Según publica laestrella.com.pa, en un momento donde las brechas sociales y los retos ambientales son evidentes y su atención es urgente, y en un contexto donde los consumidores, talento y comunidad tienen altas expectativas del rol de las empresas en su contribución al desarrollo y basan sus decisiones de compra en coincidencia de valores, los inversionistas entienden que los negocios que gestionan sus impactos y atienden a sus stakeholders, tienen mejores resultados y son menos propensos al riesgo.
Por eso, los inversionistas están prestando cada vez más atención al impacto ambiental, social y de gobierno corporativo (ESG) de las empresas en las que invierten, y las empresas deben abordar este tema de manera eficiente para mantenerse competitivas y diferenciadas.
Una tendencia imparable
Lo que hace un par de décadas parecía impensable, hoy es una realidad: el sentido del éxito empresarial no solo está definido por elementos económicos, sino que también se exige rendimiento ambiental y social, unido a un gobierno corporativo ético, responsable y transparente.
Comprender que la sostenibilidad es un elemento que puede mejorar la rentabilidad y que promueve la resiliencia e innovación de una empresa, es esencial para ganar la confianza de todos los públicos de interés de una empresa.
Según el Barómetro de Confianza de Edelman 2023, el 88% de los inversionistas valoran criterios ESG en la toma de sus decisiones de inversión, y esta data nos permite reiterar lo que hemos venido compartiendo en diferentes espacios: la sostenibilidad migró a otra etapa, donde se debe integrar la parte social, ambiental y de gobierno corporativo a la parte financiera, y eso se traducirá en un motor para la transformación del mercado y flujo de capitales.
El gran reto: estándares, transparencia y comunicación realmente efectiva
Fuente: laestrella.com.pa
