Multiplaza Verde, experiencias que siembran futuro, en medio de una creciente conciencia ambiental y de la necesidad de transformar los hábitos cotidianos hacia prácticas más sostenibles, los espacios comerciales están comenzando a redefinir su rol dentro de las ciudades. Ya no se trata únicamente de lugares para comprar, sino de escenarios donde se construyen experiencias, se promueve la educación y se generan conexiones entre las personas y su entorno. En este contexto, iniciativas como las impulsadas por Multiplaza Bogotá marcan un cambio significativo en la manera en que el retail puede contribuir al desarrollo sostenible.
Una de las propuestas más destacadas en esta línea es “La Huerta de Pascua: Sembrando experiencias, cultivando recuerdos”, un proyecto que transforma temporalmente el centro comercial en un espacio de aprendizaje ambiental, especialmente dirigido a niños, jóvenes y familias. Más allá de una actividad puntual, esta iniciativa representa una apuesta estratégica por integrar la sostenibilidad dentro de la experiencia del consumidor, alineándose con tendencias globales que buscan educar desde lo cotidiano.
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El retail como agente de cambio ambiental
Durante décadas, los centros comerciales han sido percibidos principalmente como motores económicos y puntos de encuentro social. Sin embargo, en los últimos años han comenzado a asumir un rol más activo frente a desafíos globales como el cambio climático, la gestión de residuos y la educación ambiental.
En ciudades como Bogotá, donde el crecimiento urbano plantea retos importantes en términos de sostenibilidad, este tipo de iniciativas adquiere una relevancia especial. La integración de espacios verdes, actividades pedagógicas y experiencias interactivas dentro de entornos comerciales permite acercar conceptos ambientales a públicos masivos de manera accesible y atractiva.
La Huerta de Pascua se inscribe precisamente en esta tendencia. Se trata de un espacio diseñado no solo para entretener, sino para enseñar, sensibilizar y generar cambios de comportamiento a largo plazo. A través de talleres, actividades prácticas y experiencias inmersivas, los visitantes tienen la oportunidad de aprender sobre temas clave como el cuidado del agua, el compostaje y la agricultura urbana.
Una experiencia educativa para todas las edades
Uno de los principales diferenciales de esta iniciativa es su enfoque pedagógico. A diferencia de otras actividades recreativas, la Huerta de Pascua propone un aprendizaje activo, donde los participantes no son espectadores pasivos, sino protagonistas de su propio proceso educativo.
La programación incluye una agenda rotativa de talleres que se desarrollan principalmente entre semana, con sesiones lideradas por expertos en sostenibilidad. Estas actividades abordan diferentes temáticas ambientales, adaptadas a públicos diversos y con un enfoque práctico que facilita la comprensión y la aplicación en la vida cotidiana.
Por ejemplo, el taller “Guardianes del agua” introduce a las familias en técnicas de ahorro y conservación del recurso hídrico, un tema especialmente relevante en un contexto global donde la escasez de agua se ha convertido en una preocupación creciente. A través de dinámicas sencillas y ejemplos concretos, los participantes pueden entender cómo pequeñas acciones en el hogar pueden generar un impacto significativo.
Otro de los talleres destacados es “Más compostaje y menos basura”, que enseña a transformar residuos orgánicos en abono para huertas caseras. Esta actividad no solo promueve la reducción de desechos, sino que también introduce conceptos de economía circular, mostrando cómo los residuos pueden convertirse en recursos útiles.
Programación dinámica y participación flexible
Para garantizar una experiencia atractiva y diversa, la Huerta de Pascua combina dos modalidades de participación. Durante los días de semana, se realizan talleres estructurados con cupo limitado, lo que permite una interacción más directa entre los participantes y los facilitadores. Estas sesiones requieren inscripción previa, asegurando una experiencia organizada y de calidad.
Por otro lado, los fines de semana se adopta un formato de flujo libre, que permite a las familias recorrer el espacio a su propio ritmo y participar en diferentes actividades sin necesidad de registro previo. En este formato, los visitantes pueden acceder a estaciones interactivas donde realizan actividades como la decoración de macetas ecológicas, la siembra de plántulas y la personalización de kits de jardinería.
Este enfoque híbrido responde a la necesidad de adaptarse a diferentes tipos de público, desde quienes buscan una experiencia educativa más estructurada hasta aquellos que prefieren una actividad recreativa más flexible.
Conexión con la tendencia de agricultura urbana
La iniciativa también se alinea con el creciente movimiento de agricultura urbana, que ha ganado fuerza en muchas ciudades del mundo como respuesta a la necesidad de producir alimentos de manera sostenible y reducir la huella ambiental.
En Bogotá, este movimiento ha tomado impulso en los últimos años, con la creación de huertas comunitarias, proyectos educativos y políticas públicas orientadas a fomentar prácticas agrícolas dentro de entornos urbanos. La Huerta de Pascua se integra a esta dinámica, ofreciendo un espacio donde los ciudadanos pueden aprender los fundamentos de la siembra y el cuidado de plantas.
Más allá del aprendizaje técnico, este tipo de experiencias contribuye a fortalecer la relación de las personas con la naturaleza, promoviendo una mayor conciencia sobre el origen de los alimentos y la importancia de prácticas sostenibles.
Impacto en la experiencia del consumidor
Desde una perspectiva empresarial, iniciativas como esta también responden a un cambio en las expectativas de los consumidores. Las nuevas generaciones valoran cada vez más las marcas y espacios que demuestran un compromiso real con el medio ambiente y la sociedad.
En este sentido, los centros comerciales tienen la oportunidad de diferenciarse no solo a través de su oferta comercial, sino también mediante experiencias que generen valor emocional y educativo. La sostenibilidad se convierte así en un elemento clave de la propuesta de valor, capaz de atraer y fidelizar a los visitantes.
La Huerta de Pascua ejemplifica cómo es posible integrar estos elementos de manera efectiva, creando una experiencia que combina entretenimiento, aprendizaje y conciencia ambiental. Este tipo de iniciativas no solo mejora la percepción del centro comercial, sino que también contribuye a construir una relación más significativa con la comunidad.
Educación ambiental desde la infancia
Uno de los aspectos más relevantes de esta propuesta es su enfoque en niños y jóvenes. La educación ambiental desde edades tempranas es fundamental para generar cambios de comportamiento sostenibles a largo plazo.
Al involucrar a los más pequeños en actividades prácticas como la siembra, el reciclaje y el cuidado del agua, se fomenta el desarrollo de hábitos responsables que pueden mantenerse en el tiempo. Además, al incluir a las familias en estas experiencias, se amplifica el impacto, ya que el aprendizaje se extiende al entorno doméstico.
Este enfoque intergeneracional es clave para lograr una transformación real, ya que combina la curiosidad y apertura de los niños con la capacidad de acción de los adultos.
Un modelo replicable para el futuro
La experiencia de la Huerta de Pascua plantea un modelo que podría replicarse en otros centros comerciales y espacios urbanos. La combinación de educación, sostenibilidad y entretenimiento ofrece una fórmula efectiva para conectar con el público y generar impacto positivo.
A medida que la sostenibilidad se convierte en un eje central de las estrategias empresariales, es probable que veamos un aumento en este tipo de iniciativas. Los centros comerciales, en particular, tienen el potencial de convertirse en plataformas de transformación social, aprovechando su capacidad de convocatoria y su infraestructura.
El papel del sector privado en la sostenibilidad
Este tipo de proyectos también evidencia el rol creciente del sector privado en la promoción de prácticas sostenibles. Si bien los gobiernos tienen una responsabilidad clave en la implementación de políticas ambientales, las empresas pueden actuar como catalizadores de cambio, especialmente en lo que respecta a la educación y la sensibilización.
Al integrar la sostenibilidad en su operación y en la experiencia del cliente, las empresas no solo contribuyen al bienestar del entorno, sino que también fortalecen su reputación y competitividad.
Retos y oportunidades
A pesar de los avances, aún existen desafíos importantes. La sostenibilidad no puede limitarse a iniciativas puntuales, sino que debe integrarse de manera transversal en todas las operaciones. Esto implica cambios en la gestión de recursos, la cadena de suministro y la cultura organizacional.
Sin embargo, estos retos también representan oportunidades. Las empresas que logren adaptarse a esta nueva realidad estarán mejor posicionadas para responder a las demandas del mercado y contribuir al desarrollo sostenible.
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Sembrar hoy para transformar mañana
La Huerta de Pascua en Multiplaza Bogotá es mucho más que una actividad temporal. Es una muestra de cómo los espacios comerciales pueden evolucionar para convertirse en agentes de cambio, promoviendo la educación ambiental y la conexión con la naturaleza.
En un mundo donde los desafíos ambientales son cada vez más urgentes, este tipo de iniciativas adquiere un valor especial. No solo generan conciencia, sino que también ofrecen herramientas prácticas para adoptar estilos de vida más sostenibles.
El futuro del retail no estará definido únicamente por la oferta de productos, sino por la capacidad de generar experiencias significativas que aporten valor a la sociedad. En ese camino, propuestas como esta demuestran que es posible combinar negocio, educación y sostenibilidad en una misma estrategia.



