Por George Lever, gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago
La inflación de octubre es una mala noticia que se suma a la decepción que arrojó el bajo crecimiento del Imacec de septiembre. La variación mensual del IPC se ubicó bastante por encima de las expectativas (0,6%) y devolvió el incremento anual al 4,7%, el más alto del año junto al de agosto pasado.
La principal desviación corresponde a una subestimación del impacto del ajuste de las tarifas eléctricas, que aportó prácticamente medio punto a la inflación del mes. Aunque en menor medida, también sorprendió la intensidad del aumento en los precios de alimentos, particularmente la carne, que enfrenta alzas generalizadas a nivel mundial debido a un impacto superior al esperado de la fiebre porcina en Asia y a los aumentos de costos de producción.
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Descontando estos y otros factores volátiles, el IPC restante tuvo una variación de 0,4% en el mes, mientras que el IPC menos alimentos y energía creció 0,2%, ambos en línea con las expectativas.
Este resultado es complejo para el escenario interno, porque se suma una mayor debilidad de la actividad económica, por lo que la próxima decisión de política monetaria adquiere mayor incertidumbre, si bien en nuestra opinión debieran primar los indicadores subyacentes de inflación, menos preocupantes y que se encuentran dentro de trayectoria.

