Por Igal Weitzman, CEO WISE Innovation Studios
Un estudio hecho por IDC para Microsoft en Sudamérica Hispana (Argentina, Chile, Colombia y Perú) destacó que un 63% de las compañías en Chile ha logrado implementar proyectos de IA en menos de 12 meses. Sin duda es una cifra muy positiva, pero los desafíos son más relevantes aún.
¿La razón? En Chile hay mucho talking y poco walking. Las empresas están estáticas por falta de conocimiento real de las herramientas disponibles y soluciones reales que trae la IA. Y ahí está el problema, porque al no tener una agencia o partner que los nutra constantemente de este tipo de avances, tecnologías y usabilidad, no pueden tomar decisiones correctas.
Vea también: Ley de Quiebras: Un cambio regulatorio, pero no cultural
Pese a ello, lo cierto es que hoy las compañías chilenas están generando cada vez más pilotos, y una vez que visualizan el potencial que tiene la IA, la decisión a escalar es prácticamente inmediata, tratándose de una fuerte e irrenunciable (hasta ahora) tendencia mundial. Esto se alinea con un estudio de McKinsey, el cual releva el potencial de la IA generativa (rama de la IA), indicando que su impacto en la economía chilena podría traducirse en $40.000 millones a largo plazo, debido a la capacidad que posee de transformar sectores clave.
Las oportunidades son inmensas, por lo que aquellas firmas que no incorporen este tipo de tecnología, ya sea en proyectos de escala o en pilotos, prontamente quedarán fuera de la carrera, al menos en cuanto a productividad. Por eso, es altamente valorable la puesta en marcha de la Política Nacional de Inteligencia Artificial y su Plan de Acción anunciada hace poco en Chile, lo que demuestra que el interés por la IA sigue en aumento, evidenciando el compromiso del sector empresarial chileno con la innovación tecnológica.

