Esto es una calle italiana. Pero podría ser una calle de España, de Portugal, de Grecia, de Turquía. Esto es el Mediterráneo.
El Mediterráneo es el embrión de la cultura occidental. Todo lo que somos nació en torno a ese mar, unido por una diminuta puerta al gran Océano.
Todas las ciudades del Mediterráneo se vertebraron en torno a la guerra, la religión y el comercio. Todos los centros de las ciudades se edificaron en torno al comercio local. No existe ninguna ciudad, no en el Mediterráneo , sino en el mundo entero, en la que no existan tiendas en sus calles.
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El primer síntoma de que una ciudad, un pueblo, una calle, muere, es cuando empiezas a ver cerradas las tiendas.
Esta calle sin esa frutería, perdería gran parte de su alma.
La columna vertebral de la socilización en muchas comunidades, son sus tiendas, sus mercados, sus centros comerciales, sus lugares donde la gente busca gente.
Una ciudad, un pueblo, una comunidad sin tiendas, es una distopia.
Y nosotros, los que trabajamos en torno a eso tan bello que es atender a personas, y solucionarles su necesidades, debemos siempre apostar por unas calles llenas de tiendas.
