«La Incoherencia en el Liderazgo: El Saboteador Silencioso que Desmotiva a los Equipos» es el tema que propone Antonio Menéndez Sierra, HR Manager Iberia en Kramp
Todos hemos trabajado para ese tipo de jefe. Ya sabes, el que dice una cosa el lunes, hace otra el martes y, para el viernes, ya ni se acuerda de lo que prometió. Habla de transparencia, pero toma decisiones importantes a puerta cerrada. “Aquí valoramos a las personas”, dice, mientras ignora tu correo por cuarta vez esta semana.
Y luego está el clásico mantra: «Quiero ideas frescas, que arriesguen». Traducción: quiero algo creativo, pero que no cuestione lo que ya hago. Es como pedirle a un pez que vuele y luego castigarlo porque el agua salpicó.
La incoherencia no solo agota, es un saboteador silencioso. Hace que la gente se desconecte, que los buenos se vayan y que los que se quedan aprendan a dar lo justo. Y, spoiler: sin confianza, sin ejemplo, sin coherencia… ningún PowerPoint te va a salvar.
La coherencia no es ser perfecto, es ser honesto.
Es simple: si dices que confías en tu equipo, confía. Si hablas de innovación, deja que las ideas florezcan, aunque te incomoden. Y si dices que el equipo es lo primero, no uses el “estoy muy ocupado” como excusa para desaparecer. Porque cuando no cumples, no pierdes autoridad, pierdes credibilidad.
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La verdad es dura: nadie sigue a un líder incoherente. Puedes tener el cargo, el título y un LinkedIn lleno de palabras bonitas, pero si no lideras con el ejemplo, estás solo. Y lo peor es que ni te das cuenta. Tus equipos te sonríen, pero no te creen. Cumplen lo justo, pero no se implican. Se quedan porque no tienen otra opción… hasta que la tengan.
Porque, al final, los equipos no abandonan proyectos. Abandonan a líderes que no son coherentes.
Liderar con el ejemplo no es negociable. Es la diferencia entre construir una cultura que inspira o una que solo aparenta.
¿Quieres innovar? Atrévete a liderar desde la vulnerabilidad y el compromiso. ¿Quieres compromiso? Empieza por cumplir tú primero. ¿Quieres respeto? Gánatelo, cada día, con tus acciones.

