La industria de la moda es una industria multimillonaria, y también es el objetivo prioritario para los falsificadores.
Hace unas semanas, Juan Fernández-Estrada, co-fundador de Blue Banana Brand nos llamaba la atención desde LinkedIn sobre un enorme problema que tenemos delante de nuestras narices y sobre el que parece que “nadie hace nada”.
👉 Aquí tenéis el enlace: bit.ly/4bvF7EP
Juan comenta en su post que, al principio, cuando les mandaban fotos de prendas falsificadas de Blue Banana Brand en mercadillos junto a falsificaciones de marcas consagradas como Nike, adidas, Vans, BIMBA Y LOLA, TOUS Jewelry,… de forma ingenua pensaban que era hasta un «halago», al estar entre marcas más grandes. Pero realmente no era un sueño sino una pesadilla.
El problema de las falsificaciones los viví de manera personal. Hace unos años, cuando terminé mi carrera de derecho en la Universidad CEU San Pablo, entré a trabajar en como becario/pasante del área procesal en Baker McKenzie y una de mis primeras misiones fue ir a Canarias a documentar uno de los cargamentos requisados y dar fe legalmente de cara a una demanda de las marcas afectadas.
Vea también: El futuro del Retail. Robots en acción, transformando la Experiencia de Compra para siempre
Ese primer contacto por el lado legal me hizo reflexionar sobre el inmenso daño que hace este negocio:
▶ Para las marcas, la falsificación provoca la pérdida de ventas, daños a su reputación y la violación de sus derechos de propiedad intelectual
▶ Para los consumidores, los artículos de moda falsificados son de mala calidad, no cumplen los estándares de seguridad y, pueden ser dañinos para la salud
▶ Además, detrás de la fabricación y distribución este gigantesco negocio mundial hay grupos de carácter mafioso que explotan a los vendedores en las calles y a los obreros que las fabrican porque os podéis imaginar que no se cumple ninguna ley en cuanto a sus condiciones de trabajo y salarios
En el fondo, este asunto el mejor barómetro del nivel de seriedad de un país. He viajado por muchos países, visitando calles y centros comerciales, donde a nadie se le ocurriría vender copias o falsificaciones. Por dos razones:
– Porque a los pocos minutos tienes a la policía delante retirando el producto: ¡La ley funciona!
– Y porque la mayoría de los consumidores no quiere ese tipo de «producto» (o al menos si lo compra, lo hace de otra forma)
Es una vergüenza es que nadie en España esté dispuesto a hacer frente de manera integral a ese problema, y marcas y comercios, grandes y pequeñas, que tanta riqueza y empleo generan y tantos impuestos pagan, se vean abocados a la precariedad y la desaparición.
🔴 ¿Qué opináis? ¿Cómo se puede hacer frente a este problema que también afecta a plataformas online muy conocidas como AliExpress o Temu?
