En un panorama económico donde el crecimiento constante y a toda costa ha sido la métrica suprema del éxito corporativo, la reciente jugada de Campari Group, orquestada por su CEO Simón Hunt, resuena como un trueno. No se trata de una pequeña reorganización, sino de una purga estratégica: la decisión de deshacerse de 30 marcas que representan 450 millones de euros en ingresos.
A primera vista, la medida desafía la lógica de Wall Street, acostumbrada a premiar la expansión. Sin embargo, para el estratega de negocios Filiberto Amati, cuya incisiva opinión se expone a continuación, esta no es una cuestión de «genio o suicidio», sino de pura supervivencia en un mercado que castiga la complejidad y premia el enfoque. Amati desglosa la estrategia de Campari, revelando una hoja de ruta que debería ser leída por todo CEO atrapado en el laberinto de un crecimiento no rentable. Puedes leer el artículo original aquí.
El análisis de Amati, titulado «Campari se está deshaciendo de 30 marcas. Y sus acciones se dispararán», no solo predice un futuro alcista para la compañía, sino que también ofrece un diagnóstico brutal y necesario sobre los males que aquejan a las empresas nacidas de décadas de frenesí de Fusiones y Adquisiciones (M&A).
La Cruda Verdad Post-Adquisición: Cuando la Grasa Mata el Músculo
Campari ha sido un depredador voraz en el mercado de bebidas espirituosas. Desde 1995, la compañía ejecutó 40 adquisiciones, gastando la friolera de 5 mil millones de euros. El resultado: una escala imponente, pero también lo que Amati llama «Bloat» o hinchazón empresarial.
«40 adquisiciones desde 1995. 5 mil millones de euros gastados. Escala construida. Pero también creó Bloat. Los costos de complejidad mataron la rentabilidad.»
La tesis central es que la complejidad operativa, inherente a integrar docenas de marcas, cadenas de suministro y mercados locales, actúa como un cáncer que devora los márgenes. Campari mismo lo cuantifica: el 15% de sus ventas (los €450M enajenados) generaba un asombroso 43% de la complejidad de la compañía. En términos de eficiencia, esto es un lastre insostenible. Cada marca «zombi» (como las define Amati: bajo margen + alta complejidad) exige recursos en marketing, distribución, negociaciones y gestión de inventario, distrayendo la atención y el capital de las verdaderas estrellas.
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La purga de Campari, que incluye nombres históricos como Cinzano y Frattina, y la desinversión de una instalación embotelladora australiana, es un reconocimiento público de que la rentabilidad triunfa sobre el mero volumen de ingresos. Es una declaración de guerra contra la ineficiencia.
El Desapalancamiento: Un Imperativo Existencial
La segunda capa de la estrategia es puramente financiera y, según Amati, existencial. Campari terminó el año con un apalancamiento de 3.2x su EBITDA, una cifra que Amati califica de «insostenible». El objetivo de Simon Hunt es reducir esta deuda a un 2.5x.
«Apalancamiento de 3,2x al final del año. Insostenible. El objetivo 2.5x no es opcional. Es existencial. Sin desapalancamiento = sin fusiones y adquisiciones futuras.»
La desinversión de activos tiene un doble propósito. Por un lado, inyecta capital fresco que va directamente a amortizar la deuda, mejorando instantáneamente la salud financiera de la empresa. Por otro, al reducir la exposición financiera, Campari se posiciona para volver a ser un jugador de M&A en el futuro, pero esta vez, con una base mucho más sólida y selectiva. La reducción de la deuda no es solo un objetivo contable; es el precio de la libertad estratégica futura.
La Élite de las Bebidas: La Premiumización Requiere Enfoque
En la industria de las bebidas espirituosas, la tendencia dominante es la premiumización. Los consumidores, especialmente los millennials y la Generación Z, beben menos pero están dispuestos a pagar mucho más por calidad, historia y autenticidad. Los verdaderos motores de crecimiento de Campari no son las 30 marcas enajenadas, sino su «Prioridades Globales»: Aperol, Wild Turkey, Espolón y Courvoisier.
Estas marcas representan el 65% de las ventas rentables. ¿Qué es todo lo demás? Amati lo llama «Distracción».
La simplificación permite a Campari redirigir el 100% de su poder de fuego (capital de marketing, esfuerzo de ventas y capacidad de innovación) hacia este 65% de alto rendimiento. En un mundo de recursos limitados, cada euro gastado en una marca «zombi» es un euro restado a consolidar el dominio de una marca premium. La estrategia de Hunt es un manual sobre cómo una empresa debe enfocarse en sus productos con el «alto derecho a ganar» (High Right to Win), donde la marca, el margen y la cadena de suministro se alinean para ofrecer una ventaja competitiva clara.
La Demolición como la Nueva Construcción
La conclusión de Amati es la más potente: «Hunt no está construyendo. Está demoliendo.»
La demolición no es un fin en sí mismo, sino el requisito previo para una reestructuración profunda. Campari proyecta un objetivo de margen neto que pasará del 6.1% a un impactante 13.6% para 2027.
«Objetivo de margen neto: 6,1% → 13,6% para 2027. Eso no es una mejora. Eso es transformación.»
Esta transformación se basa en dos pilares interconectados:
- Reducción de Deuda: Los ingresos de las desinversiones (la «demolición financiera») financian el desapalancamiento.
- Expansión de Márgenes: La simplificación operativa, al eliminar la complejidad que drenaba los costos de Venta, Generales y Administración (SG&A), impulsa la expansión de los márgenes. Menos marcas significan menos reuniones, menos sistemas de planificación, menos inventario diversificado y menos negociaciones. Es la liberación del potencial de rentabilidad que estaba cautivo por la inercia de la complejidad.
El mensaje final de Amati a los CEOs y asesores de la industria es una advertencia existencial: «Tu cartera es tu prisión. Libérate.»
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La historia de Campari se está convirtiendo rápidamente en un caso de estudio obligatorio. En la economía moderna, donde la escalabilidad rentable es la única que importa, la voluntad de recortar el exceso de grasa y desinvertir en activos de bajo rendimiento es la marca de un liderazgo valiente y con visión de futuro. No se trata de cuán grande es tu cartera, sino de cuán limpia, enfocada y rentable es. El hachazo de Simon Hunt en Campari no es suicidio, es una lección magistral de cómo la simplificación estratégica puede ser el motor más potente para disparar el valor accionario y la salud a largo plazo de una corporación.


