En el mundo del urbanismo comercial y el despliegue de redes de venta, existe una imagen que se repite en casi todas las capitales del mundo: dos farmacias enfrentadas en la misma esquina, tres concesionarios de autos en la misma avenida o dos grandes cadenas de supermercados separadas apenas por un muro. A simple vista, parece un error estratégico. ¿Por qué dividir el mercado en un espacio tan reducido en lugar de buscar un «océano azul» donde no haya competencia?
Para entender este fenómeno, es imprescindible analizar la brillante reflexión de Jaime Andrés Piedrahita Lopera, quien en su artículo ¿Por qué dos retailers están en muchos casos uno al lado del otro? enlace al artículo original aquí.
A continuación, profundizamos en la lógica matemática y psicológica que explica por qué, en el retail, la distancia más corta hacia el éxito suele pasar por estar justo al lado de tu mayor rival.
Ver también: Retailtainment: Vender ya no es suficiente
La lógica detrás del caos: Teoría de Juegos y el Equilibrio de Nash
La ubicación de un punto de venta rara vez es producto del azar. Aunque el geomarketing y el análisis de big data juegan un papel crucial, la base de estas decisiones reside en la Teoría de Juegos. Como bien señala Piedrahita, las empresas no operan en el vacío; son jugadores en un tablero donde cada movimiento está condicionado por lo que el otro hace o se espera que haga.
El modelo de Hotelling
Para ilustrar esto, imaginemos una playa de un kilómetro de largo. Hay dos vendedores de helados. Si ambos fueran cooperativos, se ubicarían a 250 metros de cada extremo para servir eficientemente a toda la playa. Sin embargo, si el Vendedor A se mueve un metro hacia el centro, gana más territorio. El Vendedor B, al notar la pérdida de clientes, responde moviéndose también hacia el centro.
Este proceso de «canibalización» de espacio continúa hasta que ambos terminan en el centro exacto de la playa, espalda con espalda. Este fenómeno se conoce como la Ley de Hotelling o el principio de diferenciación mínima. En el retail moderno, el «centro de la playa» es la zona con mayor tráfico peatonal o vehicular.
El Equilibrio de Nash en la ubicación
Llegados al punto central, ninguno de los dos retailers tiene incentivos para moverse. Si uno se aleja, regala automáticamente cuota de mercado al otro. Por lo tanto, la coexistencia física no es una falta de visión, sino un Equilibrio de Nash: una situación donde nadie puede mejorar su posición cambiando su estrategia unilateralmente.
El beneficio para el consumidor: Reducción de los costos de búsqueda
Si bien para el empresario estar cerca del rival es una estrategia de defensa de cuota, para el cliente representa una optimización de su tiempo y esfuerzo. Aquí es donde entran en juego los clústeres comerciales.
El «Modo Compras» y las tiendas ancla
El consumidor prefiere los destinos que le permitan resolver múltiples necesidades en un solo viaje. La presencia de una «tienda ancla» (un gran supermercado o una tienda por departamentos) genera un flujo gravitacional de personas. Los competidores más pequeños se instalan cerca no solo para «robar» tráfico, sino porque saben que el cliente que acude a esa zona ya está en «modo compras».
La paradoja de la comparación
El retail moderno entiende que el comprador actual es un comparador por naturaleza. Al ubicar dos tiendas de electrónica o de moda juntas, se reduce la incertidumbre del cliente. Si no encuentra lo que busca en la tienda A, sabe que tiene la opción B a diez pasos. Esta seguridad de que «en esa zona encontraré lo que necesito» convierte al clúster en un destino de compra más potente que cualquier tienda aislada.
La economía de aglomeración: Más que solo competencia
Estar cerca de la competencia también ofrece ventajas operativas y económicas que Piedrahita denomina Economía de Aglomeración. Estas ventajas incluyen:
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Infraestructura compartida: Las zonas de alta densidad comercial suelen contar con mejor acceso a transporte público, iluminación y seguridad, costos que, aunque son públicos o prorrateados, benefician a todos los actores por igual.
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Validación de mercado: Instalarse donde ya hay competencia es una forma de «ir sobre seguro». Si el competidor lleva años ahí y prospera, es una prueba tangible de que existe demanda real. Crear demanda en un sitio virgen es mucho más costoso y arriesgado que capturar una porción de una demanda ya consolidada.
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Visibilidad cruzada: El marketing de la Tienda A termina beneficiando indirectamente a la Tienda B. Si un cliente ve un anuncio de una marca y decide visitar su tienda, es muy probable que termine entrando en el local vecino por pura curiosidad o proximidad física.
El riesgo de la soledad: La paradoja de la localización
Muchos emprendedores cometen el error de buscar ubicaciones donde «no haya nadie más». Sin embargo, en el retail, la soledad suele ser sinónimo de desierto comercial. Piedrahita lo resume de forma magistral: «Es mejor tener el 50% de un mercado enorme en el centro que el 100% de un mercado desierto en la periferia».
Alejarse de la competencia para evitar la guerra de precios o la comparación directa puede llevar a una falta de relevancia. Si nadie pasa por tu puerta, no importa qué tan bueno sea tu producto o qué tan bajos sean tus precios. La proximidad garantiza que, al menos, estarás en el radar del consumidor en el momento crítico de la decisión.
Del conflicto a la coexistencia estratégica
La próxima vez que vea dos cafeterías de marcas rivales separadas por apenas unos metros, no piense que es una mala planificación. Es, en realidad, el resultado de una batalla matemática por la supervivencia y la relevancia.
Ver también: El Retail en 2026: Adaptarse o Desaparecer
El retail no se trata de huir del competidor, sino de entender que el flujo de clientes es un recurso compartido. Aprender a jugar cerca, como propone Jaime Andrés Piedrahita, no es solo una táctica de defensa, sino una de las formas más inteligentes de maximizar el desempeño comercial en las ciudades modernas.
En un entorno cada vez más digital, la ubicación física sigue siendo el activo más valioso. Y en ese tablero de ajedrez urbano, a veces el mejor movimiento es poner tu pieza justo al lado de la de tu oponente.


