«Enamorarse del problema, no de la solución: la perspectiva de un Inversionista de Capital de Riesgo», es el tema que nos propone Gabriela Ruggeri, Managing Partner de Kamay Ventures*
La resiliencia y adaptabilidad de los equipos emprendedores es clave para crear soluciones disruptivas, a la par de obtener nuevos conocimientos, habilidades y herramientas.
Centrarse en el problema garantiza que el emprendedor se mantenga alineado con las necesidades reales del mercado. Al enamorarse del problema, se fomenta una comprensión profunda de las dinámicas y desafíos subyacentes, lo que a su vez lleva a soluciones más efectivas y sostenibles. Los emprendedores que se obsesionan con su primera solución tienden a ser menos flexibles y no se adaptan tan fácilmente a los cambios en el entorno.
En mi recorrido como emprendedora, operadora de empresas en diversas geografías, y finalmente como inversora, he adquirido una serie de lecciones profundas que han moldeado mi enfoque hacia la innovación y la inversión. Estas experiencias han sido fundamentales para entender la importancia de mirar los problemas de frente para superarlos, algo que va más allá de la teoría empresarial y se adentra en la psique del emprendedor exitoso.
Al iniciar mi camino como emprendedora, me enfrenté a desafíos que me enseñaron la importancia de la resiliencia y la adaptabilidad. Aprendí que no se trata simplemente de tener una buena idea, sino de la capacidad de ver los problemas desde diferentes ángulos y encontrar soluciones creativas. Mientras operaba empresas en distintos países, entendí que cada mercado tiene sus propias particularidades y desafíos únicos. Esta experiencia me enseñó a valorar la diversidad y a entender que no existe una solución única para todos los problemas. Fue un recordatorio constante de que, para ser verdaderamente innovador, uno debe estar dispuesto a aprender, reaprender lo que ya sabes y adaptarse continuamente.
Los emprendedores exitosos son aquellos que adoptan una mentalidad de aprendizaje continuo. Un gran ejemplo de esto es el equipo de Fidu, a quienes he tenido el privilegio de acompañar en todo su recorrido. Están dispuestos a escuchar, a adaptarse y a evolucionar. Esta adaptabilidad es crucial en un mundo donde la única constante es el cambio. Los inversionistas buscamos a aquellos que no solo tienen la capacidad de pivotar sus estrategias, sino también el deseo de crecer personal y profesionalmente.
Equipos heterogéneos, tanto en términos de experiencia como de perspectiva, están mejor equipados para entender los problemas desde múltiples ángulos y, por lo tanto, para innovar de manera más efectiva, como Kilimo, , que ha cuestionado su modelo incansables veces y poniéndose en el lugar de los diferentes actores en su espacio. La diversidad no solo aporta riqueza en términos de habilidades y conocimientos, sino que también promueve un entorno donde se cuestionan las suposiciones y se fomenta la creatividad.
Como inversora, estas lecciones cobraron aún más significado. He visto emprendedores que, enfrentados a grandes desafíos, mostraron una capacidad asombrosa para pivotar y reinventarse. He observado cómo los que realmente desean alcanzar sus objetivos no se detienen ante los obstáculos, sino que buscan activamente caminos y soluciones alternativas. He aprendido a distinguir entre aquellos que se rinden ante las dificultades, encontrando excusas, y aquellos que ven cada desafío como una oportunidad para crecer.
Este viaje me ha enseñado que, en el mundo del emprendimiento y la inversión, mirar un problema de frente es el primer paso para superarlo. He aprendido que la determinación y la creatividad son más valiosas que cualquier recurso financiero. Y, lo más importante, he descubierto que, en la vida, así como en los negocios, nada es inalcanzable. Cada uno de nosotros tiene el poder de tomar decisiones y acciones que pueden llevarnos al éxito, sin importar los obstáculos que encontremos en el camino. Y al escribir esto pienso en Sensify, en donde la determinación es su marca registrada. Estas son las lecciones que busco en los emprendedores en los que invierto y son las creencias que me guían en mi labor como inversora.
En conclusión, el enfoque en el problema, la diversidad del equipo y una mentalidad orientada al aprendizaje son aspectos fundamentales que consideramos como inversionistas de capital de riesgo. Al apoyar a emprendedores que encarnan estas cualidades, contribuimos no solo al éxito de sus empresas, sino también al avance de la innovación y el desarrollo sostenible en la sociedad. Enamorarse del problema es, en esencia, enamorarse del potencial de crear un cambio positivo y significativo en el mundo.
*Sobre Gabriela Ruggeri
Gabriela cuenta una amplia trayectoria en el mundo del Venture Capital, es mentora Endeavor, a nivel mundial y Bloomberg Línea la destacó como una de las 500 personas más influyentes de LATAM. Además, fue la única argentina en formar parte del “Global Corporate Venturing Powerlist 2023”. Anteriormente, ocupó el cargo de Directora de Desarrollo de Negocios para América Latina para el DMGT. Ha invertido y asesorado a empresas como Fidu, Extendeal, Wormhole IT, Viaedu, Workana, N5, Events.com, Kin Analytics, Minimalart, Gomovil.co, Warner Innovation Hub, entre otras; y continúa gestionando Seagrass Capital Partners, una compañía de inversión con foco en financiación en la región.
