La historia de Victoria’s Secret, la icónica marca de lencería que marcaron un antes y un después en el sector, ha sido una montaña rusa de éxitos, crisis y reinvenciones. Desde su ascenso meteórico hasta una profunda crisis de identidad, la marca ha estado en el centro del debate sobre los cambios culturales, sociales y de mercado que están transformando el mundo de la moda y las marcas de lujo accesible. ¿Qué le está pasando realmente a Victoria’s Secret & Co.? Y, más importante aún, ¿tiene aún posibilidad de reinventarse con éxito en un escenario que exige mayor diversidad, inclusión y autenticidad?. Puedes leer el artículo de @Marina Specht Blum completo aquí.
La era dorada: del glamour a la controversia
Hasta 2015, Victoria’s Secret parecía invencible. Liderada por Leslie Wexner, la marca construyó un imperio alrededor de la sensualidad aspiracional, cuyos desfiles de moda —los famosos fashion shows— se convirtieron en un evento anual esperado por millones. La imagen de los “ángeles” con cuerpos perfectos, ajustados a un canon específico, consolidó un liderazgo en el mercado global de lencería y ropa deportiva femenina. La marca había convertido la belleza “normativa” en un valor central y rentable.
Pero este éxito no vino sin críticas.
La crisis de identidad: entre el escándalo y la desconexión cultural
A partir de 2016, la situación empezó a cambiar. La aparición de movimientos sociales hacia la diversidad e inclusión, junto a una crítica cada vez más fuerte a la imagen hipersexualizada y excluyente de Victoria’s Secret, provocó un desgaste en su reputación. Los fashion shows perdieron audiencia, y la marca comenzó a ser vista como un ejemplo de desconexión social, sexismo y falta de sensibilidad hacia las nuevas generaciones.
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Sumado a esto, los vínculos del fundador Wexner con Jeffrey Epstein y los escándalos internos sobre prácticas laborales y de cultura corporativa minaron aún más su imagen. La marca, que había sido símbolo de la perfección, ahora parecía sin brújula.
La reinvención confusa y los intentos de adaptación
El paso hacia 2020 trajo cambios significativos. La salida de Leslie Wexner y el impacto de la pandemia aceleraron el proceso de revisión. Victoria’s Secret abandonó sus míticos desfiles y empezó a buscar un nuevo posicionamiento, centrado en la inclusión, con modelos de diferentes edades, tallas y etnias. Sin embargo, estas medidas no lograron conectar genuinamente con su base de consumidores tradicionales, ni con las nuevas generaciones.
En 2023, la marca lanzó un relanzamiento con Hillary Super al frente, intentando equilibrar sensualidad e inclusión. La reedición del fashion show en formato digital, el rediseño de tiendas físicas y la ampliación de categorías como activewear y swimwear, dieron nuevas oportunidades de crecimiento. Pero los resultados aún no convencen a todos.
La presión de los inversores: nostalgia o innovación
A pesar de estos esfuerzos, Victoria’s Secret enfrenta una fuerte presión de inversores activistas. Grupos como Barington Capital y BBRC demandan un cambio radical en la estrategia, incluso sugiriendo despedir a Hillary Super e volver a los enfoques clásicos: los “ángeles”, la lencería sexy y un estilo más conservador. La tensión entre mantener la tradición y adaptarse a un mercado cambiante está en el centro del debate.
¿Debería la marca volver a sus raíces o seguir apostando a la inclusión y diversidad? La respuesta no es sencilla y revela una tensión cultural y comercial profunda.
Reflexiones clave: ¿Qué podemos aprender del caso Victoria’s Secret?
1. Entender profundamente el mercado actual
El regreso del desfile y de figuras icónicas del pasado refleja la tentación de recurrir a la nostalgia. Pero el mercado ha evolucionado; las consumidoras valoran hoy la autenticidad, la diversidad y el empoderamiento. La estrategia de Victoria’s Secret debe alinearse con estas nuevas demandas, en lugar de simplemente reciclar su imagen previa.
2. La flexibilidad de marca y producto
El sector de la lencería es altamente diverso y regional. En Estados Unidos, marcas como Savage X Fenty, Aerie o SKIMS han demostrado que una visión inclusiva y orientada al bienestar y la representación genera lealt.
3. Reinventarse con coherencia, humildad y paciencia
La historia de muchas marcas consolidadas demuestra que la reinvención es posible, pero requiere compromiso, autenticidad y tiempo. Como ejemplifica el caso de Abercrombie & Fitch, una transformación exitosa implica revisitar y ajustar el ADN de la marca, cuidar cada detalle de la experiencia del cliente —desde la calidad de los productos hasta la presencia digital— y mantener una comunicación honesta con su audiencia.
Victoria’s Secret necesita abandonar la tentación de buscar soluciones rápidas, como volver a su antigua fórmula solo para contentar a ciertos inversores o mantener una imagen pasada de moda. En cambio, debe entender que el éxito duradero dependerá de su capacidad para ofrecer productos y mensajes relevantes, alineados con los valores de inclusión, sostenibilidad y autenticidad que predominan en la cultura actual.
¿Qué ready hay para la reinvención?
La clave radica en si Victoria’s Secret logrará mantener la calma y la humildad necesarias para escuchar a su mercado y adaptarse a un contexto donde los consumos están cada vez más definidos por la diversidad y el impacto social. La marca tiene recursos, historia y presencia global; ahora, necesita traducir estos atributos en una propuesta auténtica y renovada.
El futuro de Victoria’s Secret aún está en juego. La opción de regresar a las “fórmulas viejas” puede ser tentadora para algunos inversores que añoran la época dorada, pero las tendencias de mercado y las expectativas sociales indican claramente que la innovación y la inclusión serán los verdaderos factores de diferenciación y éxito sostenido.
El caso de Victoria’s Secret, analizado por @Marina Specht Blum, ejemplifica un escenario en el que las marcas tradicionales deben enfrentarse a su pasado y reinventarse para prosperar en un mundo que valora la diversidad, la autenticidad y la responsabilidad social. El futuro de la marca dependerá de su capacidad para escuchar, aprender y adaptarse sin perder su esencia, que ahora debe estar centrada en la confianza, la inclusión y el respeto por la pluralidad.
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¿Podrá victoria’s secret superar su crisis de identidad y recuperar su liderazgo en un mercado tan competitivo y cambiante? La respuesta está en su capacidad para equilibrar tradición e innovación, y en su compromiso genuino con los valores que las nuevas generaciones exigen.


