A la hora de dirigir tu vida no dudes que el único responsable eres tú. No eches la culpa al gobierno (están tan ocupados en salvaguardar su culo que te aseguro que tú eres su última preocupación), ni a tus padres, ni a tu cónyuge, ni a tu jefe,… Lo primero porque no sirve de nada y lo segundo porque es una forma comodísima de quitarte de encima responsabilidades y, de este modo, no moverte de donde estás.
¿Qué quiere decir ser responsable de la dirección de tu vida? Pues tomar decisiones en relación a las siguientes funciones estratégicas:
Orientar y dirigir el proceso: Si sabes dónde quieres ir, has de diseñar la manera de llegar. Cuando se diseña un nuevo producto, p.e. una consola de videojuegos, se piensa a la vez en cómo se va a fabricar. Igualmente, has de diseñar tu propio proceso de mejora y logro de tus objetivos. Puedes pedir ayuda a expertos, pero el diseñador eres tú.
Puedes pedir ayuda a expertos, pero el diseñador eres tú.
2. Creación de valor: «Si no aportas, aparta» es un dicho común. Crear valor no es sólo comprar donde es barato para vender donde es caro. También es ese poquito más que nadie espera («una docena está compuesta por trece unidades»). Es, si tienes un negocio, dar ese extra que puede tener un coste inapreciable para ti, pero que puede fidelizar a ese cliente. Es hacer que los que te rodean se sientan bien contigo.
«Si no aportas, aparta» es un dicho común.
3. Gestión de tus recursos y capacidades: Quien domina el arte de poner sus recursos y capacidades donde más valor le pueden generar tiene pavimentado el camino al éxito. ¿Con qué cuentas? ¿Qué te falta? ¿Dónde lo puedes obtener? ¿A qué coste? En un mundo de gente dispersa, ¿dónde focalizas tus esfuerzos?
Quien domina el arte de poner sus recursos y capacidades donde más valor le pueden generar tiene pavimentado el camino al éxito.
4. Gestión de tus relaciones: «Lo importante no es saber sino saber quien sabe». Las habilidades sociales facilitan mucho llegar a lugares complicados. «Solo llegarás antes, bien acompañado llegarás más lejos». Cultiva tu jardín de contactos. Sé generoso y agradecido. Si lo haces bien, tus relaciones serán un fuente inagotable de satisfacciones.
«Lo importante no es saber sino saber quien sabe»
5. Gestión del conflicto: No puedes huir. El conflicto te perseguirá. Si te sale bien, te envidiarán e intentarán zancadillearte. Si te sale mal, te criticarán e intentarán que te sientas como un idiota. No pasa nada. Para gestionar bien los conflictos, el primer paso es tomar distancia (mucha) de los cenizos, negativos, criticones, mediocres y básicamente de los idiotas. Con los años irás aprendiendo a distinguirlos de lejos. De esos puedes tener en tu familia, trabajo, amigos,… Simplemente, corta de raíz y si estás obligado a verlos todos los días, conviértete en don superficial hablando del tiempo y del fútbol en el corto tiempo que coincidas en el ascensor.
Luego, a lo tuyo. Trataremos este temas más en profundidad en otro post.
No puedes huir. El conflicto te perseguirá
Como hemos comentado, en la dirección estratégica de tu vida el responsable eres tú, pero este no ha de ser un proceso solitario si te rodeas de la gente adecuada y creo que ya sabes de qué hablo. En todo caso, y dado que la vida no es un mar en calma, habrá momentos en que te desajustarás: una desgracia familiar, un imprevisto negativo, una enfermedad o, simplemente, un mal día. Eso son cambios en el contexto que conllevan un desajuste estratégico. Es importante que sepas distinguir si es momentáneo (coyuntural) o permanente (estructural).
Si es coyuntural, puede que tengas que hacer alguna pequeña modificación en tu plan, pero trata de que sea la mínima para volver cuanto antes al rumbo deseado.
Si es permanente, tendrás que rediseñar tu estrategia y, por extensión, tu organización personal ya que se ha producido un desajuste organizativo de tu vida.
En ocasiones, estos desajustes ayudan a tener perspectiva y reorientarnos, casi siempre para mejor, sobre todo a la hora de apreciar lo que tenemos.
Recuerda, siempre, siempre, siempre, el responsable eres tú.
