Por Antonio Horvath, Fundador y CEO de Check WMS
En un mundo interconectado, la cadena de suministro sigue siendo crucial y, a la vez, desafiante. En Chile, donde la logística representa el 16% del PIB, esta situación afecta profundamente nuestra economía. Entonces, ¿cómo hacer más eficiente y resiliente nuestra cadena de suministro? La respuesta está en la digitalización.
A pesar de los avances tecnológicos, muchas empresas en el país aún operan con cadenas de suministro tradicionales y procesos manuales. Esto aumenta los costos y la vulnerabilidad a factores externos, como pandemias o crisis globales, elevando los costos hasta en un 30% y generando demoras que afectan tanto a las empresas como a los consumidores. Un ejemplo concreto es la baja trazabilidad en sectores como el de insumos médicos, donde la falta de digitalización impacta en el abastecimiento y la seguridad de los pacientes.
La digitalización ofrece una solución integral mediante tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial y análisis de datos en tiempo real. Estas herramientas permiten anticipar problemas, optimizar recursos y tener visibilidad a lo largo de toda la cadena de suministro. Un caso exitoso en Chile es el de una empresa de retail que, al implementar un sistema digital de gestión de inventario, redujo en un 20% sus costos logísticos, mejorando la satisfacción de sus clientes.
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Con menores costos y procesos optimizados, las empresas pueden ofrecer productos a precios más accesibles y responder mejor en tiempos de crisis. Además, una supply chain digitalizada es más sustentable, minimizando la huella de carbono mediante la optimización de rutas y la reducción de desperdicios.
La digitalización de la cadena de suministro es una inversión clave para aquellas empresas que desean asegurar su futuro en un mercado cada vez más globalizado. ¿Estamos preparados para dar el paso? La adopción de estas tecnologías puede transformar industrias clave, desde el agro hasta la minería, impulsando la competitividad del país. Es fundamental que los líderes empresariales lo consideren cómo una transformación no solo para incrementar su competitividad, sino que también su contribución al desarrollo de un Chile más resiliente y preparado para el futuro.


