«Modernización urgente: la verdadera ventaja competitiva» es el tema que propone Claudio Droppelmann, Country Manager Axity Chile
Modernizar una organización ya no es una apuesta a futuro; es una urgencia del presente. En un entorno donde la exigencia, la competencia y la velocidad del cambio son la norma, las empresas que no se adapten corren el riesgo de quedar atrás. Hoy, la verdadera ventaja competitiva está en la capacidad de convertir la tecnología en valor estratégico y en resultados medibles.
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Debemos entender la modernización como un proceso integral, que no solo se trata de adoptar herramientas digitales, sino de transformar la infraestructura, los procesos, la cultura y los modelos de gestión. Este enfoque permite superar barreras estructurales que frenan la innovación, limitan la eficiencia y encarecen la operación.
Uno de los casos más evidentes es la gestión de la deuda técnica. Según McKinsey, las organizaciones que postergan decisiones clave pueden terminar pagando entre un 10 % y un 20 % adicional por proyecto, solo para corregir errores del pasado. Este dato refleja un desafío urgente: contar con una hoja de ruta bien definida no solo ayuda a reducir costos, sino que también habilita un avance más ágil, eficiente y sostenible.
Otro aspecto fundamental es la automatización de procesos, especialmente cuando se combina con inteligencia artificial y plataformas de observabilidad. Esta combinación permite liberar recursos, reducir tiempos de respuesta y enfocar a los equipos humanos en tareas estratégicas. Lo mismo ocurre con la gestión proactiva de TI, que permite anticiparse a incidentes y mantener la continuidad operativa, gracias a plataformas de monitoreo avanzadas.
El potencial de la inteligencia artificial también es evidente. Sin embargo, solo el 27 % de las empresas la está utilizando de forma activa, mientras que un 46 % se encuentra aún en fase de implementación y un 23 % recién en etapa de planificación. Esto demuestra que aún existe una gran oportunidad de capturar valor si se aborda con una estrategia clara, una arquitectura escalable y una visión organizacional.
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Modernizar con sentido es, entonces, un camino que va más allá de la tecnología. Es construir organizaciones más ágiles, resilientes y orientadas al valor. Y ese camino, aunque exigente, ofrece retornos claros y sostenibles para quienes deciden dar el paso.


