Plaza Central, modelo de economía circular que transforma el consumo en sostenibilidad en Bogotá, en un contexto global en el que la sostenibilidad se ha convertido en un imperativo y no en una opción, Plaza Central Centro Comercial se posiciona como un referente de economía circular en Bogotá. Más que un espacio de comercio, este complejo ha logrado integrar estrategias de reutilización, reparación, renovación y reciclaje de productos y materiales, construyendo un modelo que involucra a toda la cadena de valor: colaboradores, locatarios, visitantes y aliados estratégicos.
Hoy, Plaza Central no solo es un lugar donde se generan transacciones comerciales, sino también un laboratorio vivo de innovación ambiental. Desde el compostaje de residuos orgánicos hasta la recolección de ropa usada, pasando por puntos ecológicos de posconsumo, el centro comercial demuestra que el consumo masivo puede coexistir con prácticas responsables, eficientes y sostenibles.
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De los residuos a la vida: el poder del compostaje
La piedra angular de la estrategia ambiental de Plaza Central es su robusto programa de compostaje. Cada mes, el centro comercial produce aproximadamente 87.639 kg de residuos orgánicos, compuestos principalmente por restos de frutas, verduras y aserrín. En lugar de que estos desechos terminen en rellenos sanitarios, son procesados mediante un sistema que incluye una compostera y dos contenedores especializados.
En un ciclo de transformación que dura cerca de 45 días, se logra obtener entre 400 y 900 kg de compost o humus de alta calidad. Este abono orgánico nutre directamente las zonas verdes del centro comercial, mejorando la calidad del suelo, fomentando la biodiversidad y reduciendo la dependencia de fertilizantes químicos.
Pero el impacto no se queda dentro de las instalaciones. Gracias a la colaboración con colegios aliados, el compost producido también se destina a jardines y espacios verdes de instituciones educativas, cerrando así un círculo virtuoso de educación ambiental y cuidado de la naturaleza. Estas donaciones fomentan la conciencia ecológica en las nuevas generaciones y fortalecen lazos entre la comunidad y el centro comercial.
Educación y cultura ambiental: mucho más que reciclar
Uno de los aspectos diferenciales del programa de compostaje es que no se limita a procesar residuos, sino que involucra activamente a todas las personas que hacen parte del ecosistema Plaza Central. Locatarios reciben capacitaciones periódicas sobre separación en la fuente, los equipos de limpieza son entrenados para manejar correctamente los residuos y los visitantes participan en campañas de sensibilización que promueven prácticas sostenibles en el día a día.
Estas acciones, además de generar un impacto tangible en la reducción de desechos, refuerzan un cambio cultural. El mensaje es claro: la sostenibilidad no es responsabilidad exclusiva de las grandes empresas o del gobierno, sino de todos.
Punto ecológico de posconsumo: una vitrina de gestión responsable
Desde hace cinco años, Plaza Central cuenta con un punto ecológico de posconsumo ubicado en el sótano 1. Este espacio está diseñado para recibir residuos especiales que requieren un tratamiento diferenciado, garantizando su disposición segura y su aprovechamiento máximo.
Gracias a la colaboración con programas y empresas especializadas, los resultados son significativos:
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Pilas: 100 kg bimestrales, con el programa Pilas con el Ambiente.
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Envases de plaguicidas: 90 kg cada 4 meses, con Cierra el Ciclo.
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Residuos electrónicos: 120 kg cada 2 o 3 meses, con EcoCómputo.
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Medicamentos vencidos: 80 kg mensuales, con Punto Azul.
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Bombillas y luminarias: 70 kg cada 2–3 meses, con Lumina.
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Aceite de cocina usado: 60 kg cada 2–3 meses, con Oleico.
Cada uno de estos flujos de residuos recibe un tratamiento especializado, que puede incluir el reciclaje, la transformación en nuevos productos o la conversión en biocombustible. La trazabilidad y transparencia en el manejo son fundamentales, y por ello, Plaza Central trabaja de la mano con la Secretaría Distrital de Ambiente y gestores autorizados.
Ropa usada: de residuo a recurso con impacto social
La más reciente apuesta de Plaza Central en materia ambiental y social es su punto de recolección de ropa usada, también ubicado en el sótano 1. El objetivo es ambicioso: reutilizar el 100% de las prendas recolectadas.
El proceso inicia con la recepción de ropa limpia, zapatos, cobijas y retazos textiles. Posteriormente, las prendas se almacenan adecuadamente para preservar su estado y luego se clasifican con apoyo de fundaciones aliadas como el Centro Transitorio Quiroga, Fundación Manitas de Amor y Fundación Vicente Vivas.
Esta iniciativa tiene un triple impacto:
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Social, al donar prendas a personas en condición de vulnerabilidad.
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Ambiental, al reducir la cantidad de residuos textiles que terminan en rellenos sanitarios.
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Económico, al fomentar el mercado de segunda mano, un sector que crece de forma acelerada en Colombia y el mundo.
El auge del second hand responde a un cambio cultural: cada vez más consumidores valoran la compra de productos reutilizados como un acto de responsabilidad ambiental y una forma de acceder a prendas de calidad a menor costo.
Economía circular en acción: más allá de una moda
En un contexto en el que la economía circular es tendencia, Plaza Central demuestra que no se trata de un concepto vacío, sino de una estrategia integral que puede implementarse en entornos de consumo masivo. Su modelo contempla:
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Reducción de residuos desde la fuente.
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Reutilización de materiales y productos.
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Reciclaje con trazabilidad y gestión adecuada.
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Educación ambiental para colaboradores y visitantes.
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Alianzas estratégicas con entidades públicas y privadas.
El resultado es un sistema en el que nada se desperdicia y todo se transforma, beneficiando al medio ambiente, a la comunidad y a la economía.
Beneficios tangibles para todos
La estrategia sostenible de Plaza Central genera beneficios que van más allá de lo ambiental:
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Para el centro comercial: Cumplimiento de normativas ambientales, mejora de la reputación corporativa, atracción de clientes que valoran la sostenibilidad.
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Para los locatarios: Reducción de costos en manejo de residuos, diferenciación frente a la competencia, participación en campañas de visibilidad.
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Para la comunidad: Acceso a espacios más limpios y saludables, participación en programas educativos, beneficios directos como donaciones de ropa o compost.
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Para el planeta: Menor contaminación, reducción de gases de efecto invernadero, conservación de recursos naturales.
El compromiso de cara al futuro
El gerente de centros comerciales, Jaime Vidal, lo resume así:
“En Plaza Central nos comprometemos con la sostenibilidad y los procesos de economía circular, no solo para minimizar los impactos ambientales generados en nuestras instalaciones, sino también para responder a la creciente demanda de consumidores conscientes. Esto nos permite cumplir con normativas, impulsar la innovación y fortalecer la eficiencia económica a largo plazo”.
La visión a futuro incluye ampliar la capacidad de compostaje, diversificar los residuos gestionados en el punto posconsumo, incrementar el volumen de ropa recolectada y seguir consolidando alianzas con organizaciones que compartan el mismo compromiso ambiental.
Un modelo replicable
La experiencia de Plaza Central es una hoja de ruta para otros centros comerciales y grandes superficies que deseen implementar estrategias similares. El éxito radica en la coherencia entre el discurso y las acciones, la medición de resultados, la transparencia en la gestión y la participación activa de todos los actores involucrados.
En un momento en el que Bogotá avanza hacia convertirse en una ciudad más verde y resiliente, iniciativas como esta son esenciales para cumplir los objetivos de sostenibilidad y adaptación al cambio climático.
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Plaza Central ha demostrado que un centro comercial puede ser mucho más que un espacio para comprar: puede convertirse en un motor de cambio hacia una economía circular real, donde los residuos se transforman en recursos, la comunidad participa activamente y la sostenibilidad se integra en cada proceso. Con proyectos como el compostaje, el punto ecológico de posconsumo y la recolección de ropa usada, este centro comercial está dejando una huella verde en Bogotá, inspirando a otros a seguir su ejemplo.

