El mundo del retail no perdona la complacencia. En un ecosistema donde las tendencias mueren antes de llegar al escaparate, la capacidad de una marca para reinventarse sin perder su esencia es, posiblemente, la habilidad más valiosa de la industria. Hoy ponemos el foco en una de las transformaciones más audaces y exitosas del panorama español: la evolución de Oysho.
Recientemente, Marina Specht Blum compartía una reflexión profunda sobre este fenómeno en su perfil profesional, analizando cómo una firma que nació para vendernos pijamas y lencería se ha convertido en la punta de lanza del crecimiento de Inditex en 2025. Puedes leer el artículo original aquí.
A continuación, exploramos las claves de esta metamorfosis que ha llevado a Oysho a mirar de tú a tú a gigantes como lululemon o ALO.
De la intimidad del hogar a la conquista del asfalto
Nacida en 2001, Oysho fue concebida bajo la sombra de Women’Secret. Su terreno era el homewear, la lencería delicada y el pijama cómodo. Sin embargo, bajo la batuta de Carmen Sevillano, la marca ha ejecutado un giro de 180 grados que muchos consideraron un movimiento de alto riesgo.
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¿Cómo se convence a una clienta que compraba ropa interior por 15 euros de que ahora debe invertir 60 euros en unos leggings técnicos o 200 en un mono de esquí? La respuesta no está solo en el marketing, sino en la coherencia del producto. Oysho no solo cambió de perchas; cambió de propósito. Se insertó en el estilo de vida saludable, el wellness y la tecnicidad, sin renunciar jamás al ADN estético de Inditex: la tendencia inmediata.
Los números que avalan la audacia
El ejercicio de 2025 ha confirmado que la apuesta por el DEPORTE + MODA no era un experimento, sino una estrategia maestra. Con un crecimiento del 15,5% y una facturación que ya roza los 960 millones de euros, Oysho se ha coronado como la marca que más crece dentro del grupo fundado por Amancio Ortega.
Pero el dato más revelador para los analistas financieros es su ROCE (Retorno sobre el Capital Empleado). Pasar de un 51% a un 63% sitúa a la marca en una posición de rentabilidad envidiable, superando a buques insignia y quedándose solo un paso por detrás de Stradivarius. Este indicador demuestra que la eficiencia operativa de Inditex, aplicada a productos con mayor valor añadido (como el equipamiento deportivo), es una fórmula imbatible.
El «Efecto Comunidad»: Más allá del algoritmo
Uno de los puntos más brillantes de la estrategia de Oysho ha sido su capacidad para construir comunidad. Mientras otras marcas se limitaban a contratar influencers para posar con ropa deportiva, Oysho ha ido al terreno:
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Presencia física: Es casi imposible ir a un estudio de yoga premium, a un club de pádel o a una estación de esquí sin ver el logo de la marca.
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Estrategia de embajadoras: Han optado por figuras que realmente practican el deporte, aportando una credibilidad que el sector técnico exige.
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La App como ecosistema: Su aplicación no es solo una tienda; es una herramienta de fidelización que organiza eventos y conecta a las usuarias, creando un sentimiento de pertenencia a un «club deportivo» global.
¿Puede Oysho vencer a lululemon y ALO?
El mercado del activewear está en plena ebullición. Mientras pioneros como lululemon enfrentan retos tras la salida de sus fundadores y una saturación de mercado, y marcas como ALO Yoga se posicionan en el nicho del lujo aspiracional, Oysho ocupa un «sweet spot» o punto óptimo.
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Ofrece la calidad técnica necesaria para el deportista amateur y semi-profesional, pero con la velocidad de respuesta de Inditex ante las tendencias de color y silueta. Además, su red logística y su presencia física global le otorgan una ventaja competitiva en costes que las marcas nativas digitales o de nicho difícilmente pueden igualar.
Una lección de visión estratégica
La historia de Oysho en estos 25 años nos enseña que las marcas no son estáticas. La transición del algodón de los pijamas a la fibra técnica del esquí es una lección de supervivencia y ambición. Inditex ha demostrado que, lejos de estancarse, sabe leer los cambios sociales: la salud es el nuevo lujo, y la ropa deportiva es el nuevo uniforme diario.
El reto ahora es mantener ese ritmo de innovación y ver si, efectivamente, Oysho termina por consolidarse como el líder europeo indiscutible del sector. Por ahora, los números y las clientas en los gimnasios parecen decir que van por el camino correcto.


