El 26 de octubre de 2023, el 40º Congreso de Gran Consumo de AECOC se convirtió en el escenario de una de las intervenciones más directas, contundentes y necesarias del panorama empresarial español reciente. El protagonista, Juan Roig, presidente de Mercadona, no solo compartió las claves de su éxito, sino que lanzó una serie de declaraciones que funcionan como un verdadero manifiesto sobre el rol del empresario en el siglo XXI.
Las palabras de Roig, recogidas exhaustivamente por analistas como David Ferro en su artículo original (puedes leerlo aquí, trascienden la mera anécdota empresarial. Son una inyección de realismo, un llamado a la acción y, quizás lo más importante, una defensa del orgullo de ser empresario, siempre y cuando se entienda la empresa como una herramienta de transformación social y no meramente como un vehículo de acumulación de capital.
En una era marcada por la polarización y el debate constante sobre la distribución de la riqueza, la figura del empresario a menudo se percibe con recelo. Roig ataca esta concepción de frente, articulando una filosofía que equilibra la ineludible necesidad del beneficio con un propósito más elevado: la satisfacción de los cinco componentes de la empresa: el cliente, el trabajador, el proveedor, el capital y la sociedad.
La Dignidad del Beneficio y la Responsabilidad Fiscal
El primer gran pilar de su discurso es una reivindicación audaz y desacomplejada del beneficio. En palabras de Roig: «Tener beneficios es indispensable, pero si tu principal propósito son los beneficios no es saludable». Esta distinción es crucial. El beneficio no es el fin último, sino la energía que permite a la empresa cumplir su verdadera misión: generar valor para todos sus stakeholders y, en última instancia, mover el mundo.
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El beneficio, para el líder de Mercadona, es la llave para la creación de riqueza, el pago a proveedores y, fundamentalmente, la contribución a la sociedad a través de los impuestos. Sobre este punto, su postura es inequívoca: «Pagar impuestos es una cosa muy buena y muy sana; el problema no es pagar mucho, el problema es cómo se gestiona».
Esta declaración es un espaldarazo a la responsabilidad fiscal y un sutil pero firme recordatorio a la clase política sobre la necesidad de una gestión eficiente de los recursos públicos. El empresariado cumple su parte creando la riqueza; es deber del Estado administrarla para el bienestar general. Este enfoque despolitiza el debate fiscal y lo centra en la ética de la contribución.
El Empresario como Referente Social: Un Llamamiento a «Salir del Armario»
Probablemente, la frase más evocadora y viral de su intervención sea: «Animo a los empresarios a salir del armario, la gente quiere escucharnos».
Durante años, gran parte del empresariado ha mantenido un perfil bajo, temeroso de la crítica o de la incomprensión de su rol. Roig les pide un cambio de actitud, un paso adelante para ocupar el lugar que les corresponde como motores de la sociedad civil. Es un llamado a ser referentes, a compartir su visión y a asumir con orgullo que son quienes «crean empleo y riqueza».
Este orgullo empresarial no es soberbia, sino una reivindicación de la función esencial de la empresa: transformar ideas en prosperidad tangible. La riqueza generada, insiste Roig, bien gestionada, se traduce directamente en bienestar social. Por lo tanto, el empresario tiene una doble misión: generar esa riqueza y, a la vez, exigir que la misma sea administrada con rigor.
La Filosofía Totaler: Obsesión por el Cliente y Visión Holística del Trabajador
Detrás del éxito operativo de Mercadona late una filosofía que Roig define como Totaler Radical. Esta visión no se enfoca en la saturación de opciones, sino en la eficacia del surtido y en la garantía de que «el cliente acierte con gran calidad». En un mundo hiperconectado y lleno de estímulos, el foco se pone en simplificar y asegurar la máxima satisfacción. El cliente no solo compra; es «el que tiene el poder sobre la vida y la muerte de una empresa; es nuestro faro».
Pero esta filosofía se extiende, de manera crucial, al trabajador. Las palabras de Roig sobre su equipo son un manual de gestión de personas: «Un trabajador no es solo manos, es corazón y cerebro». Mientras que las manos pueden ser compradas, el corazón y el cerebro requieren un trato especial: sentirse bien tratados.
Este trato no es permisividad, sino satisfacción de sus necesidades. Al mencionar el salario de un gerente A de Mercadona, 2.100 euros netos al mes, no solo da un dato, sino que ejemplifica que la satisfacción del trabajador se sustenta en una remuneración justa que va más allá del mínimo legal, reconociendo su contribución como capital humano esencial.
Ecosistema de Valor: Proveedores y Sociedad
La visión de Roig se completa con la integración de los proveedores y la sociedad en su círculo de valor. Su modelo es claro: «Tenemos 2.000 proveedores y todos ganan dinero; si no le ganas dinero, no le vendas a Mercadona». Esto rompe con la imagen tradicional del gran distribuidor que exprime a su cadena de suministro. Roig exige que la relación sea simbiótica y rentable para ambas partes, asegurando la sostenibilidad y calidad a largo plazo.
Finalmente, su referencia al plan Alcem-se —dar «un vaso de agua en el desierto» a muchos empresarios— subraya el compromiso con la sociedad que va más allá de la filantropía puntual. Es una acción de liderazgo sectorial y un recordatorio de que las grandes empresas tienen la responsabilidad de apoyar el ecosistema empresarial en momentos de dificultad.
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En síntesis, las declaraciones de Juan Roig en AECOC son mucho más que frases sueltas. Son una declaración de intenciones y una hoja de ruta para el empresariado español. Reivindican la necesidad del beneficio como medio, la obligación de la contribución fiscal, la importancia de liderar con el ejemplo y la convicción de que solo una empresa que satisface a sus cinco componentes puede ser, al mismo tiempo, rentable, legítima y orgullosamente social. Es hora de que el empresariado tome nota y, como Roig sugiere, piense qué puede hacer por España.
