En la última década, se nos vendió una narrativa casi apocalíptica: el comercio electrónico llegaría como una marea imparable para borrar del mapa a los centros comerciales. Se hablaba del «Retail Apocalypse» y de cómo las vitrinas físicas quedarían reducidas a reliquias de un pasado analógico. Sin embargo, los datos de 2024 y las proyecciones para 2025 nos cuentan una historia radicalmente distinta.
Hoy, nos encontramos ante una realidad fascinante que desafía la lógica superficial. Mientras el E-commerce alcanza cifras récord, los malls no solo sobreviven, sino que están vendiendo más que nunca. ¿Es esto una anomalía del mercado? No. Es el resultado de una de las transformaciones estratégicas más inteligentes de la historia comercial moderna.
Para profundizar en este fenómeno, tomamos como punto de partida el análisis de Felipe Sepúlveda Toledo, quien en su artículo original —que puedes leer aquí.
La Paradoja de la Coexistencia: Datos que Rompen Mitos
Si miramos el mercado chileno como un laboratorio de tendencias regionales, las cifras son elocuentes. Se proyecta que el comercio electrónico supere los US$9.000 millones en ventas para 2025, manteniendo un crecimiento de doble dígito. Bajo la lógica antigua, esto debería significar pasillos vacíos en los centros comerciales.
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Pero ocurre todo lo contrario. Gigantes como Cenco Malls reportan incrementos de ingresos superiores al 12% y ocupaciones que rozan el 100%. Esta simbiosis nos enseña que el consumidor no quiere elegir entre «online» u «offline»; quiere una experiencia fluida que combine lo mejor de ambos mundos.
A continuación, expandimos los tres pilares fundamentales que explican por qué el ladrillo y el cemento hoy son los mejores aliados del bit y el píxel.
1. El Click & Collect: El Caballo de Troya del Tráfico Físico
El mayor desafío histórico del comercio físico ha sido atraer gente a la tienda de manera recurrente. Por otro lado, el mayor dolor del e-commerce es el costo y la logística del «último kilómetro». El Click & Collect (compra online y retira en tienda) resolvió ambos problemas de un solo golpe.
El efecto multiplicador
No se trata solo de entregar un paquete. El centro comercial se ha convertido en un nodo logístico estratégico. Cuando un cliente entra a un mall para retirar una compra que ya pagó, ocurre la magia del «tráfico cruzado»:
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Ahorro para el cliente: Evita el costo de despacho.
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Venta impulsiva: Según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), el 30% de quienes retiran un paquete terminan comprando algo adicional que no tenían planeado.
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Eficiencia para el operador: El mall utiliza su infraestructura para reducir los tiempos de entrega, transformándose en un punto de distribución urbana.
2. El Cliente Omnicanal: El Consumidor de Alto Valor
Durante años se pensó que el cliente que compraba por internet era un cliente perdido para la tienda física. Hoy sabemos que es exactamente el mismo individuo, solo que en momentos diferentes de su jornada de compra.
La evidencia sugiere que el cliente omnicanal —aquel que investiga en la web pero cierra la compra en la tienda, o viceversa— gasta entre 2 y 2,5 veces más que el cliente que se queda en un solo canal.
La tienda física como generadora de confianza
El mall ofrece algo que una pantalla de 6 pulgadas no puede: interacción sensorial. Poder tocar la tela de un sofá, probarse una fragancia o verificar el talle de un zapato reduce drásticamente las devoluciones y aumenta la satisfacción. La tienda física ha dejado de ser un simple depósito de stock para convertirse en un centro de experiencia y validación de marca.
3. De Centros de Compra a Centros de Vida (Layout 2.0)
La transformación más visible está en el plano arquitectónico y de servicios. El mall ya no es un lugar donde el 70% de la superficie son grandes tiendas departamentales. La industria está ejecutando un cambio de diseño agresivo para capturar lo que el algoritmo no puede ofrecer.
La nueva mezcla de inquilinos
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Gastronomía y Entretenimiento: Hoy son los motores de flujo. La gente no va al mall solo a comprar una camisa, va a cenar o a ver una película.
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Servicios Esenciales: La integración de clínicas médicas, centros de pago, gimnasios y oficinas garantiza un flujo de personas diario y constante, independientemente de si hay «ofertas» o no.
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Logística Urbana: Estamos viendo la aparición de microhubs y lockers inteligentes dentro de los estacionamientos, optimizando el espacio para la economía digital.
Un Futuro Integrado
La «batalla» entre el mall y el e-commerce ha terminado en un matrimonio por conveniencia. Los centros comerciales han entendido que su futuro no es competir en precio o catálogo con Amazon o Mercado Libre, sino en ser el soporte físico de esa infraestructura digital.
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El modelo de Mall como Hub Logístico y de Experiencia parece ser la respuesta más sólida a los desafíos del siglo XXI. Sin embargo, este cambio nos deja con preguntas abiertas sobre la rentabilidad y el acceso:
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¿Es este modelo sostenible para los pequeños locatarios ante el aumento de los costos de arriendo?
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¿Cómo evolucionará la logística de última milla cuando los malls estén saturados de puntos de retiro?
Como bien plantea Felipe Sepúlveda en su tesis, no estamos ante una paradoja, sino ante una estrategia de supervivencia y evolución que recién comienza a dar sus mejores frutos.


