El sector retail en México ha cerrado un ciclo marcado por la resiliencia y la transformación forzada. Durante el 2025, el panorama económico presentó desafíos que habrían doblegado a industrias menos dinámicas: un consumo apretado, una inflación persistente en categorías clave como moda y electrónica, y un ticket promedio que luchaba por despegar. Sin embargo, las tiendas departamentales no solo sobrevivieron, sino que lograron sacar pecho frente al sector de autoservicio, demostrando que la experiencia de compra y el brazo financiero siguen siendo los pilares del comercio mexicano.
A continuación, analizamos las claves de este desempeño basándonos en el análisis de Javier Lavín Zubía, cuyo artículo original pueden consultar aquí.
El triunfo de la estrategia sobre la coyuntura
Los datos de la ANTAD son reveladores. Con un crecimiento promedio en Ventas Mismas Tiendas (SSS) del 4.8% y un crecimiento total del 6.3%, las departamentales superaron con creces el modesto 3.1% del SSS general. ¿Cómo se explica esta brecha en un año de «bolsillo cauteloso»? La respuesta reside en tres factores críticos: la maduración del ecosistema digital, la solidez del crédito propio y el impacto estratégico del Buen Fin.
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No obstante, este crecimiento no fue democrático. El 2025 dictó una sentencia clara: tener una tienda física bonita ya no es suficiente. La logística, la omnicanalidad y la salud de la cartera crediticia determinaron quiénes se quedaron con el pastel y quiénes están hoy en la sala de urgencias.
Liverpool: La consolidación del ecosistema omnicanal
El Puerto de Liverpool reafirmó su posición como el líder indiscutible del mercado. Con un crecimiento total del 6.7%, la compañía ha sabido orquestar una transición ejemplar hacia la digitalización sin descuidar el piso de venta.
Lo más relevante de su reporte no es solo la cifra de ventas, sino la composición de estas. El canal digital ya representa más del 30% de su facturación total. Esto no es coincidencia; la inversión masiva en su nuevo Centro de Distribución (CEDIS) ha comenzado a rendir frutos, permitiéndoles ganar una participación de mercado («market share») brutal en categorías de alto volumen como moda y electrónicos. Además, su brazo financiero continúa siendo el motor que permite al consumidor de clase media mantener su capacidad de compra ante la inflación.
El Palacio de Hierro: La resiliencia del ticket alto
Por su parte, El Palacio de Hierro demostró que el segmento de lujo tiene una piel mucho más gruesa ante las crisis. Con un crecimiento estimado de entre el 10% y 11%, la cadena de Grupo Bal superó el promedio del sector.
Su éxito se basa en la «experiencia premium». Mientras otros compiten por precio, El Palacio compite por exclusividad y servicio. Sus picos de venta digital (entre 27% y 36%) indican que incluso el consumidor de lujo ya no teme comprar una pieza de diseñador desde su dispositivo móvil, siempre y cuando la logística y la atención post-venta estén a la altura de la marca.
La brecha se ensancha: El caso Coppel y la crisis de Sears
En el otro extremo del espectro encontramos estrategias de volumen y modelos que requieren una intervención inmediata.
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Coppel: Se mantiene como el gigante del «value». Su estrategia no es el glamour, sino la proximidad y el crédito accesible para las mayorías. Con 100 tiendas nuevas en 2025 y planes para 80 más en 2026, Coppel apuesta a la expansión física agresiva. Aunque su SSS fue moderado (3-4%), su crecimiento total por aperturas lo mantiene relevante en las zonas populares de México.
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Sears: El gran perdedor del ciclo. Con un crecimiento casi nulo o negativo y un tráfico de tiendas a la baja, la cadena de Grupo Sanborns enfrenta un futuro incierto. La optimización de metros cuadrados no ha sido suficiente para compensar la falta de una propuesta digital agresiva y una experiencia de usuario que se siente estancada frente a la modernidad de sus competidores.
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Desafíos para el 2026: ¿Quién ganará la próxima batalla?
El mercado no dará tregua en los próximos doce meses. Para Sears, el 2026 es el año de la «cirugía mayor». Necesitan, con carácter de urgencia, frenar la morosidad de su cartera crediticia antes de que se convierta en un lastre sistémico y, sobre todo, acelerar su estrategia omnicanal. En un mundo donde Amazon y Mercado Libre dictan los tiempos de entrega, el retail físico que no entregue rápido está condenado a la irrelevancia.
La moneda está en el aire:
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¿Podrá Liverpool mantener su dominio o la especialización de Palacio de Hierro seguirá robándole los clientes de mayor valor?
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¿Logrará Sears rebotar o veremos el inicio de un declive irreversible en su cuota de mercado?
Lo que es seguro es que el 2025 dejó una lección grabada en piedra para el retail mexicano: la inversión en logística y datos no es un gasto, es el único seguro de vida disponible.



