Sin rumbo, es el tema que nos promone nuestro experto de opinión Oliver Stark.
El reciente anuncio del ministro de economía peruano Alex Contreras de subir el Impuesto Selectivo al Consumo-ISC a partir del 1 de marzo es como el juego de piñata en el que un personaje vendado le da de palos a lo que simboliza el mal.
Contreras, economista de la escuela del Ministerio de Economía y autor de un plan de reactivación del COVID así como ex Director General de Descentralización Económica, ha estado dando de palos hasta ahora sin éxito como lo demuestran las cifras macro del Perú y el decrecimiento del – 0.5% del PBI en 2023. Ahora, en lo que podría ser un ultimo intento por romperla, nos pone un impuesto que normalmente se usa para disuadir haciendo presión sobre una inflación que ya casi había sido dominada por el BCR y lo hace en un país que en enero debe estar rebotando estadísticamente a duras penas para sostener un insuficiente crecimiento de más o menos 2% del PBI en 2024.
Contreras nos lanza un mensaje que por más mínimo que sea el efecto concreto sobre una demanda poco elástica como lo es la del alcohol y el tabaco en verano (aparentemente aún no están los combustibles), da un pésimo mensaje a los que no están comprendidos dentro de las 170,000 empresas y 18,000 bodegas quebradas desde el 2021 (no estamos contando las bodegas informales en sierra y selva que llegarían a 100,000). Encima, y ya que estamos hablando de MYPES, el estado sigue sin pagarle a los proveedores y amenaza con eliminar los regímenes tributarios especiales del RUS y RER . ¿Existe un actuar más errático que ese en el mundo? Creo que no.
El problema es que esto pasa cuando no se tiene un rumbo definido (raro en alguien aparentemente experto en planeamiento) y peor aún, se tiene flojera para implementar lo que realmente se debe hacer; reducir el gasto del estado y eliminar ese déficit fiscal que en más de 20 años no aparecía en las cifras macro del país. El gobierno debe destrabar los proyectos mineros por más de $56,000 millones que están en carpeta, reducir el gasto en los 18 o 19 ministerios que han hecho por costumbre regalar nuestro dinero de los impuestos para asesorías francamente ridículas, desregular el sector laboral, la vaca sagrada de la progresía y el sindicalismo jurásico peruano y volver a la simplificación de tasas impositivas de 5, 10, 15 y 20% para todo el espectro. El objetivo debe ser que el Impuesto a la Renta y no el IGV ni el Selectivo sean los principales contribuyentes.
Claro, con una recaudación 2023 de S/ 147,000 millones inferior en un 7% que la del 2022 y una glotonería fiscal insaciable, lo fácil, lo inmediato es subir impuestos y que arda Roma. Sin embargo el ISC solo representa un 6% del total recaudado y es difícil que solucione mucho. Como decía un antiguo dicho inglés, para salir del hueco hay que dejar de seguir cavando y este MEF no ha dejado de seguir cavando y se hundirá si no cambia de rumbo inmediatamente.
Oliver Stark
