desaceleración de los mercados desarrollados. Mientras que el crecimiento en los Estados Unidos y la Unión Europea cayó al 4,5% en 2024, los volúmenes de ventas permanecieron estables. Por otro lado, los mercados emergentes se han convertido en el principal motor de crecimiento, logrando un aumento del 11% en ventas en 2024, el doble de la tasa de crecimiento de los mercados más desarrollados. Esta dinámica implica un cambio significativo en el enfoque que deben adoptar las marcas si quieren sobrevivir y prosperar en un entorno en constante transformación.
Con el cambio en las prioridades, la labor de los ejecutivos de las empresas de bienes de consumo ha cambiado radicalmente. Durante años, los costos de las materias primas fueron la mayor preocupación en la industria, pero en el actual clima económico, la atención se ha desplazado hacia otros problemas emergentes: la creciente competencia en el mercado, una base de consumidores que gasta menos y un cambio en el equilibrio de poder hacia los minoristas. Stiebing señala que un sorprendente 80% de los consumidores en EE. UU. y la UE están recortando sus gastos, forzando a las marcas a adaptarse para mantenerse relevantes.
El cambio en el comportamiento del consumidor ha llevado a una proliferación de marcas premium y marcas privadas que están prosperando, mientras que las marcas del mercado masivo y de nivel medio se enfrentan a una presión creciente. Los consumidores actuales buscan «valor», pero esto no se traduce simplemente en precios más bajos. En su lugar, buscan calidad superior, una diferenciación más clara y beneficios tangibles en los productos que eligen. Esto presenta un reto interesante para las marcas tradicionales que deben replantear su propuesta de valor y encontrar maneras efectivas de conectarse con sus consumidores.
Por lo tanto, a medida que se vislumbra el horizonte de 2025, Stiebing advierte que las marcas de bienes de consumo deben reevaluar sus enfoques estratégicos. Se requiere que el volumen de ventas vuelva a ser un enfoque central. Ya no es suficiente confiar en las subidas de precios: la innovación en productos, la relevancia en el mercado y la conexión genuina con los consumidores son vitales para el éxito. Las marcas que logran lanzar productos que resuenen con las necesidades y deseos del consumidor actual estarán en una mejor posición para no solo sobrevivir, sino también prosperar.
La innovación no puede ser solo un eslogan; debe trasladarse a la práctica. Esto implica la creación de productos que no solo cumplan con los estándares de calidad, sino que también logren diferenciarse en un mercado saturado. Las marcas tienen la oportunidad de reposicionarse y ofrecer características únicas que capturen la atención de los consumidores.
Los mercados emergentes también deben ser una prioridad. Las marcas que se concentren únicamente en Estados Unidos y Europa arriesgan quedarse atrás, perdiendo así el acceso al crecimiento más dinámico a nivel mundial. Estar presente en estos mercados no debe ser una ocurrencia tardía; debe ser un punto focal en la planificación estratégica y el desarrollo de productos. Las marcas que ignoren este consejo se arriesgan a perder relevancia y a no aprovechar el potencial de crecimiento en estas regiones.
Finalmente, Stiebing subraya que las relaciones con los minoristas se convertirán en un factor determinante para definir a los ganadores y perdedores en el mercado de consumo. En un entorno donde el poder de fijación de precios está cambiando rápidamente, las marcas que puedan establecer relaciones sólidas y estratégicas con minoristas y canales de venta tendrán una ventaja competitiva. Es esencial que las marcas ofrezcan un valor real que vaya más allá de las simples negociaciones de precios.
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El 2025 no solo debe ser un año de ajustes; debe ser el año de replanteamientos estratégicos significativos. La industria de bienes de consumo envasados enfrenta desafíos considerables, pero también presenta oportunidades inigualables para aquellos dispuestos a innovar, adaptarse y escuchar a sus consumidores. Si las marcas logran reconocer esta realidad y actuar en consecuencia, podrán emerger más fuertes y relevantes en el panorama competitivo que se avecina.


