En el vasto y a menudo confuso universo del retail deportivo, pocos divorcios corporativos han sido tan estratégicos —y necesarios— como el que acaba de sacudir a la industria japonesa. Durante décadas, el consumidor promedio caminaba por un hilo muy fino: ¿estamos ante una zapatilla de alto rendimiento o ante un icono de la moda urbana? Con la misma herencia, la misma esencia nipona y una estética que se solapaba en los anaqueles, la frontera entre ASICS y Onitsuka Tiger era, para muchos, prácticamente invisible.
Sin embargo, el mercado tiene sus propias reglas y la escala exige especialización. Lo que comenzó como un matrimonio de conveniencia bajo el ala de una misma estructura, ha terminado convirtiéndose en la bifurcación más inteligente del año.
La lógica detrás del despegue
La reciente decisión de ASICS de escindir a Onitsuka Tiger bajo la nueva entidad OT GROUP Corp. no es un simple movimiento administrativo; es una declaración de intenciones quirúrgica. Cuando una marca alcanza un crecimiento interanual del 43% —como lo hizo Onitsuka Tiger en 2025— y mantiene un ritmo frenético del 34% en el primer trimestre de 2026, los grilletes de una estructura corporativa gigante empiezan a pesar.
Vea también: El Corte Inglés: El renacimiento del gigante ante el reto del siglo XXI
La agilidad que requiere el mundo de la moda de lujo y el lifestyle no es compatible con la maquinaria de precisión, análisis de datos y desarrollo tecnológico que exige el performance deportivo de élite. Al independizar a Onitsuka Tiger, ASICS no está renunciando a su joya de la corona; le está otorgando la autonomía necesaria para que deje de ser una «marca de zapatillas retro» y se consolide definitivamente en el segmento de lujo, donde ya está trazando alianzas con casas como Versace y Patou.
ASICS: La apuesta por el trono del rendimiento
Por otro lado, esta separación libera a ASICS de la etiqueta de «marca de moda» para enfocar toda su energía en un solo objetivo: reclamar el trono mundial del running. Mientras el mercado vive obsesionado con el duopolio histórico entre Nike y Adidas, ASICS se ha movido sigilosamente por debajo, construyendo un plan de mitad de periodo (Mid-Term Plan) agresivo y extremadamente concreto.
El desafío de pasar del 9% al 25% de cuota de mercado en el sector del running norteamericano no es una meta modesta; es un ataque frontal a los líderes actuales. Sumado a esto, la apuesta por el pádel en Europa —un deporte que ha experimentado un crecimiento explosivo del 40%— demuestra que ASICS no quiere solo ser la mejor marca de correr, sino la referencia absoluta en el deporte indoor y de pista.
El análisis de Pablo Aulicino Moyano
Para entender profundamente las implicaciones financieras, operativas y de posicionamiento de marca que supone este cambio, recomiendo encarecidamente la lectura del análisis detallado publicado por Pablo Aulicino Moyano. Su visión sobre cómo estas dos velocidades distintas definirán el éxito de cada entidad en los próximos años es fundamental para cualquier estratega del sector. Puedes leer el artículo completo aquí.
¿Qué nos depara el futuro?
La confusión que muchos teníamos —ese sentimiento de estar comprando lo mismo bajo distintos logotipos— está a punto de desaparecer. A partir del 1 de enero de 2027, el mercado nos obligará a entender que no son dos versiones de una misma historia, sino dos narrativas completamente diferentes:
-
Onitsuka Tiger: Se convertirá en una marca de estilo de vida premium, desligada de las pistas de atletismo y enfocada exclusivamente en la exclusividad, el diseño y las colaboraciones de alta costura.
-
ASICS: Se reafirmará como una potencia tecnológica enfocada en el rendimiento, la ciencia aplicada al deporte y una obsesión por la eficiencia operativa a través de su programa OneASICS.
Estamos ante una ruptura saludable. ASICS ha comprendido que para crecer no se puede intentar abarcarlo todo bajo un mismo techo. Al dejar que Onitsuka Tiger vuele por su cuenta, ambas marcas tienen, por primera vez, una oportunidad real de liderar sus respectivos nichos sin interferencias. La separación es definitiva, pero para el consumidor, el resultado será una oferta más clara, más definida y, sin duda, más emocionante.



