«¿Por qué muchas marcas internacionales están cambiando sus máster franquicias en Latinoamérica?» es el tema que propone Carlos Canudas, Consultor Internacional en Franquicias.
En los últimos años se observa un fenómeno cada vez más claro en el mundo del franchising internacional: muchas marcas globales están revisando o cambiando sus máster franquicias en América Latina. No se trata de casos aislados, sino de una tendencia que se manifiesta en distintos sectores y mercados.
Durante décadas, el modelo clásico fue bastante simple: una marca internacional llegaba a un país latinoamericano y buscaba un socio local que conociera el mercado y se encargara de desarrollar la red. Ese esquema funcionó muy bien para abrir mercados, pero hoy muchas marcas se encuentran en una etapa diferente.
Ahora el desafío ya no es solo entrar; el reto es escalar, profesionalizar y controlar mejor la operación. Por ello, asistimos a constantes reorganizaciones, cambios de operadores y consolidaciones regionales.
Razones detrás de este fenómeno
1. Búsqueda de operadores más grandes y profesionalizados
Cada vez más marcas internacionales prefieren trabajar con plataformas regionales que operen en varios países y gestionen diversas marcas simultáneamente.
Un ejemplo claro es Alsea, el grupo mexicano que opera Starbucks, Domino’s Pizza y Burger King, entre otras, en varios países de la región. Para una marca global, contar con tres o cuatro socios regionales fuertes suele ser mucho más eficiente que depender de múltiples operadores pequeños.
2. Mayor necesidad de capital
El franchising actual requiere mucho más capital que hace veinte años. Hoy no basta con abrir locales; es imperativo invertir en:
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Tecnología y sistemas de análisis de datos.
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Logística y delivery.
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Marketing digital.
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Remodelaciones constantes.
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Optimización de la supply chain.
Un caso interesante fue el de KFC en Brasil, donde la empresa IMC vendió el 58% de la operación para permitir la entrada de un nuevo socio que pudiera financiar la expansión. La señal es clara: sin músculo financiero, es difícil sostener el desarrollo de grandes firmas.
3. Control de marca y estándares operativos
Las cadenas globales están cada vez más enfocadas en mantener la consistencia de su imagen. Cuando un operador local no crece al ritmo esperado o se aleja del modelo original, la casa matriz suele intervenir, ya sea renegociando el contrato o reorganizando la región.
La reestructuración de Pizza Hut en América Latina tras su alianza con Telepizza muestra cómo las marcas ajustan sus estructuras cuando el modelo de desarrollo no cumple con las expectativas.
4. Consolidación regional de operadores
Estamos viendo una tendencia hacia «menos operadores, pero más grandes». Cuando se evaluó la posible venta de Burger King en Argentina, entre los interesados destacó el grupo ecuatoriano Int Food Services. Esto refleja hacia dónde mira el mercado: operadores con experiencia multi-marca y capacidad para absorber nuevas licencias.
5. Evolución en los modelos de expansión
Incluso cadenas que antes operaban de forma directa están replanteando su estrategia. Subway es un caso notable: durante años otorgó franquicias directamente desde la corporación, pero recientemente ha migrado hacia acuerdos de máster franquicia regionales. En América Latina, esto se ha materializado en acuerdos con SouthRock en Brasil y Grupo Vierci en mercados como Paraguay, Uruguay y Panamá.
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El modelo de máster franquicia no está desapareciendo; lo que está cambiando es el perfil del franquiciado. Antes era suficiente con un buen emprendedor local. Hoy, las marcas buscan:
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Operadores regionales con estructuras profesionales.
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Alta capacidad financiera y experiencia multi-marca.
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Capacidad real de escalar el negocio.
Estos movimientos no representan una crisis del sistema, sino la evolución natural del franchising internacional en la región.


