El ecommerce ya es columna del retail, el año 2025 se consolidó como uno de los períodos más reveladores para el comercio electrónico en Colombia. Según publica Mall & Retail. En un contexto marcado por la desaceleración económica, la presión sobre el consumo y un entorno global desafiante, el ecommerce no solo resistió, sino que reafirmó su papel como motor de modernización, eficiencia y competitividad para el retail nacional. Más que un canal complementario, el comercio electrónico terminó el año como un componente estructural del modelo de negocio de las principales marcas del país.
A diferencia de etapas anteriores, donde el crecimiento del canal digital estaba asociado a coyunturas específicas, en 2025 el avance del ecommerce respondió a decisiones estratégicas de largo plazo. Las compañías entendieron que la digitalización ya no es una opción, sino una condición básica para mantenerse relevantes. Esto se tradujo en inversiones sostenidas en tecnología, logística, experiencia de usuario y medios de pago, así como en una consolidación real de la omnicanalidad.
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Omnicanalidad como modelo dominante
Durante 2025, las principales marcas del retail colombiano fortalecieron sus estrategias digitales hasta alcanzar niveles de madurez sin precedentes. Hoy, el canal online representa entre el 12 % y el 25 % de las ventas totales, dependiendo de la categoría. Sectores como moda, tecnología, belleza y hogar lideraron este crecimiento, mientras que supermercados y mejoramiento del hogar avanzaron hacia modelos híbridos donde el canal digital gana relevancia desde una base más conservadora.
La omnicanalidad dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en el estándar operativo. El consumidor espera poder navegar sin fricciones entre la tienda física, el ecommerce y los marketplaces, eligiendo cuándo, cómo y dónde comprar. En respuesta, las marcas integraron inventarios, sistemas de atención, programas de fidelización y logística, permitiendo experiencias más coherentes y personalizadas.
Este modelo no solo amplió las oportunidades de venta, sino que también permitió a los retailers optimizar recursos, mejorar la rotación de inventarios y responder con mayor agilidad a los cambios en la demanda. En 2025, quedó claro que los negocios más resilientes fueron aquellos capaces de combinar eficientemente sus canales físicos y digitales.
Infraestructura tecnológica y pagos digitales
Uno de los factores clave detrás del crecimiento del comercio electrónico fue la expansión de la infraestructura tecnológica y la masificación de los pagos digitales. Plataformas como PSE alcanzaron niveles históricos de adopción y se integraron definitivamente en la vida cotidiana de los consumidores. Al cierre del tercer trimestre del año, el 56 % de las transacciones online se realizaron a través de transferencias bancarias y billeteras digitales.
Este dato refleja un cambio estructural en el ecosistema de pagos: lo que antes era visto como una alternativa hoy es la columna vertebral del comercio electrónico. La facilidad de uso, la percepción de seguridad y la integración directa con las plataformas de los comercios redujeron la fricción en el proceso de compra y mejoraron significativamente la conversión.
Para las marcas, esta evolución implicó adaptar sus sistemas, diversificar medios de pago y reforzar los protocolos de seguridad. La confianza del consumidor se convirtió en un activo crítico, especialmente en jornadas de alta demanda, donde la estabilidad tecnológica y la prevención del fraude son determinantes.
Desempeño por categorías
El comportamiento del ecommerce en 2025 fue heterogéneo según la categoría, pero en general mostró una tendencia clara al alza. En moda y calzado, el canal digital llegó a representar cerca del 20 % de las ventas totales de las cadenas líderes. Este desempeño estuvo impulsado por plataformas más robustas, mejoras sustanciales en la experiencia de usuario y modelos logísticos más ágiles, que redujeron tiempos de entrega y facilitaron procesos de cambio y devolución.
En tecnología, el ecommerce superó el 25 % de participación, apalancado por el alto ticket promedio y la preferencia del consumidor por comparar precios y especificaciones en línea. La transparencia de la información y la posibilidad de acceder a promociones exclusivas fortalecieron la confianza en el canal digital.
En supermercados, aunque la operación física sigue siendo dominante, el canal online cerrará el año con una participación cercana al 8 %. Este crecimiento fue favorecido por la expansión de modelos de compra rápida, entregas programadas y nuevas opciones de pago inmediato. Si bien la penetración es menor que en otras categorías, la tendencia es clara y sostenida.
Jornadas de alta demanda y madurez del consumidor
Uno de los hitos del año fue la jornada del 28 de noviembre, que registró más de un millón de transacciones únicamente a través de PSE en la categoría de compras. Esta cifra representó un crecimiento del 5 % frente a 2024 y evidenció que los consumidores colombianos no solo están más digitalizados, sino también más confiados y dispuestos a utilizar canales electrónicos en momentos de alta demanda.
Las categorías más dinámicas durante estas jornadas fueron tecnología, moda y hogar, con incrementos de doble dígito. Un comportamiento destacado fue la inclinación hacia compras anticipadas y altamente comparadas, lo que demuestra un consumidor más informado, estratégico y consciente del valor de su dinero.
Este nivel de sofisticación obligó a las marcas a mejorar sus propuestas, optimizar precios, reforzar la atención al cliente y garantizar una experiencia fluida antes, durante y después de la compra. El ecommerce dejó de ser un canal de impulso para convertirse en un espacio de decisión racional.
Seguridad, confianza y experiencia
Desde la perspectiva de ACH Colombia, 2025 consolidó un cambio estructural en las preferencias de pago. La masificación de soluciones seguras y la integración más natural entre comercios y plataformas tecnológicas permitieron mejorar la conversión y reducir fricciones. Al mismo tiempo, estas jornadas validaron la necesidad de seguir invirtiendo en seguridad digital, autenticación avanzada y prevención de fraude.
A medida que el volumen de transacciones crece, también lo hace la responsabilidad de proteger la información y los recursos de los usuarios. Para el ecosistema tecnológico, el desafío no es solo ofrecer soluciones eficientes, sino acompañar al consumidor en un entorno cada vez más complejo y sofisticado.
Crecimiento y proyecciones del sector
La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) proyecta que el ecommerce cerrará 2025 con un crecimiento cercano al 12 %, alcanzando ventas por 105 billones de pesos. Este desempeño confirma la madurez del sector, incluso frente a desafíos como la inflación, el tipo de cambio y los debates regulatorios relacionados con gobernanza digital, protección de datos e inteligencia artificial.
Durante el año, los comercios fortalecieron su infraestructura, ampliaron centros de distribución, mejoraron tiempos de entrega y masificaron herramientas de analítica, automatización e inteligencia artificial. Estas tecnologías permitieron optimizar inventarios, anticipar la demanda y personalizar la experiencia del cliente, elevando el estándar del ecommerce en el país.
Competencia global y fortalecimiento local
El 2025 también estuvo marcado por la creciente presión competitiva de plataformas globales como Temu, Shein, AliExpress y Alibaba. Su presencia intensificó el debate sobre competitividad, equidad regulatoria y sostenibilidad del comercio digital nacional. Sin embargo, esta competencia actuó como catalizador para que los comercios colombianos fortalecieran su propuesta de valor.
Lejos de retraerse, muchas marcas locales respondieron con mayor sofisticación operativa, mejoras en servicio y una integración más profunda entre tienda física, ecommerce y marketplaces. La competencia global aceleró la innovación y empujó al sector hacia estándares internacionales.
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Retos y perspectivas hacia 2026
De cara a 2026, los desafíos son claros: profundizar la digitalización de las mipymes, fortalecer la seguridad en todos los eslabones del ecosistema y avanzar en regulaciones coherentes con la realidad tecnológica del país. También será clave seguir educando al consumidor y promoviendo prácticas responsables en el uso de datos y tecnologías emergentes.
El balance de 2025 deja un mensaje inequívoco: el comercio electrónico ya no es un canal alternativo ni una estrategia complementaria. Es una pieza central del retail colombiano, capaz de dinamizar ventas, ampliar mercados y elevar la competitividad del sector. El ecommerce no solo llegó para quedarse, sino para seguir liderando la transformación del comercio en Colombia.


