El ámbito del trade marketing está en un punto de inflexión. Cada exhibidor, cada estantería, cada elemento en el punto de venta puede ser una oportunidad para conectar emocionalmente con el shopper o convertirse en una simple barrera entre la marca y la compra. En este contexto, un análisis crítico sobre un exhibidor de Milka, desde la experiencia del comprador, revela más preguntas que respuestas y, a la vez, ofrece una guía clara de cómo transformar una idea ambigua en una estrategia tangible y persuasiva. Puedes leer el artículo de original aquí.
Isabel Gómez trae a colación una observación surprising: la ternura como concepto de comunicación en un chocolate para el mercado venezolano. Pero, ¿Qué significa realmente “ternura” en el mundo del consumo? ¿Qué emoción concreta se quiere despertar y, sobre todo, cómo se traduce eso en una propuesta de valor verificable para el shopper? En muchas presentaciones y campañas, la emoción se usa como paraguas sin explicar su conexión con el producto, lo que genera una desconexión entre el mensaje y la experiencia de compra.
La crítica apunta a elementos básicos que a veces se olvidan en la creación de un exhibidor: claridad de diferenciación, conexión con el shopper y un llamado a la acción (CTA) claro. Si una campaña no comunica por qué Milka es distinta, difícilmente logrará conversión en el punto de venta. Y cuando el mensaje es ambiguo, el visitante del PDV no tiene suficientemente claro qué hacer a continuación: ¿probar, comprar, aprovechar una oferta o simplemente observar?
A partir de estas observaciones, se plantea una visión de trabajo práctico para consultoras y equipos de marketing: traducir conceptos abstractos en experiencias concretas que aporten valor inmediato al shopper y al negocio.
- Conectar la “ternura” con un momento o experiencia clara para el shopper: un instante dulce en familia, un regalo especial o un simple gusto para el día a día. La emoción debe nutrirse de un contexto que el shopper pueda identificar y replicar en su realidad.
- Ofrecer razones concretas que respalden el diferencial: ingredientes, sabor, textura, proceso de producción, origen de los cacao o cualquier detalle que haga tangible la promesa. Un mensaje claro y persuasivo que explique por qué Milka no es igual que el resto.
- Incluir un CTA poderoso y directo: frases que inviten a actuar en el momento, por ejemplo “Date un gusto hoy”, “El chocolate que derrite corazones” o “No esperes más y pruébalo”. Un buen CTA conecta con la necesidad o el deseo del shopper en ese instante y facilita la conversión.
La idea central es que un exhibidor no es solo un soporte físico, sino el narrador silencioso de la historia de la marca en el punto de venta. Debe contar una historia, despertar una emoción y convertir una intención de compra en una acción tangible. En el PDV, la ambigüedad no tiene cabida: cada elemento debe trabajar para reducir la fricción y aumentar la probabilidad de compra.
Este análisis invita a preguntar: cuántas marcas siguen cometiendo errores similares sin darse cuenta? ¿Por qué algunas presentaciones de trade marketing logran enganchar al shopper y otras quedan en meros intentos de notoriedad? La respuesta no siempre es simple, pero sí se puede sintetizar en una idea clave: la experiencia de compra debe ser coherente, relevante y accionable desde el primer vistazo hasta la caja registradora.
La experiencia del shopper no es una suma de atributos aislados; es un viaje. En ese viaje, el exhibidor es una estación crucial. Si no hay claridad sobre lo que se ofrece, por qué es diferente y qué debe hacer el shopper, el resultado es una oportunidad perdida. Y en un mercado tan competido como el de los alimentos y los snacks, cada interacción cuenta.
Del análisis surge una invitación a que las marcas y sus equipos de marketing “hablen el idioma” del shopper venezolano o del mercado en que operan. Esto implica entender las motivaciones reales, las tensiones del día a día y las aspiraciones que, a veces, los mensajes grandilocuentes no logran capturar. Un mensaje honesto, específico y accionable tiene más probabilidades de resonar que una fórmula genérica basada en emociones vagas.
Es relevante también considerar el papel del diseño del exhibidor como parte de una estrategia de negocio más amplia. Un buen exhibidor debe integrarse con la comunicación en tienda, las promociones vigentes y las capacidades logísticas de la organización. Si la estrategia de trade marketing se diseña de forma aislada, hay una alta probabilidad de “opciones bonitas” que no se traducen en resultados medibles. En cambio, un enfoque holístico, con métricas claras y feedback del shopper, permite iterar y optimizar en ciclos cortos, reduciendo desperdicios y elevando la probabilidad de conversión.
Además, el análisis invita a reflexionar sobre el equilibrio entre storytelling y valor tangible. La narración de la marca es poderosa, pero debe estar anclada en atributos que el shopper percibe y valora en el momento de la compra. Si el shopper solo escucha una historia sin una experiencia de producto convincente —sabores, texturas, ingredientes, beneficios sensoriales— la historia corre el riesgo de quedarse en lo anecdótico. Por ello, la propuesta debe combinar narrativa con evidencia sensorial y funcional de lo que el producto ofrece.
En última instancia, la discusión sobre el exhibidor de Milka señala una verdad compartida por muchos profesionales del marketing: la oportunidad de optimizar la experiencia en el punto de venta está en la capacidad de traducir intuiciones creativas en acciones concretas, medibles y repetibles. Las campañas que logran ese salto entre creatividad y resultados suelen diferenciarse no solo por su impacto en ventas, sino por su capacidad de construir una relación más sólida y duradera entre la marca y el consumidor.
Si a usted le importa el tema, le invito a reflexionar y a compartir su experiencia. ¿Qué elementos críticos han hecho la diferencia en sus estrategias de trade marketing? ¿Cómo convierten la emoción en una acción concreta en el punto de venta? ¿Qué criterios utilizan para evaluar la efectividad de un exhibidor y de una campaña en tienda?
La propuesta de Isabel Gómez, en su conjunto, ofrece una lectura útil para cualquier profesional que trabaje en marketing de consumo: no basta con ideas bonitas; es necesario traducirlas en experiencias comprables y medibles. En su análisis, se destacan dilemas relevantes que siguen afectando a la industria y a la economía de las marcas en retail: claridad de la propuesta, conexión con el shopper y la necesidad de un CTA claro.
Ver también: Gemelos en crisis: ¿por qué C&A y H&M están perdiendo relevancia?
Para quienes desean profundizar en la lectura original, el artículo completo ofrece un marco práctico sobre cómo convertir una idea ambigua en una estrategia comercial sólida y orientada a resultados. En particular, ofrece ejemplos concretos de cómo transformar conceptos como “ternura” en experiencias de compra tangibles, y cómo diseñar mensajes que acompañen al shopper en cada paso de su recorrido por la tienda.


