En el mundo del marketing y la gestión de marcas, los errores estratégicos son frecuentes y, en muchas ocasiones, gravísimos. Sin embargo, el verdadero problema no está en equivocarse, sino en perpetuar esas fallas, confundir los conceptos y no aprender de los fallos. Sergio Gajardo Ugás, experto en marketing y estrategia en WARKETING, nos invita a reflexionar sobre las equivocaciones que cometen muchas marcas y que impiden su crecimiento y relevancia en un mercado cada vez más competido. Puedes leer el artículo completo aquí.
La diferencia entre estrategia y táctica: una confusión que cuesta caro
El primer error que identifica Sergio es la confusión entre estrategia y táctica. Muchas marcas creen que por publicar contenido con frecuencia, lanzar promociones o invertir en publicidad digital están siguiendo una estrategia sólida. Pero la realidad es que esas acciones aisladas solo constituyen actividades tácticas, que deben responder a un objetivo superior. La clave está en definir con claridad qué se busca lograr y cómo cada acción contribuye a ese fin.
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El error habitual: ejecutar acciones sin un propósito claro. La solución, entonces, es que toda táctica tenga una razón de ser, y que esa razón se pueda explicar en una sola frase, alineada con los objetivos estratégicos de la marca.
Diseñar pensando en la marca, no en el cliente
El segundo error, muy ligado al primero, es crear campañas desde el ego de la marca y no desde la perspectiva del cliente. Muchas veces, las empresas lanzan mensajes que solo entienden dentro de sus oficinas, sin validar si realmente conectan con su audiencia. Esto termina en ruido, poca receptividad y pérdida de oportunidad para construir relaciones genuinas.
La solución está en escuchar, observar, entrevistar y validar. Antes de crear contenido o campañas, es imprescindible entender cómo se siente, piensa y actúa el cliente. Solo desde esa empatía será posible generar conexiones reales y relevantes.
Apostar solo al corto plazo: peligroso y dañino
El tercer error es la excesiva dependencia de promociones, descuentos y acciones de impulso. Aunque son técnicas válidas para ventas inmediatas, su uso reiterado puede construir dependencia cliente y dañar el valor de la marca. La gente aprende a esperar rebajas y no se enamora de la marca en sí.
Por eso, la recomendación de Sergio es combinar las acciones de performance con esfuerzos de posicionamiento de marca. Se trata de vender hoy sin hipotecar la percepción de valor de mañana, logrando un equilibrio entre resultados performantes y construcción de valor a largo plazo.
Falta de foco: ser todo para todos, ser nada para nadie
Otro de los errores más comunes es la dispersión en canales y mensajes. Estar en todas partes, hablarle a todos, ser todo para todos, genera marca difusa, sin identidad clara. La clave está en definir claramente quién es el público objetivo, en qué canales está y qué necesita escuchar.
De esa manera, la marca puede concentrar esfuerzos en los lugares donde realmente importa, dejando de lado la dispersión que solo diluye la percepción y la fuerza del mensaje.
Medir lo que no importa: la trampa de las métricas vacías
El quinto error, quizás el más frecuente, es medir solo actividades y métricas superficiales: likes, vistas, seguidores. Estas cifras, aunque fáciles de obtener, muchas veces no reflejan el impacto real en el negocio: fidelización, valor percibido, conversaciones auténticas o tasa de recompra.
La propuesta de Sergio es centrarse en métricas que realmente miden el valor y la conexión, como la satisfacción del cliente, la comunidad activa, la tasa de recompra o las conversaciones que generan. Solo así podemos adaptar y mejorar realmente las estrategias.
La importancia de corregir a tiempo y aprender
Un bonus crítico que plantea Gajardo Ugás es la necesidad de ser flexibles y corregir temprano. Sostener una estrategia que ya no funciona solo por costumbre o ego es un error que puede costar mucho dinero y oportunidades. La clave está en mantener una estrategia viva, en constante aprendizaje y adaptación.
Reflexión final: los errores son parte del proceso, la repetición no
El gran aprendizaje de este análisis es que los errores son inevitables en el camino del marketing. Pero repetir los mismos sin aprender, creyendo que eso termina siendo estrategia, sí que representa un problema. La clave está en aprender, ajustar y mantener una visión flexible y centrada en el cliente.
En conclusión, muchas marcas caen en estos errores porque las estrategias nacen en salas de reuniones y mueren en el terreno. La validación de una estrategia no está en la emoción que genera en una presentación, sino en su capacidad para resistir en la realidad, conectar con el cliente y generar impacto real.
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Transformar errores en aprendizajes y ajustar en tiempo real es lo que diferencia a las marcas que logran mantenerse relevantes en un mercado tan competitivo. Como dice Sergio Gajardo Ugás, «una estrategia no es perfecta. Es consciente, flexible y conectada con la realidad del cliente. Y lo más importante: se mide no solo por lo que genera, sino por lo que te enseña.»


