No deja de abrir librerías en la era de Amazon y Alibaba. Librerías oníricas, descomunales, babilónicas, que no aparecen habitualmente en «las listas de las tiendas más interesantes del momento», publicadas por los foros, fórum y demás.
CCC/Tsutaya no ha dejado de abrir tiendas gigantestamente físicas y humanas en un mundo ultradigital. Hoy ya con 1400 tiendas (la mayoría en Japón: uno de cada dos japoneses tiene una tarjeta de membresía de la Librería Tsutaya, y su membresía ha llegado a los 60 millones), pretende llegar en el horizonte de tres años a 1.500 en Japón, 1.100 en China continental y 400 en otras partes de Asia.
No existe en el mundo una ciudad sin librerías.
Si existiera, sería una ciudad semimuerta.
Nos dijeron, en sus estudios y foros, que las librerías tenían los días contados en un mundo digital, que era de «losers» perder tu magnífico tiempo en ir a una librería, cuando los libros podían llegar a tu casa.
Nos lo aseguraron, y una vez más fracasaron en sus augurios.
Entrar en una librería es correr el riesgo de salir de ella con Cioran, Keroauc, Cervantes, Goytisolo, Dumas, Murakami, Mishima, Duras…. Los libros pueden ser enviados en horas a tu casa desde el click en el botón de tu teléfono inteligente, pero jamás será lo mismo. Nunca puede ser igual un libro comprado por internet, que un libro encontrado en una librería. El viaje hacia la historia que leerás no es igual si tú fuiste a buscar el libro, que si el libro fue hacía ti. Los libros que fuiste a buscarlos son como esos viajes que no comienzan en el aeropuerto, sino que comienzan semanas, meses antes, en tu cabeza.
En el mundo que nos viene, de chicos y chicas enganchad@s a sus móviles, y de sus hij@s futur@s aún más enganchados, sobreexpuestos al algoritmo y a la urgencia, las librerías deberían ser un asunto de estado. Las librerías son unas fabricas de tiempo lento y humano, y es precisamente eso lo que necesitaremos en el mundo que nos llega.
Laureano Turienzo 2024©

